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debajo del puente

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debajo del puente
DEBAJO DEL PUENTE
Adivinanzas tradicionales
recogidas en el Campo de Gibraltar
DEBAJO DEL PUENTE
1
2
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
DEBAJO DEL PUENTE
DEBAJO DEL PUENTE
Adivinanzas tradicionales
recogidas en el Campo de Gibraltar
3
4
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
A la memoria de
José Carlos Blázquez
DEBAJO DEL PUENTE.
Adivinanzas tradicionales recogidas en el Campo de Gibraltar.
© Juan Ignacio Pérez y Ana María Martínez
© De esta edición, Asociación Lit.Oral
Con la colaboración de la Mancomunidad de Municipios del
Campo de Gibraltar
Primera edición
Se permite la reproducción de los textos siempre que se indique la
procedencia de los mismos
ISBN:
Depósito Legal:
Impresión: Tipografía A. Mazuelos
DEBAJO DEL PUENTE
5
Juan Ignacio Pérez
Ana María Martínez
DEBAJO DEL PUENTE
Adivinanzas tradicionales
recogidas en el
Campo de Gibraltar
287 composiciones y 41 cuentos
COLECCIÓN
CUATRO VIENTOS
1
Asociación Lit.Oral
ALGECIRAS
2002
6
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
DEBAJO DEL PUENTE
7
Índice
INTRODUCCIÓN
Debajo del puente ................................................................
¿Por qué las adivinanzas? ....................................................
¿Adivinanzas o acertijos? ¿Y los acertaones? .....................
Algunas consideraciones sobre acertijos
y adivinanzas .......................................................................
Cuestiones formales de las composiciones
adivinancísticas ...................................................................
Nuestra colección ................................................................
Aviso para adivinantes ........................................................
9
11
12
16
21
26
28
TEXTOS
Adivinanzas ......................................................................... 33
Cuentos con acertijos y adivinanzas .................................... 95
ÍNDICE DE MUNICIPIOS E INFORMANTES .......... 140
ÍNDICE TEMÁTICO ..................................................... 146
AGRADECIMIENTOS .................................................. 156
BIBLIOGRAFÍA ............................................................. 157
ESTE ES UN LIBRO INACABADO ............................. 160
8
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
DEBAJO DEL PUENTE
9
INTRODUCCIÓN
Es muy escura y es clara,
tiene mil contrariedades,
encúbrenos las verdades,
y al final nos las declara (...)
Miguel de Cervantes, La Galatea
Debajo del puente...
Si, como suele afirmarse, la literatura es un
fenómeno de minorías, no menos cierto es que la
conocida como literatura popular es ahora mismo la
menos popular de las literaturas. Gran parte de sus
contenidos, en otros tiempos en boca de todos, son
hoy por hoy prácticamente desconocidos, tanto más
cuanto más cerca se desarrollaron, encontrándose
actualmente en cierto estado de latencia, refugiados
en la memoria de personas muy concretas -por lo
general, de avanzada edad- que las más de las veces
no han sido localizadas por los escasos
investigadores del tema; esos contenidos están,
dicho de otro modo, debajo del puente de la vida
sociocultural cotidiana, esperando que alguien se
asome a redescubrirlos. Pero debajo del puente
también se encuentran protegidos de los caprichos
10
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
de las modas imperantes, libres de las asépticas
homogeneizaciones y de las adaptaciones más o
menos moralizantes con que han sido tratados los
textos populares más conocidos.
Este carácter de cultura soterrada de gran
parte de la literatura de tradición oral, perfectamente
aplicable al campo de las adivinanzas, nos pareció
suficiente motivo a la hora de encabezar esta
recopilación con dicha expresión. Pero “Debajo del
puente” es también el verso inicial de uno de los
textos que conforman el presente volumen,
precisamente una de las adivinanzas más interesantes por sus cualidades paradigmáticas en cuanto a
tema, estructura y planteamiento retórico. Su
aparente simplicidad, su gracejo, la brevedad de sus
frases, su poder para captar nuestra atención nos
animó a seguir asomados a este patrimonio y... ha
sido tanto lo que nos han emocionado sus textos,
tanto lo que nos han sorprendido sus formas, tanto lo
que hemos disfrutado escuchando a sus informantes,
que nos hemos propuesto sacarlos a la luz para
compartirlos con quienes sienten curiosidad por
conocer qué es lo que se ha contado, cantado y
recitado de forma espontánea en esta comarca del
sur de Europa que es el Campo de Gibraltar.
En nuestro intento por dar a conocer estos
textos, por propiciar su conservación y por reactivar
su transmisión a futuras generaciones, no sólo
hemos comprobado la actualidad de estas
composiciones, sino que nos seguimos asombrando
ante sus buenas dosis de ingenio y humor y ante su
valor histórico, literario y antropológico. Por otra
parte, estamos convencidos de que la fijación por
DEBAJO DEL PUENTE
11
escrito de estos fragmentos de la oralidad ha de
propiciar el reencuentro de muchos adultos con su
memoria más entrañable.
¿Por qué las adivinanzas?
Resulta interesante descubrir que el corpus
adivinancístico popular se reduce actualmente a un
puñado de textos repetidos hasta la saciedad en los
libros infantiles y escolares. Se han hecho pocos
esfuerzos por dar a conocer viejos textos olvidados.
Por eso, no es de extrañar que muchas de las
composiciones que hemos encontrado en nuestro
trabajo de campo resulten desconocidas para la
mayoría. Para algunos, incluso, tan desconocidas
como atrevidas, pero sorprendentes y frescas para
todos, lo que ofrece a las adivinanzas grandes
posibilidades de futuro.
Por un lado, la brevedad y la estructura
conversacional de sus textos permiten su inclusión
puntual en la comunicación oral espontánea, sin
precisar ningún tipo de ritual previo -al contrario de
lo que suele suceder con la narración de cuentos o la
ejecución de canciones-, captando de forma
fulgurante la atención de los oyentes.
Por otro lado, su carácter lúdico y su alto
valor didáctico favorecen el interés del receptor más
joven y la relación intergeneracional, aunque, como
escribió Carmen Bravo-Villasante, no sólo ha sido la
infancia la que ha disfrutado con ellas: “las
adivinanzas o adivinas han gustado a chicos y a
grandes. Los niños se han divertido con las
12
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
adivinanzas y los mayores han escondido en ellas
propuestas simbólicas”. En efecto, al hojear este
libro, con relativa facilidad se dará cuenta el lector
de este hecho: las adivinanzas no constituyen un
género meramente infantil, como se suele afirmar
una y otra vez, sino que se crearon para los adultos y
formaron parte importante de sus momentos de
asueto. Determinados enunciados que se pueden
encontrar en nuestra colección no iban destinados a
los más pequeños, que ni los entenderían ni
captarían el doble sentido de sus palabras, con la
consiguiente pérdida de interés por el juego. Eso sí,
tengamos presente a la chiquillería merodeando por
las reuniones vecinales, con todas las consecuencias
que esta circunstancia tuvo para la cadena de
transmisión oral.
Una perfecta combinación, en fin, de
conocimientos, ingenio, estética y sentido lúdico que
ha favorecido su vigencia. Tanta riqueza, tanta
variedad, tanta frescura, nos han llevado a dedicar
este volumen exclusivamente a este género. Y es que
el material recogido no daba para menos.
¿Adivinanzas o acertijos?
¿Y los acertaones?
Un acertijo es un ejercicio de ingenio que se
propone a un interlocutor a modo de desafío y que
no presenta ninguna regla en su forma. Es un
concepto amplio que engloba ejercicios orales y
visuales -un jeroglífico o un rompecabezas también
DEBAJO DEL PUENTE
13
pueden ser considerados acertijos-. Como juegos de
lenguaje, son acertijos las adivinanzas -que
definiremos a continuación-, las comparaciones o
parecidos, charadas, preguntas, colmos, telones –“Se
abre el telón y aparece...”-, problemas y casos de
lógica y misterio, etc.
Un ejemplo de acertijo de la tradición oral,
perteneciente a la colección publicada por Sánchez
Rueda en 1922, sería éste:
Con lo que llueve y con nada, ¿qué palabra
tendremos? (El aguacero)
La adivinanza tiene el mismo objetivo que el
acertijo pero se expresa en forma versificada,
presentando mayor interés literario. Generalmente,
la que procede de la tradición oral hispánica está
formada por cuatro versos de arte menor y rima
cruzada. El ejemplo anterior lo vemos ahora
convertido en adivinanza en esta versión recogida
por Fernán Caballero en la provincia de Sevilla a
mediados del siglo XIX:
Es nada mi segunda,
y de tal modo,
que mi primera
viene a ser mi todo.
Para acercarnos algo más al concepto de
adivinanza, veamos las aportaciones que diversos
investigadores, por orden cronológico, han realizado
para su definición -el siglo que media entre
Demófilo y Gárfer no es gratuito, sino una muestra
14
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
del escaso interés por realizar estudios sobre el tema
en nuestro país-:
-Ejercicios intelectuales (Rodríguez Marín,
1882).
-Fruto de la malicia y los conocimientos que
el pueblo adquiere en la constante observación de
los hechos (Machado y Álvarez –Demófilo-, 1883).
-Ingeniosa descripción en verso de un
mensaje que el receptor debe descubrir (Gárfer y
Fernández, 1983).
-Una adivinanza es un disfraz lingüístico
(Bravo-Villasante, 1984).
-Contiene en un breve enunciado algo que no
se dice abiertamente y debe ser descubierto (Cerrillo
Torremocha, 2000).
Recordemos que la adivinanza no es un
género exclusivo de la tradición oral. Obras como el
Libro de Apolonio o el Cancionero de Baena y
autores célebres como Lope de Vega, Cervantes,
Pérez de Herrera, Quevedo o Miguel Hernández
dedicaron algunas de sus páginas a la composición
de adivinanzas.
¿Y los acertaones, qué son? Acertaón o
acertajón son los términos con los que se designan,
indistintamente, los acertijos y adivinanzas en
determinadas zonas de Andalucía entre las que se
encuentra la comarca del Campo de Gibraltar. Es
una palabra autóctona que no encontraremos en el
diccionario, que fue acuñada por la población del
medio rural, siendo prácticamente desconocida entre
las generaciones nacidas en la ciudad. Por tratarse
DEBAJO DEL PUENTE
15
este de un trabajo acotado geográficamente, nos
parece oportuno dar a conocer el término e, incluso,
reivindicar un mayor uso del mismo.
Se denominen de una u otra manera, lo cierto
es que en unas y otros lo que se pretende es llamar la
atención del interlocutor, sorprenderle con una
propuesta inesperada y poner a prueba su capacidad
para resolver ejercicios de ingenio por medio de la
asociación de ideas. Constituyen así un ejercicio
intelectual y poético de primer orden tanto para
quien los plantea como para quien se atreve a
resolverlos, un ejercicio con un enorme atractivo
para quien conserva aún la natural capacidad de
asombro del ser humano.
Por razones de espacio y atendiendo a
criterios formales, la presente colección recoge
fundamentalmente adivinanzas, aunque se han
incluido, a modo de botón de muestra, algunas
manifestaciones similares –muy pocas- no
compuestas en verso. Otros textos se presentan, en
capítulo aparte, en forma de cuentos o sucedidos, tal
y como nos los han referido los informantes. No en
vano, existe todo un ciclo de narraciones populares
en las que los acertijos contribuyen a la feliz
resolución del conflicto inicial.
Resumamos. Las adivinanzas, objeto
principal de este trabajo, son poemas descriptivos
que, compuestos con unos elementos que guían a la
solución y otros que desorientan, tienen como fin
implicar a un destinatario reclamándole la respuesta
a una pregunta, la solución a un problema o el
descubrimiento de una palabra clave. Quedan, pues,
patentes sus funciones sociales, lúdicas y estéticas.
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JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Algunas consideraciones sobre acertijos y
adivinanzas
Origen de las adivinanzas
Henry Miller ha dejado escrito que “toda
sabiduría verdadera se presenta en forma de
enigma”. Así se pensaba en la antigüedad y se
actuaba en consecuencia, ofreciendo los grandes
descubrimientos de cada pueblo únicamente a
quienes demostraban su inteligencia superando
pruebas como los acertijos.
De esta manera, lo que ahora conocemos y
practicamos como un simple entretenimiento debió
ser en tiempos remotos una temida práctica en la que
se ponía en juego el prestigio social, la continuidad
del aspirante en el estudio de los grandes misterios o
incluso la propia vida –recordemos la leyenda sobre
la muerte del poeta Homero frustrado por no ser
capaz de resolver un acertijo que le propusieron
unos pescadores-.
Prácticamente todos los libros sagrados o
míticos contienen episodios con ejercicios similares
a las adivinanzas: desde el Edda germano, las
tablillas babilónicas, la Biblia, la propia Odisea,
hasta los jeroglíficos egipcios, pasando por las
enseñanzas reveladas en forma de cuentos por los
sufíes, chamanes, taoístas, hindúes, budistas, etc.
Todos estos textos, además, están compuestos en
forma metafórica, lo que no deja de ser un acertijo
en el que se encuentra oculto algún mensaje.
DEBAJO DEL PUENTE
17
De la posibilidad de que algunos de los
acertijos y adivinanzas llegados hasta hoy sean
herederos de antiguas claves y contraseñas secretas
nos quedan ejemplos popularísimos como la célebre
pregunta de la esfinge a Edipo, que ha llegado hasta
nosotros, además de en brazos de la tradición,
adaptada por escritores como Juan de Mena o el
Marqués de Santillana -vid. la nº 130 de nuestra
colección-.
Universalidad y particularidad de los textos
Como el resto de géneros y subgéneros de la
literatura de tradición oral, las adivinanzas son de
carácter universal pero viven en la particularidad de
las versiones que conocen los informantes: temas,
estructuras, recursos de estilo... se repiten en unos y
otros idiomas pero son presentados con diversas
variantes que sólo tienen sentido en la cultura en la
que se desarrollan. A veces, esta particularidad es
tan pronunciada, precisamente al jugarse
constantemente con el doble sentido de las palabras,
que no es trasladable de un idioma a otro en los
mismos términos. Veamos este ejemplo de
adivinanza tradicional brasileña cuya solución no
encuentra paralelismo en castellano:
Você sabe, coraçao,
quando duas meninas
dormen no mesmo quarto,
que horas sâo?
Respuesta: Un quarto para duas
18
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
La traducción sería: “¿Usted sabe, corazón, /
cuando dos niñas / duermen en el mismo cuarto, /
qué horas son? Respuesta: Un cuarto para las dos.”
En castellano se diría “las dos menos cuarto”.
Vemos, pues, que la forma de expresar las horas en
uno y otro idioma condiciona el sentido del juego
propuesto.
Otras veces, en cambio, el paralelismo entre
diferentes lenguas es notorio, como en estas
versiones que se refieren a la uva pasa –excepto la
primera, perteneciente a nuestro estudio, el resto fue
publicado por Demófilo y anotado por Rodríguez
Marín a fines del siglo XIX-:
Campo de Gibraltar:
Una abuelita
muy viejecita
y en el culo tiene
una tranquita
Galicia:
Unha velle arrugadiña,
n’o cuciño unha tranquiña
que, se ll’a bica o señor,
non así o labrador
e ben quixera él, a fe.
Adivinam, o que è.
Cataluña:
Qu’ es aixó:
Una vella arrugadeta
que porta una estaqueta?
DEBAJO DEL PUENTE
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Mallorca:
Una velleta
tota arrufadeta
y abaix té
una coneta.
Valencia:
Una agüeleta
qu’ en lo cul
te una estaqueta.
Asturias:
Una viella gurrumbina
tien atrás un atranquina
pasa ye
el que non adivine burru ye.
Préstamos entre géneros
La complejidad de la literatura de tradición
oral, cuya clasificación trae aún de cabeza a los
investigadores, se traduce en muchos aspectos, uno
de los cuales es el trasvase de temas y textos de unos
géneros a otros. Este fenómeno no pasa inadvertido
en las adivinanzas, compartiendo textos, por
ejemplo, con las coplas populares flamencas –el
informante fue Martín Cano de Jimena de la
Frontera-:
COPLA
El espárrago que nace
al pie de su esparraguera,
20
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
si en su tiempo no se coge
de macho se vuelve hembra.
ADIVINANZA
Puso Dios con su poder
un árbol sobre la Tierra,
si lo dejan crecer
de macho se vuelve hembra.
El espárrago
O con los trabalenguas – de este nos informó
Antonio Ceño de Los Barrios-:
TRABALENGUAS
Pan y pan y pan,
pan y pan y medio,
dos pares de panes,
y otro pan y medio.
ACERTIJO
Un pan, medio pan,
pan y medio, medio pan.
¿Cuántos panes son?
