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De las narrativas de la locura: ¡Yo no estoy loco

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De las narrativas de la locura: ¡Yo no estoy loco
revista de recerca i formació en antropologia
perifèria
Número 12, junio 2010
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De las narrativas de la locura:
¡Yo no estoy loco! ¿Por qué estoy aquí?
Aproximación a las narrativas de enfermedad en una unidad de
salud mental1
Mª Isabel Márquez Romero2 Departament d’ Antropologia Social i Cultural (UAB)
Resumen
Este artículo realizado dentro del programa de doctorado es una aproximación y
estudio del papel de la narrativa en la enfermedad mental, desde una perspectiva
interpretativa y hermenéutica, mediante el análisis de casos clínicos documentados
en una Unidad de Salud Mental. El objetivo principal de esta investigación fue dar
voz a los sujetos afectos de una enfermedad mental, que se encontraban
ingresados en un hospital psiquiátrico. Mi punto de partida para la búsqueda
empírica de esta investigación fue ¿cómo dotan o dan significado los propios
sujetos diagnosticados de una enfermedad mental a la locura en el hospital
psiquiátrico?
Palabras clave: narrativas en la enfermedad mental, psiquiátrico y modelo
explicativo.
Abstract
This article made within the doctoral program is an approximation and study the
role of narrative in mental illness, from an interpretive perspective and
hermeneutics, by analyzing clinical cases documented in a Mental Health Unit. The
main objective of this research was to give voice to the subject suffering from
mental illnesses who were admitted to a psychiatric hospital. My point of departure
for empirical finding of this research was how to equip themselves give meaning or
subject diagnosed with mental illness to madness in the psychiatric hospital?
Key words: narrative in mental illness, psychiatric hospital, explanatory models.
1
Este trabajo fue galardonado con el 1er premio del VIII Premio de Investigación de la ANESM
(Asociación Nacional de Enfermería de Salud Mental) 2010.
2
Enviar correspondencia a: [email protected]
1
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Introducción
Podemos considerar que nos encontramos sólo en los inicios de la consideración del
trastorno mental como enfermedad. Durante la mayor parte de la historia de la
humanidad y en la mayoría de las civilizaciones, a los trastornos psíquicos se les ha
considerado una condena; a los enfermos, culpables; y a los encargados de su
atención, inquisidores cuya misión era librar a la sociedad del mal.
En la actualidad sufrimos un progreso científico y tecnológico, cuyos avances han
reducido considerablemente el tiempo de hospitalización y han mejorado la calidad
de vida de las personas que sufren un trastorno mental. Estos cambios también han
sido vividos dentro del Recinto Torribera. Durante los años que he trabajado en
este hospital he vivido como el término “locura” ha pasado a “enfermedad mental”,
como el vocablo “loco” se ha sustituido por “enfermo mental”, la palabra
“manicomio” se ha cambiado por la de psiquiátrico y de “la reclusión del loco” se ha
pasado a la de “reinserción social”. Pero durante todo este tiempo, pocos se han
preocupado de preguntar a los verdaderos actores “los enfermos mentales” que
piensan de todos estos cambios. Por ello, actualmente tenemos un escaso
conocimiento de cuáles son sus narrativas, sus vivencias, sus experiencias, sus
percepciones,
sus
modelos
exploratorios
de
enfermedad
y
sus
creencias.
Agravándose esta situación por razones derivadas del estigma, la vergüenza
asociada con la presencia de trastornos mentales y el desconocimiento de la salud y
la enfermedad mental. Todo ello, unido a la falta de conciencia de enfermedad que
presentan estos sujetos, dificulta el correcto cumplimiento del tratamiento, cuya
consecuencia es una agudización de la enfermedad, recaídas y reingresos en el
psiquiátrico.
Este trabajo fue resultado de mi tesina de Máster en Antropología Social y Cultural,
impartido por la UAB, y constituyó una aproximación y estudio del papel de la
narrativa en la enfermedad mental, desde una perspectiva interpretativa y
hermenéutica. El interrogante inicial para la búsqueda empírica fue: ¿cómo dotan o
dan significado los propios sujetos diagnosticados de una enfermedad mental a la
locura? Partí del supuesto que la salud y la enfermedad son construcciones
socioculturales configuradas de distintas formas por los sujetos y por las diferentes
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culturas. La enfermedad enfocada como experiencia humana puede ser entendida
de diversas formas, según el punto de vista del cual se parta, ya que la enfermedad
como la concibe el médico puede ser diferente a la enfermedad como la concibe el
paciente. Se reúnen en este encuentro dos modelos: el modelo biomédico de la
enfermedad (disease) y el modelo del sufrimiento (illness).