O con los refranes, máximas y dichos –este
recogido a Candelaria Ibáñez en Tarifa-:
DICHO
Es el cuco un pájaro
que nunca anida.
Mientras pone el huevo
en nido ajeno, otro lo cría.
DEBAJO DEL PUENTE
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ADIVINANZA
¿Cuál es el pájaro
que nunca anida,
y poniendo en nido ajeno
otro pájaro lo cría?
El cuco
O mezclándose con otros tipos de textos para
proponer su propio juego adivinatorio, como en este
enigmático piropo que recogimos a Rafaela Perona
Morales en San Pablo de Buceite:
Si estás colorá, estás colorá,
portón de ánime,
que estás cogía
por el reliento del madrugo.
Su significado es: “Portón de jazmines, que
estás recogida por el aliento o relente de la
madrugada”.
Cuestiones formales de las composiciones
adivinancísticas
Las partes de una adivinanza
Dos son los momentos evidentes de una
adivinanza: la pregunta o planteamiento, realizado
por el emisor de forma interrogativa o retórica, y la
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JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
respuesta o solución, tarea prevista inicialmente para
el receptor.
Dentro del planteamiento de la adivinanza,
encontramos tres partes –aunque sólo el enunciado
tiene carácter fijo-:
▪La introducción, realizada en algunas
ocasiones por medio de una fórmula o frase hecha
que tiene como fin identificar el texto y atraer la
atención del oyente. Expresiones como “En el
campo –o monte- me crié”, “Verde me criaron”,
“¿Qué cosa es?”, “Soy la redondez del mundo”,
“Entre pared y pared” y muchas más, pero, sobre
todo, la popularísima “Adivina adivinanza”, que en
la zona de este estudio se combina con “Acertajón
acertajeta”, “Acertijo acertaja” y “Acertaón
acertaín”, nos advierten de la proximidad de una
nueva prueba que hay que resolver. En unos casos
con función orientadora y en otros desviando su
atención -sobre todo cuando se han usado las
mismas fórmulas para distintas respuestas-, estas
frases han contribuido, sin duda, a la pervivencia
casi exacta de muchos de los textos.
▪El enunciado, que contiene el planteamiento del acertijo propiamente dicho y que se
desarrolla por medio de una serie de recursos
estilísticos propios del lenguaje literario.
▪Y la fórmula de cierre, uno o dos versos en
los que se hace referencia a la facilidad del acertijo
-“el que no lo acierte un tonto es”- o a la presunta
incapacidad del oyente para resolverlo -“esto no me
lo aciertas en un año”-.
DEBAJO DEL PUENTE
23
En algunos textos, tras la respuesta se añade
la pega o pegadura, una frase burlesca que suele
rimar con la solución -vid. nº 168, “Pues pa ti son
pocos”- o una acción que coge por sorpresa al
interlocutor -vid. nº 226, “Juan y Písame...”-.
Recursos literarios presentes en las adivinanzas
populares
“Nuestra adivinanza popular limita al norte
con la función poética y lúdica del lenguaje; al sur,
con la metáfora, alegoría, dilogía y demás recursos
literarios; al este, con la apasionante mezcla de
elementos orientadores y desorientadores, y al
oeste, con el entorno sociolingüístico español,
especialmente el ámbito rural con su fauna, flora,
aperos de labranza y otros elementos autóctonos
fuertemente influidos por el campo semántico
religioso cristiano.”
José Luis Gárfer y Concha Fernández,
Adivinancero antológico español, pág. XIII.
Los primeros aspectos que destacan en las
adivinanzas de tradición oral son la sencillez de su
léxico y la brevedad de sus descripciones y
definiciones. Pero detrás de esta aparente
simplicidad se esconden diversos recursos formales
que el informante suele utilizar sin reparar en ellos
pero que imprimen carácter a cada texto y actúan
como elementos determinantes en el planteamiento
del acertijo.
24
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
No nos vamos a detener aquí en analizar
pormenorizadamente todos y cada uno de esos
recursos estilísticos, pero sí que los mencionaremos
como pistas para quienes deseen sumergirse –sobre
todo en el medio escolar- en el análisis de estos
textos que son patrimonio de todos. Porque cuanto
más ahondemos en el significado de sus formas más
nos identificaremos con ellos, más los valoraremos,
con mayor facilidad los aprenderemos y con mayor
interés colaboraremos en su conservación.
Desde las sencillas comparaciones –largo
como un camino, redonda como un queso, ando
mejor que un reloj- hasta las más variadas metáforas
–entre pared y pared, un platito de avellanas,
sábanas blancas, una cueva muy oscura-, pasando
por innumerables juegos de palabras como el
calambur –hace días fui a la plaza, plata no es,
donde quiera que la pongas se va, lana baja-, la
antanaclasis –habita, habita- o el equívoco, usado
las más de las veces para provocar la risa que suelen
producir las cuestiones sexuales –¿quién puso el
huevo en la paja?, debajo de la polla tengo los
huevos, le remangué la enagua y le vi la cosa-, estas
figuras son utilizadas indistintamente como
elementos orientadores o desorientadores, lo que
puede llegar a desesperar al receptor.
Como textos coloquiales que son, la rima no
está cuidada y se utiliza al servicio de los campos
semánticos que se tratan –vid. nº 12 y 75-. La
métrica, sin embargo, con más o menos variantes,
tiende a cierto isosilabismo, es decir, a una
semejanza en el cómputo silábico de los versos.
DEBAJO DEL PUENTE
25
Otros aspectos destacados son las preguntas
y la relación entre el sujeto y los verbos. La
interrogación directa, afectando a todo el texto,
aparece sobre todo en los acertijos; en las
adivinanzas –es decir, en los textos versificados- la
pregunta se suele añadir al final, en el último o dos
últimos versos, a modo de nueva llamada de
atención al receptor. Aunque lo que más abunda es
la interrogación indirecta o el enunciado que no pide
respuesta alguna del interlocutor, limitándose a
definir en forma perifrástica el objeto en cuestión.
Son notorios el predominio del pretérito
indefinido y el presente de indicativo como tiempos
verbales y la ausencia de sujeto, sobre todo cuando
la adivinanza viene expresada en primera persona –
Nací en África y en España me vendieron...-, ya que
quien habla y se presenta, generalmente un animal o
cosa personificados, es el elemento a descubrir. Pero
la personificación no sólo se da en primera persona,
sino que se extiende a muchos otros textos
descriptivos: mil damas en un convento, la tía
Joaquina, ese caballero de las patas pelás, me
encontré un hombre sin brazos, una vieja verrugosa,
un hombre dando voces...
Completan la lista de figuras la
enumeraciones –cien borondillos, un borondón, un
saca y mete y un quita y pon-, metonimias –pelo se
montó encima de pelao-, negaciones –no tiene
dientes... no tiene pies-, antítesis –si lo haces lo
tienes que hacer-, aliteraciones –con el pico pica-,
anáforas –con el pico pica, con el culo aprieta...-,
paralelismos –alta me dicen, vaca me llaman-,
elipsis –entre dos con pelo- y un gran número de
26
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
jitanjáforas y términos inventados o coloquiales:
bichongo, Llorín, borondillos, borondón, acertajeta,
tilinguín, bizcojino, culear, cucurrumete, Pingo
Pingo, Mango Mango, chiribití, Zarandejo,
Zorondongo, redondón, dedichichango, chiriguichín, chiriguichango...
En resumen, como escribe Pedro Cerrillo, “la
adivinanza es un género con un marcadísimo ritmo,
en principio sustentado en el breve cómputo de sus
versos, en la estrofa corta, en la tendencia al
isosilabismo, en la rima regulada y en la abundancia
de procedimientos estilísticos de corte repetitivo”.
Nuestra colección
Esta colección de textos orales que el lector
tiene en sus manos presenta la particularidad de
haber sido recogida aquí y ahora, a caballo entre los
siglos XX y XXI y mediante entrevistas personales,
lo que nos confirma que la tradición oral sigue viva,
aunque muchas veces en ese estado de latencia al
que antes nos referíamos. Así, todos los textos –
exceptuando los cuentos nº 17, 40 y 41, que fueron
recogidos por escrito con la colaboración de otras
personas- son fruto de un trabajo de campo
realizado, grabadora en mano, por quienes firman el
presente volumen.
Muchas de estas composiciones es la primera
vez que se asoman a las páginas de un libro, por lo
que habrá que saber disculparlas si a alguien,
acostumbrado a leer textos más cuidados, le parecen
soeces o descaradas. Lo más interesante es
DEBAJO DEL PUENTE
27
comprobar que aún podemos escuchar de labios de
nuestros mayores textos inventados varios siglos
atrás, textos que han conseguido sobrevivir hasta
nuestros días con la única ayuda de la memoria, la
oralidad y el afecto y que ahora, por arte de la letra
impresa, quedarán registrados para siempre y para
todos.
Entre estas composiciones inéditas, algunas
son producto, sin duda, del ingenio de algún vecino
que fue creando y dando a conocer sus
composiciones para el regocijo y admiración de sus
allegados. Hoy son textos populares a nivel local o
comarcal, pero no surgieron, como se suele creer en
una simplificación del asunto, de una colectividad
creadora. Ésta se limitó a escuchar, memorizar,
repetir y adaptar a sus gustos –cambiando,
suprimiendo y añadiendo palabras-, lo que no es
poco, permitiendo con ello el paso de estos textos a
las siguientes generaciones. Y he ahí una de las
características de lo popular, el anonimato de su
autor primero, individuo a buen seguro con cierta
dosis de carisma entre el grupo social al que
perteneció y con más interés por conseguir la
admiración de sus vecinos más cercanos que por
pasar a la historia de la literatura.
Otro grupo de textos, el mayoritario, está
formado por composiciones transmitidas de
generación en generación en lugares culturalmente
comunes como Andalucía, Castilla, Portugal…,
encontrándonos dentro de la zona de influencia
indoeuropea y en la tradición hispánica, con una
cierta relación con el otro lado del Estrecho, sobre
28
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
todo en la abundancia del juego de palabras
picaresco y en los temas tratados.
Por último tenemos los textos más conocidos
por todos, composiciones aprendidas a través de
aquellos maestros de escuela que recorrieron los
núcleos de población rural hasta bien entrado el
siglo XX o aquellos que ejercían en las poblaciones
más grandes. Son textos que, procediendo de la
tradición oral, fueron utilizados por las editoriales
como recursos didácticos. Hoy por hoy, pueden
resultar igual de interesantes para el presente trabajo.
Aviso para adivinantes
Este es un libro pequeño que puede llevarse a
cualquier parte. Se comprobará también que puede
disfrutarse a solas, con la precaución de tapar la
respuesta de cada adivinanza, o leerse en voz alta
para ser compartido con quien se tenga más cerca en
cada momento. Lo que no es recomendable, según
todos los expertos, es introducirlo en algún hueco de
la estantería más próxima para ser olvidado por los
años de los años. En ese caso, sería preferible
prestarlo a alguien más interesado en el tema.
Por otra parte, antes de adentrarse en el
ingenioso, poético y picaresco mundo de las
adivinanzas, sepa el lector que los textos están
clasificados por orden alfabético del primer
sustantivo o verbo de la respuesta, sin diferenciar
por temas. Para facilitar la localización a quienes
estén interesados, hemos incluido al final del libro
DEBAJO DEL PUENTE
29
una ordenación temática y una relación de
localidades e informantes, a los que consideramos
los verdaderos protagonistas de este trabajo. A
quienes se acerquen a estas páginas, les recordamos
también que todos los textos son populares, que no
pertenecen ni a los recolectores ni a los informantes,
y les deseamos que pasen unos inolvidables
momentos atreviéndose a jugar, a adivinar.
30
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
DEBAJO DEL PUENTE
TEXTOS
31
32
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
DEBAJO DEL PUENTE
33
Adivinanzas
Entre corchetes [...], las variantes de un mismo
texto.
1
Tiene una cuarta
o poco más
¿qué es, si se hace
y se deshace
en las manos de una mujer?.
El abanico
2
Una cuarta o poco más,
tieso como es menester,
se arma y se desarma
en las manos de una mujer.
El abanico
3
Hace días fui a la plaza
y compré pescado.
Te lo he dicho
34
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
y no lo has acertado.
La acedía
4
Mil damas en un convento
y todas vestidas de negro.
Las aceitunas
5
Cien borondillos,
un borondón,
un saca y mete,
un quita y pon.
Las aceitunas, la tinaja,
el cazo y la tapadera
6
Con el pico pica,
con el culo aprieta
y con lo que le cuelga
tapa la grieta.
La aguja
7
Nací en África
y en España me vendieron,
si me caigo estoy perdida
y si me prenden bien les vengo.
La aguja
8
¿De qué llenarías un cántaro para
que pese menos que vacío?
De agujeros
DEBAJO DEL PUENTE
35
9
Tiene dientes
y no tiene boca,
tiene cabeza
y no tiene pies,
El ajo
10
Fui al monte,
me encontré a un amigo,
le quité el pellejo
y lo dejé vivo.
El alcornoque
11
Cien damas en un barranco
y todas visten de blanco.
El algodón
12
Alta me dicen,
vaca me llaman,
vivo en la tierra
y no tengo cuernos.
La altabaca
13
Alta y no es torre,
vaca y no come.
La altabaca
14
36
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Con mi cara encarnada
y mi ojito negro
el campo alegro.
La amapola
15
Ana me llamo,
por apellido Fe,
el que no lo acierte
un tonto es.
El anafe
16
Un árbol con doce ramas,
en cada rama cuatro nidos,
en cada nido siete pájaros.
El año, los meses,
las semanas
y los días
17
Entre dos con pelo
hay uno pelao,
lo meto seco
y lo saco mojao.
El arado y la yunta
18
En alto vive,
en alto mora,
en alto teje
DEBAJO DEL PUENTE
37
la tejedora.
La araña
19
El que la disfruta no la ve,
el que la fabrica no la disfruta
y el que la ve no la desea
por muy hermosa que sea.
El ataúd -en femenino por
hacer referencia a la caja20
Ave tengo por nombre
llana es mi condición,
el que no me lo acierte
es un tontorrón.
Las avellanas
21
Pequeña como una uña
y refunfuña.
La avispa
22
Acertajón acertajeta.
¿Qué tiene el rey
en la bragueta?
Dos balas y una escopeta
38
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
23
Se pone en la mesa,
se corta, se reparte
y no se come.
La baraja de cartas
24
El berrido de una cabra,
el crujido de una limeta
es el nombre de mi dama
sin que le falte una letra.
Beatriz
25
Al campo fui,
corté una mesa,
un canasto pa coger cerezas
y una artesa.
La bellota.
Comentario del informante, Ignacio Morales: la mesa
es lo que nos comemos de la bellota, que cuando la
cortas se queda plana como una mesa; el canasto es
el cascabullo de la bellota y la artesa es la cáscara.
26
En alta torre [altos pinos] me veo,
moros veo venir,
corona de rey tengo
y no puedo huir.
La bellota
DEBAJO DEL PUENTE
27
De una mata muy oscura
sale una negra figura
con uñas de gavilán
y ombligo de criatura.
La berenjena
28
Un cuarto
lleno de cepas,
ni están verdes
ni están secas.
La boca y los dientes
29
Pozo hondo,
soga larga,
si no se dobla
no se alcanza.
La boca y la lengua
30
Tan chico
como una almeja
y toda la casa llena.
La bombilla
31
Acertajón acertajeta.
¿Qué tiene el rey
en la bragueta?
Los botones
39
40
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
32
Acertajón acertajeta.
¿Qué tiene el rey [Dios]
en la bragueta?
Dos botones y una corcheta
33
¿Cuál es el animal
que canta en la primavera
y pone huevos por docenas?
El burro
34
Cuatro bocas
y una con dientes,
cuatro culos
y uno con pliegues.
Un burro y cuatro cántaros
35
Gordo lo tengo,
más gordo lo quisiera,
que entre las piernas
no me cupiera.
El caballo
36
Nado por valles y sierras,
por campiñas y, en guerra,
dejo mi nombre escrito
en el plano de la Tierra.
El caballo
DEBAJO DEL PUENTE
37
Hermanas somos iguales,
en lo alto resplandecemos
y con nombres de animales
ni comemos ni bebemos.
Las Cabrillas –estrellas38
Verde al principio,
negro después
y antes de morir
molido lo ves.
El café
39
Debajo de la mesa
está Teresa
con el chocho abierto
y la picha tiesa.
La cafetera
40
Tengo una voz poderosa
que se escucha a varias leguas,
estoy siempre en las alturas
y es muy pesada mi lengua.
La campana
41
Entre pared y pared,
una vieja con un solo diente
va llamando a la gente.
La campana
41
42
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
42
Cuando nace la madre
ya el hijo está en la calle.
La candela y el humo
43
Detrás de una puerta
está tilinguín,
con la bragueta abierta
se le ve un poquitín.
El candil
44
Una torre abovedada
sin ventanas ni postigos.
Como no me lo aciertes,
no te lo digo.
La caña
45
Una torre abovedada
sin ventanas ni postigos.
Como no me lo aciertes,
no te lo digo.
El cañón
46
Tengo un reloj vizcaíno
[bizcojino]
cogido con dos pelotas,
en medio tiene un pepino
DEBAJO DEL PUENTE
que por la punta echa las
gotas.
La cara
47
Llevo mi casa a hombros,
camino sin una pata
y voy dejando mi huella
con un hilito de plata.
El caracol
48
¿Qué cosa es
del tamaño de una nuez,
sube la cuesta
y no tiene pies?
El caracol
49
Verde en el monte,
negro en la plaza [pueblo]
y rojo en la casa.
El carbón vegetal
50
Verde fue mi nacimiento,
encarnado mi vivir
y negro me estoy poniendo
cuando ya me voy a morir.
El carbón vegetal
43
44
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
51
Redonda como un plato
y chilla como un gato.
La carrucha
52
Blanca como la nieve,
negra como la pez,
habla y no tiene boca,
anda y no tiene pies.
La carta
53
Una cosa que,
donde quieras que la pongas,
se va.
La cebá
-cebada54
En el campo me crié
metida entre verdes lazos,
aquel que por mí llora
me está haciendo pedazos.
La cebolla
55
Adivina adivinanza,
¿quién tiene pelos
en la panza?
La cebolla
DEBAJO DEL PUENTE
56
Tan redonda como una taza
y tiene pelos en la panza.
La cebolla
57
Capilla sobre capilla,
capilla del mismo paño,
como no te lo diga
no lo aciertas en un año.
La cebolla
58
Tela sobre tela
y sobre tela paño,
como no me lo aciertes
no te lo digo en un año.
La cebolla
59
Doña Juana está de panza
y Juanillo baila encima,
mientras Juanillo va y viene
doña Juana abierto lo tiene.
El cedazo y el lebrillo
60
Va al río y no bebe,
va al monte y no come
y dando voces se mantiene.
El cencerro
45
46
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Pegadura:
Pues come mierda de perro.
61
Tan grande como un pepino
y da voces por el camino.
El cencerro
62
Bicho bichongo,
come por la barriga,
caga por el lomo.
El cepillo del carpintero
63
Fui al campo,
enterré a un muerto,
se levantó el muerto
y cogió al vivo.
El cepo o la trampa
64
Cuanto más lejos,
más cerca.
Cuanto más cerca,
más lejos.
La cerca o valla
65
Debajo del puente
llorín lloraba,
se cayó el puente
y llorín callaba.
La cerda
DEBAJO DEL PUENTE
47
y el lechón mamando
66
Colorín colorao,
tripa de hueso
y rabo pelao.
La cereza
67
Chiquitito
como una liendre,
se tira peos
y se enciende.
La cerilla
68
Lo que vamos a hacer
en un rincón
lo haremos
en el colchón.
Carne con carne,
pelos con pelos
y lo vivito
lo dejamos en medio.
Cerrar los ojos
69
Por mi puerta pasó choco,
late por mi corazón
y si no me lo aciertas
eres un ladrón.
El chocolate
48
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
70
Tan grande
como un ratón
y tiene pelos
en el trompetón.
El chumbo
71
¿Cuál es el árbol
que primero echa la fruta
y después la flor?
La chumbera
72
Una colcha remendada
que no tiene ni una puntada.
El cielo
73
Fui a la plaza,
me encontré a una moza,
le alcé las enaguas
y le vi la cosa.
La coliflor
74
Yo por la calle pasé,
un oficio vi hacer:
era meter y sacar
y con el culo apretar
para ganar el parné.
La costurera
DEBAJO DEL PUENTE
49
75
Soy la redondez del mundo,
el sol por mi alma pasa
y como yo no sé leer
digo que mi cuerpo escriba.
La criba
76
¿Cuándo tiene más lana la
oveja?
Cuando tiene
el carnero encima
77
Por un callejón
muy oscuro
va un borracho
dando tumbos.
El cubo
78
Te la metí zumbando
y te la saqué goteando
[chorreando].
El cubo
79
Dicen que mi tía Cuca
arrastra una mala racha.
¿Quién será esta muchacha?.
La cucaracha
80
50
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Subo llena,
bajo vacía
y si no me apuro
la sopa se enfría.
La cuchara
81
¿Cuál es el pájaro
que nunca anida,
y poniendo en nido ajeno
otro pájaro lo cría?.
El cuco
82
¿Cuál es el hijo tan cruel
que a su madre despedaza
y su madre con gran traza
se lo va comiendo a él?.
La cuña del arado
83
Una cosa muy negra,
muy negra por fuera
y verde por dentro.
Un cura harto de lechugas
84
Llenito de viruelas
siempre está el chaval,
y trepa a lo más alto
para poderte ayudar.
El dedal
DEBAJO DEL PUENTE
51
85
Al monte fui,
clavé una estaca
y el agujerillo
me lo traje a mi casa.
Defecar
86
Fui al campo,
planté un bastón,
clavarlo pude
y traerlo no.
Defecar
87
¿Qué es lo que lleva el tren
que también lleva la mujer?
El delantal
88
Si lo haces
lo tienes que hacer.
Si no lo haces
ya está hecho.
Desnudarse
89
Un horno
lleno de cepas
que ni están verdes
ni están secas.
Los dientes
52
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
90
Entre vallao y vallao,
un paño colorao.
Los dientes y la lengua
91
Un corral
de vacas blancas
y en medio
una colorá.
Los dientes y la lengua
92
Son veintiocho caballeros
ataviados de levita
que se ponen en la mesa
a jugar una partidita.
El dominó
93
¿Qué le dice el mirlo
a la mirla?
Échate p’allá, que me tiznas
94
El enamorado regaló
a la novia un vestido
y el color del vestido
y el nombre de la novia
ya te lo he dicho.
Elena y color morado
DEBAJO DEL PUENTE
53
95
Largo, larguero,
cuanto más largo
más agujeros.
El encaje
96
De su casa
vive pendiente
y cuando abre la boca
se le caen los dientes.
El erizo de la castaña
97
Verde en el monte
y culea en la casa.
La escoba
98
Salgo de la sala,
voy a la cocina
meneando la colita
como una gallina.
La escoba
99
Por un callejón
muy oscuro,
corre, corre,
que te cojo el culo.
La escopeta
54
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
100
Campo blanco,
flores negras,
un arado
y cinco yeguas.
La escritura
101
Tierra blanca,
semilla negra,
dos lo dirigen
y cinco lo siembran.
La escritura
102
¿Cuál es el animalejo
que come pollas,
pollos y conejos?
La escupidera u orinal
103
Puso Dios con su poder
un árbol sobre la Tierra,
si lo dejan crecer
de macho se vuelve hembra.
El espárrago
104
Fui al campo, la encontré,
me puse a buscarla y no la vi.
Y como no la vi
me la llevé a mi casa.
La espina
DEBAJO DEL PUENTE
105
En este banco del parque
hay un padre y un hijo;
el padre se llama Juan
y el hijo ya te lo he dicho.
Esteban
106
Este era mi pensamiento,
decírtelo a ti algún día:
¿cuál es la que nunca duerme
y siempre está tendía?
La estera
107
Este era mi pensamiento,
ningún sabio lo acertó,
en el primer renglón
puse mi nombre.
¿Quién era yo?
La estera
108
Un canasto de avellanas
de día se recoge
y de noche se derrama.
Las estrellas
109
¿En qué se parece
la mujer a la sierra?
En la falda
55
56
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
110
Una señora
muy señoreada
con muchos remiendos
y ninguna puntada.
La gallina
111
Acertijo acertaja,
¿quién puso el huevo en la paja?
La gallina
112
Pelo se montó
encima de pelao
y no se quitó pelo
de encima de pelao
mientras que pelao
no echó pelos.
La gallina clueca incubando
113
Colchón de pluma,
sábana [manta] de pelo,
debajo de la polla
tengo los huevos.
La gallina incubando
114
Un trozo de carne viva
que de día se encoge
y por la madrugá se estira.
DEBAJO DEL PUENTE
57
El gallo
115
Tan chiquitito,
tan chiquitito,
y tiene nariz.
El garbanzo
116
Chiquitito así
y tiene nariz.
El garbanzo
117
Tiene ojos de gato,
orejas de gato,
patas de gato
y rabo de gato.
Pero no es gato.
¿Qué es?
La gata
118
Redondo como una cazuela,
tiene alas y no vuela.
El gorro
119
En Granada hay un convento
con más de mil monjas dentro.
Entre mil y mil y mil
hay un velo muy sutil.
La granada
58
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
120
Nací como clavellina,
me crié como redoma,
es tan grande mi fortuna
que de los huesos de mi cuerpo
todo el mundo se enamora.
La granada
121
El bichito cucurrumete
abre la puerta
y se mete,
hace tinajas
y no es alfarero,
está tiznado
y no es carbonero,
toca el arpa
y pasa el río sin barca.
El grillo
122
Habita,
habita,
en el campo habita
y siempre habita.
El haba
123
Adivina adivinanza
¿cuál es el bichito
que te pica en la panza?
El hambre
DEBAJO DEL PUENTE
59
124
Una señora
muy exigente
que cada cuatro horas
quiere hincar el diente.
El hambre
125
Bien te veo,
bien te entiendo.
De lo que tú tienes,
yo tengo.
Para que tú no tengas,
buscaré a quien me dé
y cuando yo no tenga
a ti te daré.
El hambre
126
En ti me subo,
tú te meneas,
gusto me viene
y leche te queda.
[leche te saco
y gusto me queda]
La higuera
127
Largo, largo
como un camino
y se puede guardar
en un bolsillo.
60
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
El hilo
128
Y lo es
y no me lo aciertas
en un mes.
El hilo
129
Cae de una torre
y no se mata;
la meten en el río
y se desbarata.
La hoja de papel
130
¿Cuál es el animal
que primero anda
a cuatro patas,
luego a dos
y más tarde a tres?
El hombre
131
Doce señoritas
en un redondel,
todas tienen medias
y ninguna tiene pies.
Las horas del reloj
132
Doce doncellas
encerradas en un cuarto,
DEBAJO DEL PUENTE
todas tienen medias
y ninguna zapatos.
Las horas del reloj
133
Muchas damas en un agujero
y todas visten de negro.
Las hormigas
134
Tan grande como una nuez
y cuanto más se escarbe
más grande es.
El hoyo
135
Entre pared y pared
hay una rosa amarilla,
se le puede presentar
al mismo rey de Sevilla.
El huevo
136
Mi madre es tartamuda,
mi padre es cantaor
blanca tengo la camisa
y amarillo el corazón.
El huevo
137
María Penacho
tuvo un muchacho,
ni muerto ni vivo
ni hembra ni macho.
61
62
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
El huevo
138
Arquita chiquitita,
blanca como la cal,
todos la saben abrir
y nadie la sabe cerrar.
El huevo
139
Blanco es,
la gallina lo pone,
con aceite se fríe
y con pan se come.
El huevo
140
Más alto
que un pino
y pesa menos
que un comino.
El humo
141
Esposo mío,
a casa han venido,
me la han metido,
sangre me han hecho,
pídele a Dios
que sea de provecho.
La inyección
142
Cientos en el campo
DEBAJO DEL PUENTE
63
y todos con el culo blanco.
Los juncos
143
Fui a la plaza,
le remangué la enagua
y le vi la cosa.
La lechuga
144
¿Cuál es la planta que,
para comerla,
la tienes que amarrar?
La lechuga
145
Una señora
muy señoreada
siempre va en coche
y siempre va mojada.
La lengua
146
Redonda
como una taza
y va conmigo
a la plaza.
La luna
147
Redonda como una queso
y nadie puede darle un beso.
La luna
64
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
148
Soy la mujer más mundana
que en el mundo puede haber,
traigo tratos y contratos
con Barcelona y Jaén,
siempre me quedo preñada
y nunca llega mi mes.
La luna
149
Por las barandas del cielo
se pasea una doncella,
vestida de azul y blanco
reluce como una estrella.
La luna
150
Dime cuál es la cosa
que se mete en el agua
y no se moja.
La luna
151
Tamaño como un ratón
y guarda la casa
como un león.
La llave
152
Por delante de una señora
de rodillas me hinqué,
si tiesa se la metí
más tiesa se la saqué.
La llave
DEBAJO DEL PUENTE
153
Arrímate,
me arrimaré,
y una cuarta que tengo
te la meteré.
La llave y la puerta
de la calle
154
Ya ves, tan claro que es
y no lo adivinas
hasta dentro de un mes.
Las llaves
155
Pienso porque hay que pensar:
La suegra de la mujer
de mi hermano,
¿a mí qué me tocará?.
Mi madre
156
Pienso y no sé lo que pienso
y en pensar me vuelvo loca,
la suegra de la mujer
de mi hermano,
¿qué parentesco me toca?
Mi madre
157
Pienso y no dejo de pensar:
La suegra de la mujer
de mi hermano, ¿quién será?
65
66
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Mi madre
158
No me la toques
que me la suellas –desuellas-,
que tú no sabes
andar con ella.
La máquina de coser
159
De día mata
y de noche espanta.
La mata
160
De día morcilla
y de noche tripilla.
Las medias
161
En un punto empieza mi cuerpo,
en un punto habrá de acabar,
el que dijera mi nombre
sólo dirá la mitad.
Las medias
162
Yendo por un camino
que no lo había,
me quitaron la capa
que no la tenía.
La mentira, pues
nada de eso existía
DEBAJO DEL PUENTE
67
163
En el monte me crié
debajo de verdes ramas,
mucho me ponen de comer
y yo no como nada.
La mesa
164
Fui al pajar,
te tendí,
te alcé la pata
y te la metí.
Meter la paja en el saco
165
Cuanto más te la metía,
más tiesa se ponía.
Meter la paja en el saco
166
¿Cuántos dientes tiene un
chivo?
Los mismos que una chiva
167
¿Cuál es la mentira
que está al lado de la verdad?
“Mi tienda”
“Mi tienda” es un comercio situado junto al bar
“La verdad” en la calle Cristóbal Colón de
68
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Algeciras. Como no es cierto que “Mi tienda” sea
mía, he ahí la mentira junto a “La verdad”.
168
Acertaón acertaín,
¿qué tiene el rey en la nariz?
Los mocos
Pegadura:
Pues pa ti son pocos.
169
Los calzoncillos
del vicario
bajan y suben
del campanario.
Los mocos
170
¿Cuál es el animal que come
macho y caga hembra?.
El mono come coco y caga caca
171
Blanco fue mi nacimiento,
colorao mi vivir
y yo me visto de negro
cuando me voy a morir.
La mora
172
Verde fue mi nacimiento,
colorao mi vivir
y ahora me visten de negro
cuando me voy a morir.
DEBAJO DEL PUENTE
69
La mora
173
Pingo Pingo está colgando,
Mango Mango está mirando.
Si Pingo Pingo se cayera
Mango Mango se lo comiera.
La morcilla y el gato
174
Entre cortina y cortina
se pasea la tía Joaquina.
La mosca
175
¿Qué es lo primero que se
pone en la mesa cuando se va
a comer y que no hace falta?.
Las moscas
176
En el monte me crié
entre zarzales y ramas,
ahora me he venido a ver
entre caballeros y damas.
Ellos me dan de comer,
ellas me dan de beber
y yo no quiero de nada.
Las moscas
177
¿Quién es ese caballero
de las patas pelás
que toca el chiribití
70
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
y le dan de bofetás?.
El mosquito
178
He visto mujer y media,
hombre vivo y enterrao
y en la misma huerta
trigo verde y granao.
Una mujer haciendo medias,
un hombre cavando que se
echaba tierra en los pies,
trigo verde y un granado
179
Primero fui blanca,
después verde fui.
Cuando fui dorada
¡ay, pobre de mí!
La naranja
180
Verde fue mi nacimiento,
amarillo mi vivir,
ahora me visten de blanco
cuando me voy a morir.
La naranja
181
El tío Zarandejo el Viejo
tiene cien hijas
y todas visten
del mismo pellejo,
menos el tío Zarandejo el Viejo.
DEBAJO DEL PUENTE
71
El naranjo
182
El tío Zorondongo
tenía más de cien hijos,
todos ellos vestían de color,
menos el tío Zorondongo.
El naranjo
183
Zarandajo el viejo
tiene cien hijos,
todos son iguales
menos Zarandajo el viejo.
El naranjo
184
Entre pared y pared
caen dos chorritos de miel.
La nariz
185
Lana sube, lana baja,
los ladrones no trabajan.
La navaja
186
Sábanas blancas,
señá Leonor,
el monte tapa
y el río no.
La nieve
187
72
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Un hombre le pidió a otro
lo que en el mundo no había.