Pero ¿qué se entiende por enfermedad y salud mental? El término enfermedad es
ambiguo y complejo. Por ello, autores como Young (1982), Kleinman (1980) y
Hahn3 (1984) refieren que la antropología médica ha debido dotarse de una
terminología técnica específica que permita expresar las diferentes dimensiones del
acontecimiento. En la antropología médica norteamericana (Kleinman, 1980, 1988)
se
reconocen
enfermedad),
tres
dimensiones
"illness"
de
(sufrimiento,
la
enfermedad:
padecimiento
o
"disease"
(patología
aflicción)
y
o
"sickness"
(dimensión social y malestar).
Kleinman define los conceptos de enfermedad (disease), en referencia al modelo
biológico, como una alteración o disfunción de órganos o sistemas. El padecimiento
o illness es una categoría que incorpora la experiencia y la percepción y malestar
(sickness), como producto de la relación de los anteriores (malestar equivaldría a
enfermedad más padecimiento), resaltando la importancia del padecer en su
connotación social y cultural. Este autor afirma que enfermedad y padecimiento son
socialmente construidos. El padecimiento es la vía por la que el hombre enfermo
percibe, expresa y contiende con el proceso de enfermar, por lo tanto, el padecer
antecede al malestar. El malestar requiere de la participación del discurso médico
profesional para su construcción (Kleinman, 1980 en Moreno-Altamiro, 2007).
Al igual que Kleinman (1980) otros autores se han referido a estos tres conceptos:
“En inglés hay dos palabras para referirse a la enfermedad: "illness" y "disease".
Illness es la experiencia cultural, interpersonal y personal de la enfermedad. Son
los problemas que la persona o familia perciben cuando se está enfermo o
3
En Perdiguero, Comelles (2000). Medicina y Cultura. Estudios entre la antropología y la medicina.
Barcelona: Bellaterra.
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incapacitado. El trajinar diario y vivir con la enfermedad "illness" es mucho más
importante para la mayoría de nuestros pacientes que el proceso patológico. En
contraste, "disease" es la enfermedad que preocupa a los médicos, la que tiene
que ver con el mal funcionamiento de un sistema fisiológico, su diagnóstico y
tratamiento. Sin embargo el modelo biomédico es igualmente un producto de su
historia, tecnología y práctica como en cualquier otro sistema médico, como la
acupuntura o la medicina china. Lo que pasa en la práctica es que los
proveedores de salud se centran sobre las "disease", mientras que los pacientes
lo hacen sobre su "illness”. Ellos hablan justamente de lo que les pasa a cada
uno” (Lipson, 2000: 28-29)
Según el portal de salud pública de la Unión Europea:
“La salud mental es un asunto cotidiano que puede afectar a la familia, la
escuela, el lugar de trabajo o las actividades de ocio. Mientras que la buena
salud mental contribuye al capital social, humano y económico de la sociedad, el
estado contrario puede reducir drásticamente la calidad de vida de las personas
afectadas y sus familias”
La conclusión de una serie de estudios sobre la salud mental en el mundo,
publicados por la revista médica The Lancet, nos informa que existe una “gran
ignorancia sobre la salud mental”. Según los expertos, los trastornos mentales
suman cerca del 14% de las enfermedades en el mundo. Son causa de 800.000
suicidios cada año, en su mayoría en los países más pobres. Sin embargo, el 90%
de las personas que padecen estos trastornos en países de bajos y medianos
ingresos no reciben ningún tipo de atención. Se habla de muchas enfermedades en
el mundo, pero se descuida la importancia de la salud mental y los trastornos
mentales, sobre todo en los países pobres.
Definir qué es un trastorno mental, a día de hoy continúa siendo un problema difícil
para
la
psiquiatría
y
la
psicología
clínica.