El otro se lo dio
aunque tampoco lo tenía.
El nombre -la primera
vez que alguien le puso
nombre a otro188
Cajita chiquita
de buen parecer,
ningún carpintero
la puede hacer.
La nuez
189
¿Al cabo de cuánto tiempo se
puede casar la mujer de un
viudo?
Nunca, porque la mujer de un
viudo ya ha fallecido
190
Soy ojo
pero no veo,
tengo pestañas
pero no de pelos.
El ojal
191
Rajado, rajado,
y tiene pelos a los lados.
El ojo
DEBAJO DEL PUENTE
73
192
Tan grande
como una coquina
y tiene pelitos
y orina.
El ojo
193
Dos arquitas de cristal
que se abren
y se cierran
sin parar.
Los ojos
194
Dos colgando,
dos tirando,
la cabeza en el culo
y el culo arrastrando.
Ordeñar una vaca
195
Cuanto más grande se hace
menos se ve.
¿Qué es?.
La oscuridad
196
En el campo me crié
dando voces como una loca,
me amarraron de pies y manos
para quitarme la ropa.
74
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
La oveja
197
Va liada en un cobertor,
haga frío o calor.
La oveja
198
Yendo por un camino adelante
encontré un hombre sin brazos,
por sacarle el corazón
le hice el cuerpo pedazos.
El palmito
199
No soy ave,
pero de mis huevos
salen palomitas
para los niños buenos.
Las palomitas de maíz
200
Cien redondeles
en un redondón,
un mete y saca
y un quita y pon.
Pan, horno, pala y panadero
201
Para ti el papel
y para mí el pastel.
La papelera
DEBAJO DEL PUENTE
75
202
Una vieja verrugosa
tiene un hijo enredador,
una hija buena moza
y un nieto peleón.
Parra, sarmiento, uva y vino
203
Un pastor vio
en una montaña
lo que no ha visto
el rey de España
ni Dios con su poder
tampoco lo ha podido ver.
El pastor vio a otro como él
204
Cien patos
en un corral
y andan con una pata
nada más.
La pata hembra
205
Doce patos
metidos en un cajón,
¿cuántas patas
y picos son?
Cuatro patas y dos picos
Nota. En esta adivinanza se juega con la palabra
“metidos”, que debe entenderse como “metí dos”.
76
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
206
Triunfante salió del nido
y a la ventana subió
a dar cuenta que ha nacido
el que sin alas voló.
El pedo
207
Una escopeta sin caja,
sin cartuchos y sin baqueta,
ni mata conejo, ni mata perdiz,
apunta en las corvas
y da en la nariz.
El pedo
208
Entre dos piedras feroces
hay un hombre dando voces.
Ni lo ves ni lo verás
ni en la voz lo conocerás.
El pedo
209
¿Quién fue aquel nacido
sin huesos ni coyuntura,
que tiene nombre y no figura
y cantando se murió?
El pedo
210
Como una tajá de bacalao,
sube al monte y baja el ganao.
DEBAJO DEL PUENTE
77
El peine
211
Al monte fui,
corté un bastón,
cortarlo pude
y rajarlo no.
El pelo
212
Largo en la mujer,
corto en el hombre,
quien nació calvo
no lo conoce.
El pelo
213
El gusto de una mujer:
dejarla en cueros,
hacerle el boquete,
meterle el dedichichango
y dejarle unas pelotillas
colgando.
Los pendientes
214
El mismo camino andamos
y ni nos vemos
ni nos encontramos.
Los pendientes
215
Todas las mujeres
78
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
lo tienen entero,
por su gusto
le rompen el cristal,
le meten el chiriguichín
por el chiriguichango
y las pelotillas
se las dejan colgando.
Los pendientes
216
Al tocar de la cencerra
cantaba la perra.
-a partir de aquí se cambia la
planta a adivinarUn arbolito
con muchas frutas era,
blancas por dentro
y verdes por fuera.
El peral
Nota. Este juego que recogimos en el barrio
algecireño de El Cobre consistía en describir,
mediante un acertijo, una planta cercana para que
todos los niños la reconocieran y fueran a tocarla.
Tras los dos primeros versos se incluía la
adivinanza correspondiente a cada planta. Ganaba
el primero que llegaba hasta ella. En otros lugares
de España, según deja escrito Rodríguez Marín en
sus Cantos populares españoles, la frase de
introducción era símili serba o símili serra, aunque
las palabras correctas, por tener algún sentido,
debieron ser similis herba. En la zona de nuestro
DEBAJO DEL PUENTE
79
estudio se varió por completo la expresión,
tomando un nuevo significado.
217
Pérez anda,
Gil camina,
tonto es
quien no lo adivina.
El perejil
218
Un cazador cazando
una liebre que mató
la guardó para el otro año
y fresca se la comió.
Se la comió una perra
llamada Fresca
219
Es carne pero no es carne,
tiene cabeza pero no pescuezo,
tiene hocico y no es borrico,
a ver si tú sabes lo que es eso.
El pez
220
Es algo y nada a la vez.
¿Qué es?
El pez
221
Una torre abovedada
de piel de animales,
con cinco hermanitos dentro
80
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
y ninguno son iguales.
El pie
222
Iglesia chiquitita
con gente menudita
y sacristán de palo.
No me lo aciertas en un año.
El pimiento
223
En un llanete
hay un arbolete
cargado de cascabeletes.
La planta del pimiento
224
El padre es alto,
la madre es chica,
los hijos negros
y los nietos blancos.
El pino, la piña y los piñones
225
¿Cuál es el bicho que tiene
los pies en la cabeza?
El piojo
226
Juan y Písame
Fueron al río.
Juan se ahogó.
¿Quién quedó?
DEBAJO DEL PUENTE
81
Písame
Nota. Se suelen introducir algunas variantes en los
nombres, como Mójame –Mohamed- o Pínchame.
La pega del acertijo es que, después de escuchar la
respuesta, el emisor propina al burlado
interlocutor un pisotón, un chorro de agua o un
pinchazo, según la versión.
227
Borriquito de hierro,
aparejito de trapo,
como no me lo aciertes
te capo.
La plancha
228
Dos mujeres iguales
de fuerte naturaleza,
una no tiene pies ni cabeza
ni respiración ni fuerza,
pero es un fuerte elemento
que desprecia una saliva
que le dan por alimento.
La plancha
229
Oro parece,
plátano es,
quien no lo adivine
un tonto es.
El plátano
82
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
230
Cuando te levantas por la mañana,
¿qué es lo primero que haces?
Poner los pies en el suelo
231
¿Qué le dice el azúcar al
café?
Por ti, negrito, me derrito
232
¿Qué le dice el mixto al
cigarro rubio?
Por ti, rubio, pierdo la cabeza
233
Tan grande como un redondel
y nadie se puede sentar en él.
El pozo
234
Tan redondo
como un redondel
y nadie puede
sentarse en él.
El pozo
235
Yendo por un caminito
me la encontré,
me puse a buscarla
y no la hallé,
cogí el camino
y me la llevé.
DEBAJO DEL PUENTE
Una puya clavada en el pie
236
Andando me la encontré,
a buscarla me senté,
si me la encuentro la tiro
y si no me la llevaré.
Una puya clavada en el pie
237
Redondo como la luna,
blanco como la sal,
me hacen con leche pura
y no te digo más.
El queso
238
¿Qué le dice una alpargata a
otra?.
Qué vida más arrastrá
llevamos
239
Colorado por fuera
y blanco por dentro.
El rábano
240
Tan largo [tamaño]
como un camino
y hoza como un cochino.
El río
83
84
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
241
Soy dueño de la verdad,
quito dudas y doy certeza,
mi amo con ligereza
me pasa la mano por el lomo
y me hace agachar la cabeza.
La romana
242
Tengo nombre de ciudad,
quito dudas y doy certeza,
rascándome la barriga
hablo con la cabeza.
La romana
243
Quito dudas y doy certeza,
mi amo me rasca el lomo
y yo agacho la cabeza.
La romana
244
Blanca soy,
blanca nací,
Pobres y ricos
comen de mí.
La sal
245
De Santo Domingo vengo
de ver al padre prior,
traigo los hábitos verdes
DEBAJO DEL PUENTE
y encarnado el corazón.
La sandía
246
Redonda como el mundo,
verde como el alcanfor,
negra como la pez,
encarná como la graná.
La sandía
247
Media sandía
mu colorá,
mu colorá,
¿a qué se parecerá?
A la otra media sandía
248
¿Qué tengo yo en la mano, en
la oreja, en...? –se van
enumerando distintas partes
del cuerpo-.
La sangre
249
Adivina, adivina,
¿cuál es el bicho
que no tiene huesos
ni espinas?.
La sanguijuela
250
Redonda como un queso
y se sienta con el rabo tieso.
85
86
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
La sartén
251
Soy un señor encumbrado
y ando mejor que un reloj,
me levanto muy temprano
y me acuesto a la oración.
El sol
252
No soy nada,
ni tengo nombre,
siempre iré pegado a ti
sin que te escapes de mí,
ya seas mujer u hombre.
La sombra
253
Tiene copa
y no es un árbol,
tiene alas
y no es un pájaro.
El sombrero
254
De noche morra que morra
y de día se zampa la porra.
El sombrero -de noche en la
percha y de día en la cabeza255
¿Qué cosa es
que te agarra
DEBAJO DEL PUENTE
87
y no lo ves?
El sueño
256
Verde fue mi nacimiento,
encarnado mi vivir
y ahora me visten de blanco
cuando me voy a morir.
El tabaco
257
Verde fue mi nacimiento,
en negro me convertí,
ahora me visten de blanco
cuando me voy a morir.
El tabaco
258
Redondo como un reó -redoly tiene puyas por alrededor.
La tagarnina
259
Redondo como un aventador
y tiene puyas por alrededor.
La tagarnina
Pegadura:
Pues come mierda de gallina.
260
Muchas señoritas
en un corral
y todas mean a la par.
Las tejas
88
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
261
Todos los días
la pisoteamos,
pero no podemos
vivir sin ella.
La tierra
262
Mi hermana y yo
vamos al compás
con los pies por delante
y los ojos por detrás.
Las tijeras
263
Una cuarta o poco más
sin hueso ni coyuntura,
todos los hombres la tienen
y también los padres curas.
La tirilla del cuello
264
¿Qué ovejas comen más,
las blancas o las negras,
los machos o las hembras?
Todas por igual
265
Traspone un cerro,
traspone otro,
relincha la yegua
DEBAJO DEL PUENTE
y no le contesta el potro.
La tormenta
266
Una cosa que,
donde quieras
que la ponga,
estorba.
La torva
267
Cien pájaros
en una azotea.
Si mato tres,
¿cuántos quedan?
Los tres muertos, pues los
demás salen volando
268
Hace olas y no es la mar,
cría escamas y no es pescado
y es la cosa más hermosa
que en el mundo se ha criado.
El trigo
269
Oleás y no son del mar,
cañas y no del cañaveral.
El trigo
270
Verde me crié,
amarillo me cortaron,
rojo me molieron
89
90
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
y blanco me amasaron.
El trigo
271
Miles de hermanos
rubios como yo
le damos la vida
al que nos la quitó.
El trigo
272
Hace olas
y no es el mar.
Tiene cerdas
y no es animal.
El trigo
273
Más de dos mil varones
entraron en un agujero
buscando nombre de hembra
porque el de varón lo
perdieron.
El trigo en el molino
274
Para bailar me pongo la capa,
me quito la capa para bailar,
yo no puedo bailar sin la
capa,
yo con la capa no puedo
bailar.
El trompo
DEBAJO DEL PUENTE
275
Brama como el toro
y deslumbra como el oro.
El trueno
276
De un monte bien espeso
brama un toro sin pescuezo.
El trueno
277
Una abuelita
muy viejecita
y en el culo tiene
una tranquita.
La uva pasa
278
Por un caminito adelante
va caminando un bicho
y el nombre del bicho
ya te lo he dicho.
La vaca
279
Por un callejón muy oscuro
va caminando un bicho.
Si no lo entiendes,
corre, corre, que ya te lo he dicho.
La vaca
280
En Zamora me crié
en lo alto de un urraco,
91
92
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
vino la ventolera
y me convertí en pajarraco.
La veleta
281
¿Qué cosa es
que silba sin boca,
corre sin pies,
te pega en la cara
y tú no lo ves?
El viento
282
Una casita muy pequeñita
hecha de piel de animales
donde viven cinco enanitos
y ninguno son iguales.
El zapato
283
En una cueva muy oscura
de pellejo de animal
se meten cinco hermanitos
huyendo del temporal.
El zapato
284
De día
traca traca,
de noche
bajo la cama.
Los zapatos
DEBAJO DEL PUENTE
285
Tan larga como una soga
y tiene dientes de zorra.
La zarza
286
¿Cuál es la planta que a los
cien años de cortada agarra?
La zarza
287
Si me dices al derecho
verás que soy animal,
pero si me dices al revés
entonces seré vegetal.
La zorra y el arroz
93
94
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
DEBAJO DEL PUENTE
95
Cuentos con acertijos y
adivinanzas
Son muchos los cuentos populares en los que se
proponen acertijos para resolver algún problema,
comprobar la astucia de alguien o escapar de algún
peligro. A continuación podemos encontrar una
buena muestra de ellos, algunos de los cuales
incluyen más de una versión de acuerdo con el
interés y variedad que ofrece cada informante en su
narración.
Se verá que en cada texto hemos incluido,
además del nombre del informante y del lugar donde
lo recogimos, su procedencia, es decir, el lugar
donde esa persona lo escuchó. Nos parece un dato
interesante que no siempre se tiene en cuenta y que
cada vez resulta más necesario conocer, sobre todo
en zonas como el Campo de Gibraltar, por su
96
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
carácter fronterizo y por los continuos movimientos
poblacionales soportados en el último siglo.
1. La historia del que tenía que
atravesar un río sin dejar sola a una
muchacha
Informante: Ramón Tapia.
Recogido en El Cobre (Algeciras).
Procedente de Paloma Baja (Tarifa).
Éste era un hombre que tenía que pasar un río a
tres personas entre las que había una muchacha. Si a
ella no la quería dejar sola con los hombres, ¿cómo
pasará a los tres?
Respuesta:
Primero pasa a la muchacha y vuelve.
Coge a uno de los hombres y lo pasa donde está
ella.
Coge a la muchacha y la vuelve a poner donde al
principio.
Coge al otro hombre y lo pasa.
Y ya va a por la muchacha.
Variante. De esta pequeña historia, acertijo
lógico a modo de rompecabezas del que también
DEBAJO DEL PUENTE
97
podemos encontrar una versión sin fin en el capítulo
XX de la primera parte del Quijote y que ya aparece
en una obra inglesa del siglo IX, hemos recogido
una variante en Jimena de la Frontera que se
presenta al auditorio por medio de las cartas de la
baraja española: la sota representa a la princesa o
joven que no debe quedar a solas, el caballo es el
medio de transporte que servirá para cruzar el río formado por el resto de la baraja- y los reyes son los
suegros a los que también hay que llevar a la otra
orilla... de la mesa. El informante de esta versión
fue Francisco Pérez Sánchez.
2. El pastor de las cinco ovejas
Informante: Ramón Tapia.
Recogido en El Cobre (Algeciras).
Procedente de Paloma Baja (Tarifa).
Pasó un rey al lado de un pastor y le dijo:
-Hola, pastor de las cinco ovejas.
El pastor le contestó:
-Hola, campana gorda -porque iba con la capa y
parecía una campana-. Yo para guardar cinco ovejas,
tengo que guardar estas que tengo, otras tantas como
éstas y la mitad de éstas.
¿Cuántas tenía?
Respuesta: Dos ovejas.
98
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Variante. En lugar de cinco ovejas, el mismo
informante nos volvió a presentar el cuentecillo con
cien ovejas. Este texto es una muestra de cómo a
través de la narración oral se plantean diversos
ejercicios matemáticos.
3. Lo que me reluce, lo que me cuelga y
la papadulce
Informante: Ignacio Morales Trujillo
Recogido en Betijuelo (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Un muchacho se echó una novia y el suegro no lo
quería ni en pintura. Cuando llegaba a la casa de su
novia, se sentaba y les daba vueltas a los dedos.
-¿No sabes hacer otra cosa? –le decía el suegro.
-Sí, al revés –y les daba para atrás.
Vino una vez a ver a la novia cuando iban a
matar un cochino y, como él no supo qué decirle,
pues se fue para su casa.
-Mamá, he estado en casa de mi novia y han
matado un cochino muy grande.
-Pues, para quedar bien, tú les tienes que decir
esto: “Muchos gordos tenga usted sobre ese”.
Cuando llegó a casa de su novia, al suegro le
había salido un grano en el culo y él le dice:
-Papá suegro, muchos gruesos hermosos tenga
usted sobre ese.
DEBAJO DEL PUENTE
99
Y, claro, el suegro se enfadó y lo echó de allí, así
que él se tuvo que volver para su casa.
Otro día le dijo a su novia:
-Niña, esta semana es la feria de mi pueblo. ¿Qué
quieres que te traiga?
La novia, para divertirse un poquito con lo tonto
que era, le pidió tres cosas en forma de acertaón:
-Pues... tráeme lo que me reluce, lo que me
cuelga y la papadulce.
El muchacho se fue muy apurado a su casa y se
lo contó a su madre. Ella le dijo lo que era cada
cosa:
-Lo que le reluce es un reloj, lo que le cuelga son
los zarcillos y la papadulce es el turrón, chiquillo.
El muchacho le compró los tres regalos y se
metió el reloj y los pendientes en los bolsillos y el
turrón en la faltriquera y se lo escondió entre las
piernas.
-¿Me lo traes todo? –le preguntó la novia.
-Sí.
Le dio el reloj y los zarcillos y cuando llegó la
hora de darle el turrón se señaló entre las piernas y le
dijo:
-Y aquí tengo la papadulce.
Y el suegro, que lo estaba viendo, lo echó otra
vez de la casa.
Y chistera, chistera, este cuento está fuera.
4. El niño y los garbanzos
(El niño listo-1)
100
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Informante: Candelaria Ibáñez Atanasio.
Recogido en La Ahumada (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Un hombre pasó cerca de una casa de gente
pobre y vio que fuera, en la puerta de la casa, había
un chiquillo jugando al lado del fuego. El niño metía
y sacaba la cuchara en una olla. Y el hombre le
preguntó:
-Niño, ¿se puede saber qué es lo que estás
haciendo?
-Nada, cazando al que sube y esperando al que
baja.
-¿Y eso qué quiere decir?
-Pues que, como la olla está hirviendo, estoy
cazando y comiéndome los garbanzos que suben por
el hervor y esperando a que suban los que están
todavía abajo.
Al hombre, que era muy aficionado a los
acertajones, le gustó mucho éste que le había dicho
el niño y, cuando se fue para su pueblo, se lo dijo a
todos sus conocidos y nadie lo acertó.
5. El pastorcito y el rey (El niño listo-2)
Informante: Marisa del Poyo del Valle.
Recogido en Algeciras.
Procedente de Madrid.
Había una vez un rey que estaba muy triste
porque no tenía hijos. Un día escuchó hablar de un
pastorcillo que era muy listo y quiso conocerlo. El
DEBAJO DEL PUENTE
101
rey le dijo que si era capaz de contestarle a tres
preguntas lo llevaría al palacio a vivir con él. El
zagalillo le dijo que estaba de acuerdo y el rey le
hizo la primera pregunta:
-¿Sabes cuántas gotas de agua hay en el océano?
El muchacho pensó un instante y le contestó:
-Que paren el agua de los ríos para que no entren
más gotas y yo las contaré.
El rey se dio por satisfecho con la respuesta y le
hizo la segunda pregunta:
-¿Sabes cuántas estrellitas tiene el cielo?
El niño contestó:
-Setecientos cincuenta y tres mil millones.
El rey le dijo que no lo creía, así que el
muchacho le respondió que las contara él para darse
cuenta de que era verdad. Y el rey, viendo que no
sería capaz, pasó a la tercera pregunta:
-¿Y sabes cuántos segundos tiene la eternidad?
El niño miró a lo lejos y, viendo que un gorrión
se estaba afilando el pico en lo alto de una montaña,
dijo:
-Cuando el pájaro haya gastado la montaña habrá
pasado el primer segundo de la eternidad.
El rey se quedó asombrado y se llevó al
muchacho al palacio. En el camino le preguntó si
creía que le gustaría vivir con él, y el zagal le
contestó que esa era ya otra pregunta y que le
respondería cuando pasaran algunos años.
La verdad es que el niño vivió muy feliz en el
palacio durante mucho tiempo porque el rey lo trató
como si fuera su hijo.
102
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Nota. Esta historia está muy extendida en
diversas tradiciones, desde el Norte de Europa hasta
el mundo árabe y otras culturas orientales. Algunas
veces, el que pregunta no es un rey o un sabio, sino
un monstruo o un gigante que tiene retenido al
protagonista o a algún familiar, aunque también nos
encontramos con pueblos enteros sometidos a la
presión de algún enorme tirano. El que responde
siempre es un joven -el eterno motivo del humilde
pastor o del más pequeño de los hermanos
superando las pruebas más difíciles- que consigue
con su astucia e inteligencia un bien fundamental
para sí o para su entorno.
6. El niño listo-3
Informante: Ignacio Morales Trujillo.
Recogido en Betijuelo (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Como antes las casas del campo no estaban
unidas sino unas muy separadas de otras, pues de
vez en cuando llegaba gente de fuera y no conocía a
los niños, del tiempo que hacía que no iba por allí.
Un día llegó un hombre a una casa preguntando por
una señora y no estaba nada más que el niño y le
dice:
-Niño, ¿tu madre dónde está?
Y le contesta:
-Mire usted, mi madre no está aquí.
-¿Dónde está?
-Está en casa de la vecina.
DEBAJO DEL PUENTE
103
-¿Y qué hace tu madre en casa de la vecina?
-Está amasando el pan que nos comimos la
semana pasada.
-Niño, ¿y eso cómo es?
-Pues que mi madre pide pan prestado y después
hace el amasijo para pagar el pan que le han
prestado. Y cuando paga con su trabajo, ya puede
seguir pidiendo prestado.
Y después le dice:
-Niño, en vista de que eres tan listo, dime cuál es
el manjar de los manjares.
-Mire usted, en mi casa no hay de eso ahora
mismo, pero voy a buscar porque mi madre lo pone
en la azucarera de la casa para que las ratas no se lo
coman –cuando tenemos, claro-.
Entonces empezó a buscar, a buscar, y encontró
un cuscurrillo de pan muy roído por los ratones y le
dice:
-Aquí tiene usted el manjar de los manjares.
-Está muy bien, está muy bien. Bueno, pues en
vista de todo esto, dime cuál es el ramo de flores de
dos mil colores.
-Mire usted, de eso sí hay en casa.
Y fue y le sacó una cucharada de miel y se la
llevó. Y le dice:
-Aquí tiene usted el ramo de dos mil colores pero
faltándole uno.
-¿Y cuál es el que le falta?
-La adelfa que está en los ríos.
Y es que las abejas no chupan de las flores de las
adelfas.
104
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Nota. En este cuento, el hombre que pregunta
podría ser perfectamente el rey, como hemos podido
comprobar en la anterior versión. La memoria pasa
por alto algunas veces los detalles que considera
prescindibles en el relato. En otras versiones que
hemos encontrado fuera de esta comarca, el adulto siempre un hombre- pregunta también por la
hermana mayor y el muchacho le responde que está
llorando las alegrías del año anterior, ya que se
encuentra de parto; se interesa luego por el padre
de la familia a lo que el niño responde que lo
encontrará enterrando a los vivos y desenterrando a
los muertos -ya que está arrancando los sarmientos
de vid y sembrando otros nuevos-. Estas y otras
preguntas son verdaderos acertijos que sobreviven
dentro de una historia que, como hemos referido en
otras ocasiones, los informantes suelen dar por
cierta. De ahí que la recuerden con tanto lujo de
detalles.
7. Que Mariana está en la puerta
Informante: Candelaria Ibáñez Atanasio.
Recogido en La Ahumada (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Dicen que llegó un muchacho a una casa donde
vivían tres muchachas y, como él llevaba los
calzones rotos por la bragueta, se decían unas a
otras:
-¡Chiquilla! ¿No te has fijao? Mariana está en la
puerta.
DEBAJO DEL PUENTE
105
Y él pensando:
-Dios mío, ¿qué será lo que quieren decir éstas?
Y más tarde repetían:
-¡Chiquilla! ¿No te has fijao? Que Mariana está
en la puerta.
Y él decía:
-¿Qué será lo que dicen?
Total, que el muchacho se fue y ellas siguieron
con el cachondeo. Cuando fue a vestirse, el
muchacho se vio la bragueta y dijo para sí:
-¡Ah, esto era el cachondeo!
Ya se había dado cuenta de que tenía los calzones
rotos. Y cuando ya estaban las muchachas acostadas,
fue él a la puerta de su casa y les cantó:
Qué tal se habrán divertido
las niñas con mi bragueta
que de cuando en cuando decían
que Mariana está en la puerta.
8. El zapatero y sus tres hijas
Informante: María Isabel Diosdado.
Recogido en Tarifa.
Procedente del mismo lugar.
En tiempos de Maricastaña había un zapatero que
vivía con sus tres hijas cerca de un castillo. Todos
los días, las hijas del zapatero subían a la azotea de
su casa para regar las macetas y, entonces, el
príncipe las observaba desde una ventana del
castillo.
106
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Un día, el zapatero escuchó entre los vecinos que
el príncipe se había quedado prendado de la belleza
de sus hijas y que se casaría con la más inteligente.
Ni corto ni perezoso, el zapatero animaba a las
muchachas a que subiesen a la azotea de una en una,
a ver qué pasaba.
El primer día subió la mayor y el príncipe le dijo:
-Niña que riega las plantas, ¿cuántas hojitas
verdes tiene la mata?
La niña no supo qué contestar y salió corriendo
escaleras abajo muertecita de vergüenza. En seguida
llamaron a la puerta. Eran los soldados del príncipe:
-Venimos a por su hija mayor.
Y se la llevaron a los sótanos del castillo.
Al día siguiente subió la segunda hija y el
príncipe le preguntó lo mismo:
-Niña que riega las plantas, ¿cuántas hojitas
verdes tiene la mata?
Pero la niña tampoco supo qué contestar y
también se la llevaron presa al castillo.
Al tercer día subió la pequeña y cuando el
príncipe le hizo la misma pregunta que a sus
hermanas…
-Niña que riega las plantas, ¿cuántas hojitas
verdes tiene la mata?
Ella le contestó:
-Príncipe que todo lo sabe, cuando sueltes a mis
hermanas te daré la clave.
Y cuando bajó a su casa, allí la estaba esperando
los soldados. Su padre estaba muy triste viendo
cómo se había quedado sin sus tres hijas, pero la
pequeña, mientras se la llevaban le dijo que no se
preocupara, que ella volvería con sus dos hermanas.
DEBAJO DEL PUENTE
107
Cuando llegó al castillo, lo primero que hizo fue
pedirle al príncipe que dejara libres a sus hermanas.
Y el príncipe le contestó:
-En esas dos puertas las tienes. Una está en la
puerta roja y la otra en la puerta verde. Y aquí tienes
dos bolas, una roja y otra verde. Si las lanzas a la
vez y pega cada una en la puerta que tiene que
pegar, las dos se abrirán y tus hermanas quedarán
libres.
La niña lanzó las dos bolas de manera que la roja
diera en la puerta verde y la verde en la puerta roja.
Inmediatamente se abrieron las dos puertas y
salieron sus hermanas asustadas como dos perrillos.
El príncipe se entusiasmó con el valor que había
tenido la chiquilla y decidió casarse con ella. Su
padre y sus hermanas se fueron a vivir con ellos al
castillo y allí comieron tantas perdices que se
empacharon.
Nota. Nos encontramos ante una versión algo
reducida del cuento “La mata de albahaca” o “La
niña que riega la albahaca”, extendidísimo por
Andalucía, presente en cualquier antología del
cuento popular e incluso adaptado para el teatro
por autores como Federico García Lorca o Antonio
Rodríguez Almodóvar. Las conversaciones que
mantienen el príncipe y la hija menor del zapatero o
la prueba que plantean a la niña al llegar al castillo
forman parte de los grandes textos con tradición
adivinancística. Para conocer una versión más
amplia, remitimos al cuento nº 95 de Cuentos al
amor de la lumbre de Antonio Rodríguez Almodóvar, en la Editorial Anaya.
108
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
9. El novio rechazado
Informante: Candelaria Ibáñez Atanasio.
Recogido en La Ahumada (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Había un muchacho que se apellidaba Calvino y
que pretendía a la hija del dueño de un cortijo, pero
el padre no lo quería ni ver.
Todas las noches se acercaba a la ventana para
cortejarla hasta que un día, cuando llegó, vio que
ella le había dejado cuatro platos en la ventana: uno
con cal, otro con vino, otro con sal y otro lleno de
tierra. El muchacho enseguida se dio cuenta de lo
que le quería decir ella, así que ya no volvió más por
allí.
¿Por qué no volvió más?
Pues porque juntando los cuatro platos se podía
entender la frase: CALVINO, SAL DE ESTAS
TIERRAS.
CAL
VINO
SAL
TIERRA
DEBAJO DEL PUENTE
109
10. El hay y el no hay
Informante: Candelaria Ibáñez Atanasio.
Recogido en La Ahumada (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Una muchacha tenía un novio que era de campo
y otra tenía un novio y era de pueblo. Decía una:
-Mi novio sabe más porque es de campo.
Y decía la otra:
-No, sabe más el mío porque es del pueblo.
-Bueno, ¿y cómo se va a comprobar cuál de ellos
sabe más?
-Pues tú le vas a decir al tuyo que compre un
cuarto de “hay” y otro de “no hay” y yo se lo voy a
decir al mío. Y el que lo traiga es el que sabe más.
El del pueblo se fue y llegó a una tienda:
-¿Tiene usted un cuarto de “hay” y otro de “no
hay”?
-¡No!
Llegaba a otra y nada. Y así recorrió todo el
pueblo y no encontró nada. Y el del campo fue y
arrancó un cardo que le dicen “tientayernos” y con
las púas y todo se lo metió en el bolsillo. Y le
pregunta la novia:
-¿Has encontrado un cuarto de “hay” y otro de
“no hay”?
-Sí.
-¿Y dónde está?
Y señalando los bolsillos le dice:
-Aquí traigo el de “hay” y aquí el de “no hay”.
Ella fue a meter la mano en un bolsillo y dice:
110
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
-Aquí no hay.
-Pues ese es el cuarto de “no hay”.
Y después metió la mano en el otro bolsillo,
donde tenía el cardo, y ella grita:
-¡Ayyy!
-Ahí tienes el cuarto de “hay”.
Y el del pueblo todavía está buscando el “hay” y
el “no hay”.
11. Cómo se llama el perro
Informante: Candelaria Ibáñez Atanasio.
Recogido en La Ahumada (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Un muchacho que pretendía a una muchachita le
preguntó cómo se llamaba su perro para poder
llamarlo y ella le contestó:
Como tú estás de mí
y yo estoy de ti
se llama el mastín.
Y el nombre del perro era Sujeto porque ellos,
como estaban enamorados, estaban sujetos el uno al
otro.
DEBAJO DEL PUENTE
111
12. El vestido de la novia-1
Informante: Candelaria Ibáñez Atanasio.
Recogido en La Ahumada (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Le dice un novio a la novia:
-Te voy a comprar un vestido. Dime tú el color
que te gusta para yo comprarlo a tu gusto.
-Pues mira, te lo voy a dar escrito en un papel y
cuando vengas otro día ya sabrás el color.
Y le escribió esto:
Para el enamorado:
Si eres discreto y atrevido
ahí llevas mi nombre
y el del vestido.
Y es que ella se llamaba Elena y su color
preferido era el morado.
13. El vestido de la novia-2
Informante: Bartolomé Fernández González.
Recogido en Pelayo (Algeciras).
Procedente del mismo lugar.
Uno quería a la hija de un rey y le pusieron una
prueba que si la acertaba se casaba con ella. Y le
dieron un escrito donde decía:
112
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Si el enamorado
es advertido,
ahí lleva el nombre
y el color del vestido.
Y tenía que adivinar el nombre de ella, Elena, y
el color del vestido, morado. Como lo acertó, se casó
con la hija del rey.
14. El nombre de la novia
Informante: Candelaria Ibáñez Atanasio.
Recogido en La Ahumada (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Era uno que tenía novia y no sabía su nombre.
-Bueno, otro día te lo diré –le dijo ella.
Fue otro día el muchacho y no encontró a nadie.
Sólo vio que había una tina o tinaja y una flor en el
patio que ella se las dejó así para que lo adivinara. Y
ya he dicho el nombre de ella.
El nombre era Florentina, Flor-en-tina.
Variante. Este cuentecillo existe también como
adivinanza:
Detrás de una esquina
hay una tina
llena de flores,
a ver si aciertas mi nombre.
DEBAJO DEL PUENTE
113
15. De un naranjo, un santo-1
Informante: Tomás Márquez.
Recogido en Algeciras.
Procedente del mismo lugar.