Básicamente,
se
refiere
a
comportamientos que se han considerado "anormales" y que han sido estudiados y
clasificados por los profesionales de la psicopatología (estudio de las causas y
clasificación de los trastornos mentales4) (Ruíz, Imbernon; 1996).
4
Entendiendo trastorno mental como un estado patológico que se caracteriza por confusión de ideas,
perturbación emocional y conducta inadaptada. Puede tener origen orgánico o funcional. (Diccionarios
On line; 2008)
4
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La enfermedad mental, el DSM IV y el CIE-10 son universales (Alarcón: 1995). Pero
esta universalidad está condicionada por la visión particular y relativa de cada uno
de nosotros: pues lo que hoy se entiende por enfermedad mental no es lo mismo
que lo que se entendía años atrás, ni tampoco lo que entienden otras culturas,
incluso puede variar entre los miembros de una misma cultura. La cultura da
formas a los síntomas emocionales, cognoscitivos y del comportamiento que son
evaluados en el encuentro diagnóstico (Jenkins, 1998).
La CIE (Clasificación estadística internacional de enfermedades y otros problemas de
salud), cuyo origen se remonta al siglo XIX, se estableció con el propósito de
clasificar las enfermedades para fines de salud pública y con motivo de su sexta
revisión en 1948, la OMS pasó a ser su depositaria. La CIE es la referencia
internacional para la clasificación de la mortalidad y la morbilidad y se utiliza para
clasificar las enfermedades y otros problemas de salud que figuran en muchos tipos
de registros sanitarios y demográficos, como los certificados de defunción y los
registros de los hospitales (OMS, 2007). El DSM-IV señala el papel de los factores
culturales en el diagnóstico de las enfermedades mentales (Alarcón, 1995)5. Hace
referencia a la influencia que tienen los factores étnicos y culturales en cada
trastorno clínico, sus síntomas y su curso (American Psychiatric Association, 1994),
ofreciendo pautas para que el facultativo pueda evaluar la influencia del contexto
cultural en el sujeto enfermo, su explicación de percepción de la enfermedad, la
identidad étnica, y los factores que influyen en la comunicación, (Levine, 1995 en
Cortés, Uribe, Vázquez, 2005: 191-92). El DSM-III y DSM-IV han avanzado pero
sólo nos presentan una parte de la información que se necesita6. Pues la otra es la
historia del paciente o su narrativa. (Tucker, 1998)7.
5
En Cortés C. et al (2005) Etnografía clínica y narrativas de enfermedad de pacientes afectados con
trastorno obsesivo-compulsivo. Revista colombiana de psiquiatría. [En línea] vol.34, no.2, Bogotá
Apr./June 2005. Página web de la versión de España Editores, /1992/ (1ª ed. electrónica de la revista
<http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/806/80634203.pdf [Consultada febrero 2008])
6 Para pasar del DSM-IV al DSM-V, se ha realizado una revisión del texto del DSM-IV. El proceso de
revisión del texto se inició en 1997 con la reunión de los Grupos de Trabajo para la revisión del DSM-IVTR, siguiendo la misma estructura de Grupos de Trabajo del DSM-IV original. (Psicomed S.L, 1996-2008)
7
En Cortés C. et al. (2005).
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Al permitir entablar una relación con el paciente mediada por la palabra, la
psiquiatría es quizá la especialidad médica que permite un mejor «conocimiento
narrativo»; los mitos, las leyendas y las historias clínicas son narraciones: todas
cuentan e interpretan un acontecimiento que ha ocurrido dentro de un tiempo, un
espacio y que está lleno de significado (Holmes, 2000). Por ello, desde cada
contexto específico la experiencia del enfermar se convierte en una realidad clínica
diferente (Toombs, 1987)8, la de los profesionales de la salud y la del sujeto
enfermo. Cuando el sujeto se encuentra hospitalizado en la unidad no puede salir,
no puede recibir visitas, no puede telefonear, ni recibir llamadas… hasta que el
médico lo decide. Por ello, la narrativa es beneficiosa, pues el hecho de «contar la
historia» durante el ingreso permite al paciente liberarse de esa angustia que
puede surgir. Y si conocemos las vivencias reales de los sujetos nos es posible
conocer también el uso de estrategias de atención, a través de la interacción
personal del informante y el investigador durante las entrevistas. De aquí radica,
según mi opinión, la importancia de las narrativas.