Era un hortelano que tenía un naranjo que no le
daba nada y lo cortó. Del tronco hizo un San
Sebastián que pusieron en la iglesia del pueblo. Y
todavía le quedó madera para hacer un pesebre para
su burra. Y cada vez que el hortelano pasaba por la
iglesia decía:
El mozo San Sebastián,
del pesebre de mi burra
es hermano carnal.
Y la gente no sabía lo que quería decir.
16. De un naranjo, un santo-2
Informante: Ramón Tapia.
Recogido en El Cobre (Algeciras).
Procedente de Paloma Baja (Tarifa).
Este era uno que tenía un naranjo que nunca
echaba frutos. Entonces agarró y lo cortó para que
hicieran un San Sebastián. Cuando ya estaba hecho,
él le cantó:
Mozo San Sebastián:
114
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
en mi huerto te criaste
y nunca fruto te vi,
los milagros que tú hagas
que me los paguen a mí.
17. El viejecito de la leña
Sin datos de informante. Texto recogido en Algeciras y
cedido por la profesora Encarnación Casas.
En los tiempos de María Castaña vivieron un
padre con sus tres hijas. Como se había casado algo
mayor, tenía ya tantos años que apenas podía
trabajar para comprar alimentos, vestidos y zapatos
para sus hijas. Su mujer hacía ya años que había
muerto.
Todos los días salía al bosque, recogía leña y la
vendía cuando podía. Sus hijas siempre lo esperaban
en la ventana para ver lo antes posible si ese día
había habido suerte y podían comer algo.
Un día fue a palacio a venderla, entró por la
puerta de la cocina y el cocinero lo echó:
-Aquí no hace falta leña, márchese.
El rey, que estaba en el balcón, dijo:
-Un momento.
El viejecito le explicó su mala fortuna y el rey le
dio una bolsa con monedas de oro, pero le puso una
condición: tenía que comprar un borrico y volver al
día siguiente con él, subido y sin subir, porque si no
peligraría su vida.
Al llegar a su casa le explicó lo ocurrido a sus
hijas y les dijo que no se hicieran ilusiones con
DEBAJO DEL PUENTE
115
tantas monedas. Pensaron en la solución y la hija
más pequeña dijo enseguida:
-Ya está. Tienes que ir con el borriquito, con un
pie en él y otro en el suelo y así irás subido y sin
subir.
Al día siguiente se presentó así ante el rey y
como premio le dio otra bolsa de monedas, pero le
puso otra condición: tenía que volver al día siguiente
subido y sin subir y calzado y sin calzar.
Al llegar a la casa se repitió la misma escena y de
nuevo la más pequeña ofreció la solución:
-Es facilísimo, tienes que ir con un pie sin zapato
encima del burro y el pie del suelo sin calzar.
-¡Qué buena idea!
Volvió el padre al palacio y otra vez le dio el rey
una bolsa de dinero, pero con otra condición: tenía
que volver subido y sin subir, calzado y sin calzar y
con tres doncellas embarazás.
Llegó muy triste a su casa, porque eso sí que era
difícil, pero la más pequeña de sus hijas, después de
pensar un rato, dijo:
-Mis hermanas y yo nos pondremos unas barrigas
postizas y así iremos al palacio montadas en el
burro.
Iban tan guapas que el mismo rey se quedó
prendado y las invitó a una fiesta. Y les preguntó lo
que querían comer.
La mayor pidió venado en salsa, la mediana
carne mechada y la pequeña nieve asada.
Los cocineros complacieron a las dos mayores,
pero no supieron preparar la nieve asada, así que
fueron a decírselo al rey. Muy preocupado, el rey se
dirigió a ella:
116
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
-Es imposible preparar este plato.
A lo que la muchacha contestó:
-Si no puede ser nieve asá, tampoco puede ser
doncella embarazá.
Ante esta respuesta, el rey pensó que la
muchacha bien podría ser una perfecta reina, así que
en el transcurso de la fiesta pidió su mano al
viejecito y días después se casaron y fueron muy,
muy felices.
18. Tú me miras, yo te entiendo
Informante: Mercedes Luque.
Recogido en Los Barrios.
Procedente de Córdoba.
Era un pastor que le decía una y otra vez a su
perro:
Tú me miras, yo te entiendo.
Tú tienes y yo también tengo.
Pide a quien no tenga y te dará,
que cuando yo no tenga te daré.
Al pastor no le iban demasiado bien las cosas y,
cuando su perro lo miraba, le decía siempre lo
mismo. Lo que tenían los dos era hambre, por eso le
decía al perro que tenía que pedir –comida- a quien
no tuviera –hambre-.
DEBAJO DEL PUENTE
117
Variante. En la lista de adivinanzas de este libro
se puede consultar otra versión de Los Barrios –la
nº 125- que no incluye el cuentecillo explicativo.
19. El novio salta la tapia
Informante: Ana Caparrós.
Recogido en La Línea.
Procedente del mismo lugar.
Era un hombre que estaba enamorado de una
reina, de un personaje, y a ella la encerraron para
que no la viera el novio. Entonces él saltaba la tapia
todos los días para verla y no la tocaba con sus
manos sino que con su cuchillito le levantaba la ropa
y con eso él se conformaba.
Un día, el padre de ella le dijo que no la dejaba
casarse porque el novio la había tocado. Y entonces
el novio le dijo este acertijo al padre, que quería
decir que él no la había tocado con sus manos:
De un huerto de cambrones
la tapia yo la salté,
por este cuchillito de acero
que me maten si yo la toqué.
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JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
20. La adivinanza del preso-1
Informante: Ana Caparrós.
Recogido en La Línea.
Procedente del mismo lugar.
Era un hombre al que lo iban a matar. Y lo
metieron entre paredes y si no se moría, lo mataban
a pan y agua. Entonces, la hija del hombre, que
estaba criando a su hijo, hizo un agujero en la pared
y le daba de mamar a su padre todos los días. Así fue
como resistió.
La hija dijo este acertijo para que perdonaran al
padre:
Antes fui hija,
ahora soy madre
y en el recapacito que crío
está el marido de mi madre.
Si no me lo aciertan,
perdonáis la vida de mi padre.
No lo acertaron y no mataron al hombre.
21. La adivinanza del preso-2
Informante: María Navarro.
Recogido en Algeciras.
Procedente de Jimena de la Frontera.
Una vez un rey metió injustamente en la cárcel a
un hombre muy mayor. El hombre tenía una hija que
DEBAJO DEL PUENTE
119
iba a visitarlo pero no la dejaban que le llevara nada
de comida, así que el hombre pasaba mucha hambre.
Como la hija veía estas necesidades que pasaba su
padre, fue a hablar con el rey a ver si lo dejaban
libre. Y el rey, que era muy aficionado a los
acertajones, le dijo:
-Si eres capaz de ponerme un acertajón que yo no
lo adivine, te concedo la libertad de tu padre.
Entonces ella le puso este:
Antaño fui hija,
ahora soy madre,
hija que ha criado
al marido de mi madre.
Aciértamelo, rey, y si no
devuélveme a mi padre.
El rey, por más que pensaba, no dio con la
solución, así que llamó a la muchacha y le dijo que
se daba por vencido y que le daba la libertad a su
padre, pero que antes le explicara la respuesta. La
muchacha se la dijo:
-Antaño fui hija porque yo soy hija de mi padre;
ahora soy madre porque hace poco que he tenido un
crío; hija que ha criado al marido de madre porque
cuando vengo a visitar a mi padre le doy de mamar a
través de los barrotes para que no se muera de
hambre.
El rey no sólo le dio la libertad al padre sino que
se dio cuenta de lo valiente que era la mujer por tal
de salvarlo.
120
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
22. La adivinanza del preso-3
Informante: Eloísa Benítez.
Recogido en Algeciras.
Procedente del mismo lugar.
Era uno que estaba en la cárcel condenado a
muerte y tenía tantas ganas de salir que un día le
dice al juez:
-Señor juez, si me acertáis el acertaón que yo os
diga pues no me perdonas la vida y si no me lo
acertáis me perdonas la vida.
-Venga, a ver qué es lo que nos vas decir.
Y el preso empezó:
Desde lejos, tierra,
te vi venir,
triste y llorosa por mí,
con ocho ojos,
cuarenta uñas
y ocho pezuñas.
Nadie de los que estaban allí se lo acertó y le
perdonaron la vida.
Y es que él veía, por la ventana de la cárcel, a su
mujer que venía a verlo montada en un burro y el
ruchito detrás. Ella y su hijo en brazos hacían
cuarenta uñas, los dos burros hacían ocho pezuñas y
todos juntos ocho ojos.
DEBAJO DEL PUENTE
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23. Mi marido muerto
Informante: María Martínez.
Recogido en Pelayo (Algeciras).
Procedente del mismo lugar.
Una mujer gritaba:
Mi marido muerto
y yo con el higo abierto.
¿Qué había pasado? Que el marido estaba subido
a una higuera y se cayó y se mató justo cuando ella
se comía un higo. Y se quedó con el higo en la
mano. Pero, claro, la gente pensó que era otra cosa y
dio pie a murmuraciones.
Nota. Quizá sea necesario explicar el sentido de
alguna palabra de este cuentecillo para las personas
no familiarizadas con el lenguaje coloquial andaluz.
En Andalucía, la palabra higo (guturalizando la
hache) hace referencia al aparato genital femenino.
Se entenderá ahora el doble sentido de la
adivinanza.
24. El arriero y los nombres
de sus burros
Informante: Francisco Pérez Sánchez.
Recogido en Jimena de la Frontera.
Procedente del mismo lugar.
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JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Era un arriero viejo que tenía cuatro burros. Uno
se llamaba Ojalá, otro Alegría, otro Contento y una
burra que se llamaba Pena. El primero se estaba
muriendo y el hombre decía en voz alta desde dentro
de su casa:
-Ojalá, no te mueras, que me dejas con Alegría y
Contento y tengo que vender la Pena para enterrar tu
cuerpo.
Y los vecinos, que lo escuchaban desde la calle y
desde sus casas, pues pensaban que se refería a otras
cosas.
25. La herencia está en el patio
Informante: Martín Cano Vera.
Recogido en Jimena de la Frontera.
Procedente del mismo lugar.
Un matrimonio tenía varios hijos. Los padres
eran muy mayores y el padre estaba ya muy malo,
estaba dando la voceá, se iba a morir, así que reunió
a los hijos y les dijo:
-Os he reunido aquí para repartir las tierras que
tengo. Al mayor le voy a dejar diez, al otro cinco, al
otro cuatro y al chico tres.
Los hijos se miraron como diciendo que ellos
nunca habían visto más tierras que las del patio de la
casa, y dice entonces el más chico:
-Papá, ¿y dónde tiene usted esas tierras que
nunca las hemos visto?
Y el padre le contestó:
DEBAJO DEL PUENTE
123
-Ahí en el patio las tenéis, lo único que el que
quiera conseguirlas tiene que cavar y así, para abajo,
para abajo, las encontrará. Y el que quiera más, que
cave hondo.
26. La mujer que besó al cura
Informante: Andrés Pérez Sánchez.
Recogido en Jimena de la Frontera.
Procedente del mismo lugar.
Iban dos mujeres por la calle cuando se
encontraron con un cura y una de ellas fue y le dio
un beso en la cara al cura. Y le dice la otra:
-¿Le vas a dar un beso al cura?
La otra le contestó:
La madre que me parió a mí
parió a la madre del cura que va ahí.
Y es que el cura era su hijo.
27. La adivinanza del pastor
Informante: José Sánchez Sánchez.
Recogido en Algeciras.
Procedente de Tarifa.
Salió un bando en un pueblecito en el que una
princesa decía que aquella persona que le dijera una
adivinanza y ella no la acertara, se casaría con ella.
124
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Y, entonces, un pastor se enteró de la noticia del
bando y le dijo a la madre que estaba dispuesto a ir a
decirle una adivinanza a esta princesa. Bueno, la
madre creyó que este hombre no estaba muy bien de
la cabeza, pues decirle una adivinanza a la princesa
iba a ser un lío!. Y entonces le hizo una tortilla
envenenada y se la echó en una burra que tenía, en
unas alforjas.
Por el camino, él estaba un poco cansado, el
camino era largo y se sentó un poco a descansar. La
burra (que se llamaba Paula), cogió las alforjas, se
comió la tortilla y se murió. Entonces dice:
-Oh, se ha muerto la burra! Y ahora qué hago?
Salió andando y un poco más adelante observó
que unos pajarracos (buitres) venían, empezaron a
comerse a la burra y se murieron también. Dice:
-Bueno, pues voy a coger un pajarraco y me lo
voy a echar a cuestas.
Se echó el pajarraco a cuestas y, al pasar por unas
cuevas que había unos bandoleros, se lo robaron,
porque se creían que era un pavo. Los bandoleros
cogieron el pavo, lo asaron y lo prepararon, se lo
comieron y de seguida se murieron. Entonces él
dice:
-Estos cadáveres no los puedo yo dejar aquí!.
Había un río que pasaba por abajo, cogió a uno
de los cadáveres y lo echó, y el agua se lo empezó a
llevar hacia abajo. Entonces, un cuervo vino y, como
iba boca arriba, empezó a tirarle pellizcos en los
ojos.
Pues nada. Así quedó la cosa. Y ahora le entró ya
hambre y, como llevaba una escopeta, dice: "Voy a
tener que buscar algo pa comer", porque la tortilla se
DEBAJO DEL PUENTE
125
la había comido la burra. Total, que coge la escopeta
y empieza a ver si veía algún conejo o algo. Pasó
uno y le tiró y resulta que ese se fue y mató al que
iba detrás, y observó que era una coneja que estaba
preñá. La cogió, la rajó y le sacó los gazapitos y,
como no había leña por allí, llegó a una iglesia caída
que había, muy vieja, y allí no había leña ni ná, pero
había unos papelotes, había los libros de misa y
cosas de esas, y entonces hizo una candela; pinchó
los gazapitos con un pincho y los asó en esa lumbre.
Y comió esa carne.
De todo esto que le había pasado, él sacó la
adivinanza que le iba a decir a la princesa. Así que la
adivinanza en concreto es así:
Paula la muerta mató a tres.
Tres mató a cuatro.
Yo vi un muerto correr
y un vivo comer de él.
Tiré al que vi.
Maté al que no vi.
Comí carne que no era nacida
ni por nacer
y la asé con palabritas de Dios.
Esa es la adivinanza. Y eso no lo acertó la
princesa por nada del mundo y se tuvo que casar con
el pastor.
Variante. En Jimena, Jacinto Coronil nos contó
una versión casi idéntica pero que incluía dos
variantes: en lugar de una tortilla, lo que llevaba el
pastor en las alforjas era una torta de pan; y, por
126
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
otra parte, cambiaba los dos últimos versos de la
adivinanza por estos: “y con palabras benditas / me
los comí asaos”. En el nº 16 de la revista
Almoraima, donde publicamos por primera vez este
cuento, podemos encontrar la relación con otras
versiones hispánicas.
28. El príncipe y la cateta
Informante: Prudencia Pizarro Richarte y Ana Mª Sierra
Pizarro.
Recogido en Algeciras.
Procedentes del mismo lugar.
Había una vez un príncipe de un reino que quiso
echarse una esposa, pero no sabía cómo elegir a la
futura princesa, así que le preguntó a su padre el rey:
-Papá, ¿cómo puedo elegir a mi futura esposa?
El rey contestó:
-Hijo, construye un barco y la mujer que acierte
su falta será tu esposa.
Entonces el príncipe construyó el barco y lo puso
es exhibición. Vinieron princesas muy hermosas de
todas partes para ver el barco para ver si podían
adivinar la falta del barco y casarse con él. Pasaron
días y muchas princesas, pero ninguna podía
adivinar la falta.
Un día llegó una muchacha del campo toda sucia
y muy mal vestida, y miró al barco y dijo:
-A este barco le falta que le caiga encima el agua
de abril y mayo.
DEBAJO DEL PUENTE
127
El príncipe se quedó sorprendido porque, de
todas, la campesina fue la única que había adivinado
la falta del barco. El príncipe no sabía qué hacer
porque no se quería casar con la campesina. Fue
corriendo a su padre y le contó lo que había pasado y
entonces el rey le sugirió que le pusiera otra prueba
a la campesina para que la fallase y no tuviera que
casarse con ella.
El príncipe estuvo de acuerdo. Al día siguiente,
fue a hablar con la campesina y le dijo:
-Campesina, tengo otra prueba para ti, tienes que
venir vestida sin vestir, lavada sin lavar, calzada sin
calzar.
Entonces, la campesina se fue a su casa e hizo
exactamente lo que el príncipe le había pedido: llegó
vestida sin vestir porque se había echado por encima
la piel de una vaca y así no iba desnuda pero
tampoco vestida, lavada sin lavar porque sólo se
había lavado los pies y calzada sin calzar porque
sólo llevaba zapato en un pie. Cuando el príncipe vio
que la campesina había superado la prueba otra vez,
fue a consultar con el rey, porque no sabía qué
hacer. El rey entonces le propuso otra prueba que
sería imposible de superar. El príncipe fue y habló
con la campesina:
-Tienes que subir las escaleras del palacio de un
solo salto.
La campesina se encontró en apuros, pero pensó
que su cabra podía subir las escaleras de un salto. Y
así fue. Se presentó en el palacio subida en su cabra,
le pegó con su látigo y la cabra dio un gran salto y
subió las escaleras.
128
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
El príncipe se convenció de que esa muchacha
era mujer para él porque había hecho todo lo que le
había pedido demostrando su amor por él. Mandó
que la prepararan para casarse, la lavaron y la
vistieron. Cuando el príncipe la vio no lo podía
creer, era muy hermosa, sólo que estaba escondida
por la suciedad y sus pobres ropas.
Se casaron y fueron felices todos los días de sus
vidas.
29. El cuento de las patas-1
Informante: Ramón Tapia.
Recogido en El Cobre (Algeciras).
Procedente de Paloma Baja (Tarifa).
El texto que incluimos a continuación es, a la
vez, una pequeña historia, un acertijo y un
trabalenguas, y como tal cobra más fuerza y gracia
cuando se dice de corrido y con rapidez,
provocando en el auditorio cierto desasosiego ante
un posible error en la pronunciación.
Estaba dos patas
pelando una pata,
vino cuatro patas
y le quitó la pata
a dos patas.
Cogió dos patas
a tres patas,
se la tiró a cuatro patas
y le quitó la pata.
DEBAJO DEL PUENTE
129
Respuesta: Dos patas es una mujer que pela o
come una pata de pollo u otro animal. Cuatro patas
es un gato, un perro o un zorro que arrebata a la
mujer su comida y ésta le arroja unas trébedes -tres
patas- para recuperarla. Fernán Caballero recogió
a mediados del siglo XIX este cuentecillo con la
variante de que la palabra pata está cambiada por
pie, como en la siguiente versión:
30. El cuento de las patas-2
Informante: Mª Oliva Melero.
Recogido en Algeciras.
Procedente de Vejer de la Frontera.
Estando un dos pies
comiéndose un pie
encima de un tres pies,
vino un cuatro pies.
¿Qué hizo el dos pies?
Le tiró el tres pies
al cuatro pies
y le quitó el pie.
31. La mejor carne del mercado
Informante: Ramón Tapia.
Recogido en El Cobre (Algeciras).
Procedente de Paloma Baja (Tarifa).
130
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Una vez había un señorito que tenía un mozo. Y
le dice:
-Anda, ve y me traes un kilo de carne de la más
buena que haya en la plaza.
Y él le llevó un kilo de lengua.
Al llegar, le dio la carne y dice:
-Bueno, pues está bien. Ahora me vas a traer un
kilo de carne de la más mala que haya.
Entonces, fue y le trajo otro kilo de lengua. Y le
dijo:
-Pues está muy bien. Esto es lo que yo quería.
Porque le trajo un kilo de lengua, que es lo más
bueno que hay, y un kilo de lengua que es lo más
malo que hay. Una mala lengua derriba al mundo
entero y una buena lengua aclama al mundo entero.
Nota. Las dos pruebas planteadas en este cuento
ya aparecen como fábula de la mano del griego
Esopo. Se trata, pues, de un texto literario culto que
seguramente procediera de la tradición oral y que,
por medio de una nueva popularización -no
descartamos que los textos escolares lo usaran-, ha
vuelto a ser de tradición oral. Una muestra más de
la compleja evolución de los textos folklóricos.
32. La mujer engañada
Informante: Ramón Tapia.
Recogido en El Cobre (Algeciras).
Procedente de Paloma Baja (Tarifa).
DEBAJO DEL PUENTE
131
Este era un hombre que tenía una mujer por ahí
que nunca iba a verla, pero sí le mandaba todos los
años (como había sido su mujer antes), con el mozo
que tenía, le mandaba doce fanegas de trigo y un
pellejo lleno de aceite y un cerdo.
Y aquel año dice:
-Bueno, pues este año, ya que no la veo nunca, le
voy a quitar dos fanegas de trigo y una pata del
cerdo. Y de aceite le voy a mandar menos.
Y ahora, para que nadie supiera lo que le
escribía, ella le mandó esto con el mozo:
Mira:
Doce meses tiene el año,
¿por qué diez?
Cuatro patas tiene un cerdo,
¿por qué tres?
Pez que no pegaba,
¿por qué pega pez con pez?
El mozo le llevó el papel y el hombre lo
comprendió, pero nadie más, ni siquiera el mozo.
33. El boticario y su hija
Informante: Pedro Gómez Moreno.
Recogido en Jimena de la Frontera.
Procedente del mismo lugar.
Entre el boticario y su hija,
el médico y su mujer,
se comieron nueve naranjas
132
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
y todos tocaron a tres.
¿Cómo pudo ser?
Respuesta: La hija del boticario y la mujer del
médico son la misma persona.
Variante. En Algeciras, José Manuel Grima nos
informó de este texto con la variante de incluir
huevos en lugar de naranjas. Ambas versiones están
muy extendidas.
34. Allí vienen nuestros padres-1
Informante: Candelaria Ibáñez Atanasio.
Recogido en La Ahumada (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Estaban dos mujeres hablando cuando vieron
venir a gente a lo lejos. Entonces dijeron:
Allí vienen nuestros padres,
los padres de nuestros hijos,
los maridos de nuestras madres
y nuestros propios maridos.
Respuesta: Cada una de las dos mujeres estaba
casada con el padre viudo de la otra.
DEBAJO DEL PUENTE
133
35. Allí vienen nuestros padres-2
Recogido a Jacinto Coronil en Jimena de la Frontera y a
Mª Ángeles Ramón en La Línea de la Concepción.
Allí vienen nuestros padres,
maridos de nuestras madres,
padres de nuestros hijos
y de nosotras maridos.
Respuesta: Cada una de las dos mujeres estaba
casada con el padre viudo de la otra.
36. La mujer del medio
Informante: Candelaria Ibáñez Atanasio.
Recogido en La Ahumada (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Dos hombres hablaban de dos mujeres que se
acercaban. Y dijo uno de ellos:
-De esas dos que vienen por ahí abajo, la del
medio es mi hermana.
-¡Pero si solamente hay dos!
-Pues de las dos, la del medio es mi hermana.
¿Cómo podía ser?
Respuesta: Se refería a la que traía una pieza de
medio kilo de pan.
134
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Nota. Para proponer el acertijo, se aprovecha el
parecido fonético de “la del medio” con “la de en
medio”.
37. La mujer que está en medio
Informante: José Lozano.
Recogido en Guadiaro (San Roque).
Procedente del mismo lugar.
Iban dos por la calle y, al pasar por debajo de un
balcón, uno le dijo al otro:
-De las dos que hay en el balcón, la que me gusta
más es la que está en medio.
El otro creía que se estaba pitorreando de él, pero
el hombre iba en serio. ¿Cómo era eso posible?
Respuesta: En esta ocasión, “la que está en
medio” es la que está sentada sobre un medio,
recipiente tradicional utilizado para medir el grano.
38. Cada cual-1
Informante: Candelaria Ibáñez Atanasio.
Recogido en La Ahumada (Tarifa).
Procedente del mismo lugar.
Cinco palomas volando,
cinco cazadores cazando.
Cada cual mató a la suya
y las demás se fueron volando.
¿Cómo pudo ser?
DEBAJO DEL PUENTE
135
Respuesta: Cada Cual es el nombre de quien
mató la paloma.
39. Cada cual-2
Informante: Josefa Reina.
Recogido en Guadiaro (San Roque).
Procedente del mismo lugar.
Tres palomas iban volando,
cada cual mató la suya
y las demás se fueron volando.
Respuesta: Cada Cual es el nombre de quien
mató la paloma
40. El racimo de la parra pormirar
(La niña malquerida-1)
Informante: Antonia Moya Gavilán.
Recogido en Castellar de la Frontera.
Procedente del castillo de Castellar.
Era un matrimonio que tuvo una hija. Desgraciadamente, la madre murió y el padre se volvió a casar
con una viuda que tenía dos niñas. El padre salía
muchas veces a trabajar y llevaba caramelos a la
casa, pero la viuda, cuando el padre se iba de nuevo,
se lo daba a sus hijas y la hija de él le daba los más
malos.
136
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Un día, el hombre tuvo que ir al pueblo y se
acordó de que nunca hablaba con su hija, así que le
preguntó:
-Hija, ¿qué quieres que te traiga del pueblo?
La niña tenía pena de que su padre no la quisiera
y le contestó:
-No, nada, nada, gracias.
Pero el padre siguió preguntando:
-Pero... yo quiero traerte algo, que nunca te traigo
nada.
Y entonces le dijo la niña:
-Bueno, tráeme un racimo de la parra pormirar.
El padre lo buscó por todas las tiendas y por los
campos sin conseguir encontrarlo y volvió para su
casa disgustado. En el camino se encontró con una
vieja que le preguntó:
-¿Qué le pasa a usted que va tan disgustado y
pensativo?
-Pues que mi hija me ha encargado un racimo de
la parra pormirar y no lo he podido encontrar.
Entonces, la vieja le dijo:
-Porque un racimo de la parra pormirar es una
hija por la que no se mira bastante. Para que usted
vea que una hija no se encuentra donde quiera que la
busque.
El hombre se fue muy contento y le compró
muchos regalos a su hija. Desde entonces, vivieron
felices y comieron perdices.
DEBAJO DEL PUENTE
137
41. El racimo de la parra malmirá
(La niña malquerida-2)
Informante: Gabriela Montoya Montesinos.
Recogido en La Línea de la Concepción.
Procedente de Vejer de la Frontera.
Érase una vez un hombre viudo que vivía en un
pueblecito con su hija. La niña quería mucho a su
padre y él la adoraba a ella, pero como era marino
mercante, tenía que viajar mucho y por mucho
tiempo.
Para que su hija no se quedara sola durante sus
viajes, se casó con una señora viuda del mismo
pueblo que también tenía una hija.
Al principio todo iba muy bien, pero con el paso
del tiempo, cuando el padre se iba de viaje, su
madrastra y su hermanastra la hacían trabajar como
si fuera su criada. Y cuando el hombre regresaba la
vestían con las mejores galas y la trataban con
dulzura. Ella no decía nada, pero un día, cuando su
padre debía marcharse a uno de sus viajes, le
preguntó:
-Hija, ¿qué deseas que te traiga como regalo de
este viaje?
Y ella le contestó:
-Padre, sólo deseo que me traigas un racimo de la
parra malmirá.
Su padre se sorprendió, pero pensó: “Bueno, por
esos confines lo podré encontrar”.
Cuando el hombre desembarcó en el primer
puerto, lo primero que hizo fue buscar el regalo para
su hija. En ningún sitio sabían lo que este hombre
138
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
buscaba. Así una ciudad y otra, un puerto y otro.
Pero en el último puerto al que llegó, cuando
preguntó si conocían la parra malmirá, uno de los
vecinos le indicó que hablara con el hombre más
viejo del pueblo. El anciano, después de escuchar la
historia de este hombre, le aconsejó:
-Mire, señor, lo que su hija le ha pedido, el
racimo de la parra malmirá, es ella misma. Ella es un
racimo de usted, es decir, una parte de usted, que es
la parra, y está mal mirada por su madrastra y por su
hermanastra.
El padre volvió rápidamente a su casa sin avisar,
viendo cómo trataban a su hija cuando él no estaba
presente.
Desde entonces no volvió a hacer ningún viaje y
fue feliz con su hija, mientras que la madrastra y la
hermanastra fueron desheredadas y puestas a
trabajar como criadas de la casa.
Nota. Las dos versiones de este cuento fueron
recogidas, respectivamente, por las profesoras
Juana Perea y María Luisa Ramírez en los colegios
Tierno Galván de Castellar e Isabel La Católica de
La Línea, en el transcurso de la actividad de
formación “Cuenta con los cuentos en la escuela”
que impartimos en el Centro de Profesorado del
Campo de Gibraltar en octubre de 1995.
DEBAJO DEL PUENTE
139
140
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
ÍNDICE DE MUNICIPIOS
E INFORMANTES
Entre paréntesis, si esa persona vive en un núcleo
alejado de la población principal.
ALGECIRAS
Adivinanzas nº 4, 6, 8, 15, 16, 17, 19, 20, 21, 23,
26, 27, 30, 31, 32, 35, 37, 40, 45, 47, 49, 54, 55, 56,
57, 60, 64, 72, 73, 78, 79, 81, 82, 85, 87, 91, 92, 93,
96, 98, 99, 100, 105, 110, 111, 117, 118, 120, 122,
123, 124, 126, 127, 129, 130, 131, 133, 136, 139,
140, 145, 146, 147, 150, 151, 154, 160, 161, 166,
167, 168, 170, 171, 174, 177, 181, 184, 185, 188,
189, 190, 191, 192, 193, 194, 195, 198, 199, 200,
201, 203, 211, 212, 213, 214, 216, 217, 220, 222,
225, 226, 228, 229, 231, 232, 236, 240, 242, 248,
251, 258, 253, 255, 256, 257, 263, 264, 268, 273,
276, 278, 281, 282, 284, 285, 286.
Cuentos nº 1, 2, 5, 13, 15, 16, 17, 21, 22, 23, 27, 28,
29, 30, 31, 32, 33.
Informantes
Javier Alonso
Eloísa Benítez (El Cobre)
Rosa Camacho
Carlos Canó
José Canó
Bartolomé Fernández (Pelayo)
DEBAJO DEL PUENTE
141
José Fernández
Manuela Gómez
Salomé Gómez
Antonia González Navarro
José Manuel Grima
Josefa Lucas
Juan Eduardo Machado
Tomás Márquez
Domingo Martínez (Pelayo)
María Martínez (Pelayo)
María Oliva Melero
Sebastián Montes
María Navarro
Encarnación Palomares Peña
Jaime Pérez
Mª Luz Pérez
Mª Carmen Pertegal
Prudencia Pizarro
Marisa del Poyo
Francisco Jesús Reche Angulo
Catalina Rentero López
José Sánchez Sánchez
María Isabel Sibaja
Ana María Sierra
Ramón Tapia (El Cobre)
Francisco Varo Márquez
Emilia Vázquez
LOS BARRIOS
Adivinanzas nº 1, 3, 9, 18, 29, 39, 51, 63, 85, 94,
95, 99, 104, 115, 125, 126, 130, 144, 147, 153, 164,
142
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
165, 205, 224, 229, 244, 245, 249, 252, 258, 277,
279, 280, 285, 287.
Cuentos nº 18.
Informantes
Antonio Ceño
María Dolores Casal
Mercedes Espinosa
María Gallardo
Mercedes Luque
Ana María Mena
Juan Miguel Mena Amores (Puente Romano)
José Miguel Pecino
CASTELLAR
Cuento nº 40
Informante
Antonia Moya Gavilán
JIMENA DE LA FRONTERA
Adivinanzas nº 5, 10, 12, 13, 31, 34, 41, 48, 61, 78,
101, 103, 106, 119, 126, 128, 130, 135, 141, 159,
178, 194, 202, 206, 207, 241, 246, 256, 271.
Cuentos nº 1, 24, 25, 26, 27, 33, 35.
Informantes
Ángeles Benítez (San Pablo)
DEBAJO DEL PUENTE
143
Martín Cano Vera
Mercedes Corbacho (San Pablo)
Jacinto Coronil
Pedro Gómez Moreno
Araceli Lafuente (San Pablo)
Dori Lafuente (San Pablo)
Milagros Navarro (San Pablo)
Miguel Órpez (San Pablo)
Ana Pérez Navarro
Andrés Pérez Sánchez
Francisco Pérez Sánchez
Rafaela Perona Morales (San Pablo)
Remedios Prieto Bueno
Federico Sánchez Tundidor (San Pablo)
LA LÍNEA
Adivinanzas nº 6, 8, 16, 23, 26, 27, 30, 31, 32, 45,
47, 49, 54, 55, 56, 57, 60, 64, 72, 73, 82, 84, 85, 87,
91, 92, 93, 96, 105, 110, 111, 117, 118, 120, 121,
122, 123, 124, 126, 127, 129, 130, 131, 133, 136,
139, 140, 209, 250, 262, 274.
Cuentos nº 19, 20, 35, 41.
Informantes
Ana Barrena
Francisca Barroso
Ana Caparrós
José Flores
Juani “la churrera”
Mª Ángeles Ramón
144
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Gabriela Montoya
Carmen Pacheco
Francisco Rivero
Antonio Sotillo
María Torremocha
SAN ROQUE
Adivinanzas nº 22, 43, 49, 50, 56, 61, 70, 77, 78,
83, 84, 86, 90, 126, 134, 138, 143, 147, 155, 180,
182, 208, 211, 229, 239, 240, 260, 262, 267, 272,
285.
Cuentos nº 37, 39.
Informantes
Isabel Baladé (Guadiaro)
Juana Benítez (Guadiaro)
Salvadora Castillo (Guadiaro)
Manuela Díaz Briz
Sebastiana Lobillo Ruiz
Juana López (Guadiaro)
José Lozano (Guadiaro)
Josefa Orrillo (Guadiaro)
María Pavón (Guadiaro)
Josefa Reina (Guadiaro)
TARIFA
Adivinanzas nº 2, 6, 7, 11, 14, 24, 25, 28, 31, 32,
33, 35, 36, 38, 42, 44, 46, 49, 52, 53, 58, 59, 60, 62,
DEBAJO DEL PUENTE
145
64, 65, 66, 67, 68, 69, 71, 74, 75, 76, 78, 80, 85, 88,
89, 97, 102, 107, 108, 109, 112, 113, 114, 116, 126,
132, 137, 142, 148, 149, 152, 156, 157, 158, 160,
162, 163, 169, 172, 173, 175, 176, 179, 183, 186,
187, 191, 196, 197, 204, 210, 211, 215, 218, 219,
221, 223, 226, 227, 229, 230, 233, 234, 235, 237,
238, 243, 247, 254, 259, 261, 265, 266, 269, 270,
275, 278, 283, 285.
Cuentos nº 3, 4, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 14, 34, 36, 38.
Informantes
Antonia Benítez (Facinas)
Juana Caballero (Las Caheruelas)
Carmen Camacho
Andrea Cruz
María Isabel Diosdado
Francisca González (Facinas)
Candelaria Ibáñez Atanasio (La Ahumada)
Ignacio Morales Trujillo (Betijuelo)
Amparo Parra (Facinas)
Isabel Pérez
Juan Quero (Facinas)
146
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
ÍNDICE TEMÁTICO
Mundo cósmico
37. Las Cabrillas (estrellas)
72. El cielo
108. Las estrellas
146. La luna
147. La luna
148. La luna
149. La luna
150. La luna
251. El sol
Mundo natural
42. La candela y el humo
134. El hoyo
140. El humo
186. La nieve
195. La oscuridad
240. El río
244. La sal
252. La sombra
261. La tierra
265. La tormenta
275. El trueno
276. El trueno
281. El viento
Mundo animal
DEBAJO DEL PUENTE
3. La acedía
18. La araña
21. La avispa
33. El burro
34. Un burro y cuatro cántaros
35. El caballo
36. El caballo
47. El caracol
48. El caracol
65. La cerda y los lechones
76. La oveja y el carnero
79. La cucaracha
81. El cuco
110. La gallina
111. La gallina
112. La gallina clueca incubando
113. La gallina incubando
114. El gallo
117. La gata
121. El grillo
133. Las hormigas
135. El huevo
136. El huevo
137. El huevo
138. El huevo
139. El huevo
170. El mono
173. La morcilla y el gato
174. La mosca
175. Las moscas
176. Las moscas
177. El mosquito
196. La oveja
147
148
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
197. La oveja
204. La pata
218. Una perra llamada Fresca
219. El pez
220. El pez
225. El piojo
237. El queso
249. La sanguijuela
278. La vaca
279. La vaca
287. La zorra
Mundo vegetal
4. Las aceitunas
5. Las aceitunas, la tinaja, el cazo y la tapadera
9. El ajo
10. El alcornoque
11. El algodón
12. La altabaca
13. La altabaca
14. La amapola
20. Las avellanas
25. La bellota
26. La bellota
27. La berenjena
38. El café
44. La caña
49. El carbón vegetal
50. El carbón vegetal
53. La cebada
54. La cebolla
55. La cebolla
56. La cebolla
DEBAJO DEL PUENTE
149
57. La cebolla
58. La cebolla
66. La cereza
69. El chocolate
70. El chumbo
71. La chumbera
73. La coliflor
96. El erizo de la castaña
103. El espárrago
104. La espina
115. El garbanzo
116. El garbanzo
119. La granada
120. La granada
122. El haba
126. La higuera
142. Los juncos
143. La lechuga
144. La lechuga
159. La mata
171. La mora
172. La mora
178. Una mujer haciendo medias, un hombre
cavando que se echaba tierra en los pies, trigo verde
y un granado
179. La naranja
180. La naranja
181. El naranjo
182. El naranjo
183. El naranjo
188. La nuez
198. El palmito
199. Las palomitas de maíz
150
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
200. El pan, el horno, la pala y el panadero
202. La parra, el sarmiento, la uva y el vino
216. El peral
217. El perejil
222. El pimiento
223. La planta del pimiento
224. El pino, la piña, y los piñones
229. El plátano
235. La puya
236. La puya
239. El rábano
245. La sandía
246. La sandía
256. El tabaco
257. El tabaco
258. La tagarnina
259. La tagarnina
268. El trigo
269. El trigo
270. El trigo
271. El trigo
272. El trigo
273. El trigo en el molino
277. La uva pasa
285. La zarza
286. La zarza
287. El arroz
Ser humano (nombres, acciones, profesiones,
cuerpo...)
24. Beatriz
28. La boca y los dientes
29. La boca y la lengua
DEBAJO DEL PUENTE
151
46. La cara
68. Cerrar los ojos
74. La costurera
83. Un cura harto de lechugas
85. Defecar
86. Defecar
88. Desnudarse
89. Los dientes
90. Los dientes y la lengua
91. Los dientes y la lengua
94. Elena y morado
100. La escritura
101. La escritura
105. Esteban
130. El hombre
145. La lengua
164. Meter la paja en el saco
165. Meter la paja en el saco
168. Los mocos
169. Los mocos
178. Una mujer haciendo medias, un hombre
cavando que se echaba tierra en los pies, trigo verde
y un granado
184. La nariz
187. El nombre
191. El ojo
192. El ojo
193. Los ojos
194. Ordeñar
203. Un pastor
206. El pedo
207. El pedo
208. El pedo
152
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
209. El pedo
211. El pelo
212. El pelo
221. El pie
248. La sangre
Mundo de los objetos
1. El abanico
2. El abanico
5. Las aceitunas, la tinaja, el cazo y la tapadera
6. La aguja
7. La aguja
15. El anafe
17. El arado y la yunta
19. El ataúd
22. Dos balas y una escopeta
23. La baraja de cartas
30. La bombilla
31. Los botones
32. Dos botones y una corcheta
34. Un burro y cuatro cántaros
39. La cafetera
40. La campana
41. La campana
43. El candil
45. El cañón
51. La carrucha
52. La carta
59. El cedazo y el lebrillo
60. El cencerro
61. El cencerro.
62. El cepillo de carpintero
63. El cepo o trampa
DEBAJO DEL PUENTE
64. La cerca o valla
67. La cerilla
75. La criba
77. El cubo
78. El cubo
80. La cuchara
82. La cuña del arado
84. El dedal
87. El delantal
92. El dominó
95. El encaje
97. La escoba
98. La escoba
99. La escopeta
102. La escupidera
106. La estera
107. La estera
109. La falda
118. El gorro
127. El hilo
128. El hilo
129. El papel
131. Las horas del reloj
132. Las horas del reloj
141. La inyección
151. La llave
152. La llave
153. La llave y la puerta de la calle
154. Las llaves
158. La máquina de coser
160. Las medias
161. Las medias
163. La mesa
153
154
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
185. La navaja
190. El ojal
200. El pan, el horno, la pala y el panadero
201. La papelera
210. El peine
213. Los pendientes
214. Los pendientes
215. Los pendientes
227. La plancha
228. La plancha
233. El pozo
234. El pozo
241. La romana
242. La romana
243. La romana
250. La sartén
253. El sombrero
254. El sombrero
260. Las tejas
262. Las tijeras
263. La tirilla del cuello
266. La torva
274. El trompo
280. La veleta
282. El zapato
283. El zapato
284. Los zapatos
Mundo abstracto
16. El año, los meses, las semanas y los días
123. El hambre
124. El hambre
125. El hambre
DEBAJO DEL PUENTE
155
162. La mentira
255. El sueño
Acertijos, juegos de lógica y de pega
8. Llenar un cántaro de agujeros
93. Conversación entre mirlo y mirla
155. Mi madre
156. Mi madre
157. Mi madre
166. Los dientes de un chivo
167. “Mi tienda”
189. La mujer del viudo no se puede casar
205. Cuatro patas y dos picos
226. Juan y Písame
230. Poner los pies en el suelo
231. Conversación entre el café y el azúcar
232. Conversación entre el mixto y el cigarro rubio
238. Conversación entre dos alpargatas
247. Media sandía
264. Qué ovejas comen más
267. Los pájaros en la azotea
156
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
AGRADECIMIENTOS
A Miguel Manella, presidente de la
Mancomunidad de Municipios del Campo de
Gibraltar, por su entusiasmo y apoyo.
A Rafael García Valdivia, técnico del
Departamento de Cultura de la Mancomunidad, por
su interés y labor de mediación.
A todas las personas que favorecieron la
realización de la Segunda Muestra de Literatura de
Tradición Oral “Más que palabras”, llevada a cabo
en febrero de 2002 en diez hogares de pensionistas
del Campo de Gibraltar y de donde surgieron
nuestros últimos colaboradores.
A todos aquellos que sirvieron de puente
entre nuestro interés y esas personas que atesoran la
tradición oral.
Y, sobre todo, a los informantes que
dedicaron su tiempo y estimularon su memoria para
hacer posible este trabajo.
DEBAJO DEL PUENTE
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BIBLIOGRAFÍA
DE INTERÉS
▪Bravo-Villasante, Carmen. EL LIBRO DE
LAS ADIVINANZAS. Miñón, 1984. Selección
realizada a partir de las recopilaciones de otros
estudiosos.
▪Caballero,
Fernán.
ADIVINANZAS,
ACERTIJOS Y REFRANES POPULARES.
Montena-Mondadori, 1989. 339 adivinanzas
recogidas por la autora en Dos Hermanas (Sevilla)
entre 1828 y 1835. Entre ellas encontraremos
versiones muy similares a las recogidas por
nosotros.
▪Cerrillo, Pedro. ADIVINANZAS POPULARES ESPAÑOLAS. ESTUDIO Y ANTOLOGÍA.
Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha,
2000. 485 adivinanzas seleccionadas de trabajos
propios y de otros recopiladores.
▪Díaz, Joaquín y Martín Cebrián, Modesto.
ADIVINANZAS DE CASTILLA Y LEÓN.
Editorial Castilla, 1984. 400 composiciones
recogidas en la provincia de Valladolid.
▪Espinosa, Aurelio (hijo). CUENTOS
POPULARES DE CASTILLA Y LEÓN. CSIC,
1996 (volumen I) y 1988 (volumen II). En esta obra
se pueden encontrar diversos cuentos con acertijos y
adivinanzas.
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JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
▪Gárfer, José Luis y Fernández, Concha.
ADIVINANCERO ANTOLÓGICO ESPAÑOL.
Ediciones del Prado, 1994. Incluye adivinanzas y
algunos cuentos.
▪Gárfer, José Luis y Fernández, Concha.
ADIVINANCERO POPULAR ESPAÑOL. Editorial
Taurus, 1983. Dos volúmenes, uno dedicado a
adivinanzas de animales y otro a vegetales.
▪Gárfer, José Luis y Fernández, Concha.
ADIVINANCERO POPULAR Y CULTO. Editorial
Edimat, 2000. Incluimos este libro por ser de
reciente publicación, aunque advertimos que los dos
anteriores son mucho más completos en cuanto a
textos y a estudio preliminar.
▪Pérez Palomares, Juan Ignacio. “Los
cuentos de tradición oral en el Campo de Gibraltar”.
Revista ALMORAIMA, nº 16, pp. 105-115.
Mancomunidad de Municipios del Campo de
Gibraltar, 1996. Aquí incluimos algunas notas
comparativas sobre el cuento “La adivinanza del
pastor”.
▪Rodríguez Almodóvar, Antonio. CUENTOS
AL AMOR DE LA LUMBRE. Ediciones Anaya,
1985. En esta obra podemos encontrar versiones
ampliadas de algunos de los cuentos que hemos
incluido en nuestro libro.
▪Rodríguez Marín, Francisco. CANTOS
POPULARES ESPAÑOLES, volumen I. Imprenta
Álvarez (Sevilla), 1882. Edición facsimilar en
Ediciones Atlas, 1981. Este investigador,
colaborador de Antonio Machado y Álvarez
(Demófilo), reunió 697 adivinanzas y acertijos
recogidos en toda España, aunque mayoritariamente
DEBAJO DEL PUENTE
159
en Andalucía. Se trata de un libro fundamental en el
que hemos podido encontrar muchos de los textos
recogidos por nosotros.
▪Ruiz Fernández, Mª Jesús. LA TRADICIÓN
ORAL DEL CAMPO DE GIBRALTAR. Diputación
de Cádiz, 1995. Incluye un capítulo dedicado a las
adivinanzas, presentando 113 textos procedentes de
varias colecciones.
▪Sánchez Pérez, José Augusto. CIEN
CUENTOS POPULARES ESPAÑOLES. Editorial
J. J. de Olañeta, 1994. Los cuentos nº 20, 69 y 76
incluyen acertijos.
▪Sánchez Rueda, Enrique. ACERTIJOS,
ENIGMAS, ADIVINAS Y ADIVINANZAS
INFANTILES. Madrid, 1922. Colección de textos
diversos: acertijos, adivinanzas, chistes y
chascarrillos. Actualmente sólo se puede encontrar
en bibliotecas especializadas.
160
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
ESTE ES UN LIBRO INACABADO
Seguramente, el lector estará pensando que había otros muchos
textos. Claro que sí, pero no nos los llegaron a contar. A continuación ofrecemos algo de espacio para que realice un pequeño
esfuerzo memorístico o un sencillo trabajo de campo enriqueciendo los contenidos del libro con nuevas aportaciones.
DEBAJO DEL PUENTE
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JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Y ahora...
“que cada cual, como mejor supiere, muestre aquí
la agudez de su ingenio, proponiendo alguna
pregunta o enigma a quien esté obligado a
responder el compañero que a su lado estuviere”.
Miguel de Cervantes, La Galatea
DEBAJO DEL PUENTE
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La Asociación Lit.Oral
La Asociación para la Difusión de la Literatura
Oral, Lit.Oral, con sede en Algeciras, trabaja con el
objetivo de poner en valor la literatura de tradición oral
desarrollada a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar.
Además de la organización periódica de campañas de
trabajo de campo –recogida de textos mediante grabaciones-, lleva a cabo diversas actividades divulgativas:
▪ Programas mensuales de narración oral para público
familiar.
▪ Jornadas anuales de acercamiento a la Literatura
Infantil y fomento de la lectura.
▪ Muestra anual de tradiciones orales “Más que
palabras”.
▪ Campañas de promoción de la literatura en
bibliotecas, librerías, centros culturales y educativos.
▪ Publicaciones: libros, manuales escolares, CD-Roms,
CDs, etc.
▪ Exposiciones.
▪ Participación en Jornadas, Encuentros, Cursos y
Congresos a nivel nacional.
▪Difusión de los textos orales en prensa escrita, radio y
televisión.
Si desea que se le informe periódicamente de
estas actividades o si quiere aportar nuevos textos de
tradición oral para futuras ediciones contacte con la
asociación en las siguientes direcciones electrónicas:
[email protected]
[email protected]
164
JUAN I. PÉREZ Y ANA M. MARTÍNEZ
Este libro
se acabó de imprimir
en octubre de dos mil dos,
mientras nos inundaba,
como escribió el poeta
de Fuentevaqueros,
la vieja frescura del otoño.
DEBAJO DEL PUENTE
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DEBAJO DEL PUENTE
Adivinanzas tradicionales
recogidas en el Campo de Gibraltar
287 composiciones y 41 cuentos
DEBAJO DEL PUENTE no es sólo el primer verso de una
de las ingeniosas adivinanzas de este libro. Es también el
lugar -a veces simbólico, a veces real- en el que se suelen
encontrar, ocultas a las miradas de la mayoría,
sobreviviendo a pesar de nuestro desinterés, algunas
joyas de nuestra cultura popular, como estas
producciones anónimas que no hace mucho tiempo
hacían las delicias de pequeños y mayores.
Desde 1984, Juan Ignacio Pérez y Ana María Martínez
recorren los pueblos, ciudades y cortijos de la zona del
Estrecho de Gibraltar escuchando a sus moradores y
recopilando todo tipo de textos orales. El material
recogido, sorprendentemente rico, se asoma ahora a
través de esta colección de pequeños libros para que
investigadores, vecinos y curiosos puedan conocerlo,
disfrutarlo y, por qué no, ponerlo de nuevo en boca de
todos.
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