La narrativa es la forma fenomenológica en la que el paciente percibe la salud o la
enfermedad. La narrativa provee de sentido a la enfermedad del paciente. Define
cómo, por qué y de qué manera se encuentra enfermo (Uribe, 2003) apareciendo
diferentes ideas argumentales de las causas y del porqué surgen las enfermedades,
existiendo un aquí y un ahora.
Para su estudio Kleinman (1980)9 plantea
los “explanatory models”
(EMs) o
modelos explicativos para referirse a las ideas y creencias concernientes a la
enfermedad y al tratamiento empleadas por aquellos implicados en el proceso clínico.
El análisis de los modelos explicativos indica cómo los pacientes viven, entienden y
manejan episodios de enfermedad y cómo ellos escogen y evalúan los tratamientos
8
Ídem.
9
En: Moreno-Altamirano, L. (2007) Reflections on the health-illness-disease-care: a socioanthropological view. [Online] Salud pública México 2007, Vol. 49, n.1 pp.63-70. Pagina web de la
revista.<http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S003636342007000100009&lng=es&nrm=iso&tlng=es> [Consultada Enero 2008]
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particulares según su cultura. La variación entre estas narrativas así como los
modelos del médico y del paciente refleja entendimientos o diferencias culturales. De
hecho, existen conflictos y afinidades entre los discursos médicos y de los pacientes.
De estas diferencias emergen las explicaciones sobre la enfermedad que cada uno
maneja (Campos-Navarro, Torrez, Arganis-Juárez: 2002) y por esta razón en
ocasiones no se logra el éxito de los tratamientos médicos.
El modelo explicativo de enfermedad de Kleinman está compuesto por cinco áreas o
ítems: diagnóstico médico, etiología, fisiopatología, sintomatología, tratamiento y
evolución. Preguntas como:
What do you call your problem? What name does it have? What do you think has
caused your problem? Why do you think it started when it did? What does your
sickness do to you? How does it work? How severe is it? Hill it have a short or
long course? What do you fear most about your sickness? What are the chief
problems your sickness has caused for you? What kind of treatment do you think
you should receive? What are the most important results you hope to receive from
the treatment? (Kleinman, 1980: 106).
Este “interrogatorio” proporciona al clínico y/o al profesional de la salud, el marco
adecuado para comprender el modelo de la etiología de la enfermedad del paciente y
le permite mostrar empatía y comprensión.
Para poder estudiar todas estas cuestiones utilicé las narrativas de enfermedad de
sujetos ingresados en una unidad psiquiátrica en régimen de agudos a través del
modelo explicativo de Kleiman (1980) y del modelo de las necesidades básicas de
Henderson (1994) pues ambos modelos permiten a los pacientes construir sus
historias de cómo viven el proceso de enfermedad, partiendo de las diferentes
trayectorias y de los distintos modelos médicos que utilizan según su cultura.
Metodología
La investigación se llevó a cabo en la localidad de Santa Coloma de Gramenet donde
se encuentra ubicado el Hospital psiquiátrico. Sin embargo, la población de
referencia de esta unidad es Badalona, ciudad colindante y vecina al municipio de
Santa Coloma de Gramenet.
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El diseño metodológico empleado fue cualitativo, exploratorio e interpretativo, a
través del análisis de casos clínicos documentados en una unidad de Salud Mental
durante el período de tiempo comprendido entre los años 2007-2008.
El objetivo principal de la tesina fue dar voz a los sujetos afectos de una
enfermedad mental, mediante una aproximación y estudio del papel de la narrativa
de la locura o enfermedad mental a sujetos que se encuentran ingresados en un
hospital psiquiátrico. Y los objetivos específicos:
 Ofrecer una visión de la enfermedad mental de los propios enfermos y su
realidad, lo que ayudó a redefinir y redimensionar la enfermedad al estudiarla
desde la perspectiva del malestar y el padecimiento del propio sujeto enfermo.
Conformando una “cosmovisión” de la enfermedad-locura y de su malestar o
padecimiento.
 Demostrar cómo a través de la utilización de las narrativas de enfermedad y
sufrimiento, los sujetos disminuían su ansiedad y angustia al poder expresar sus
pensamientos, temores, dudas con alguien que les escucha.
 Resaltar la importancia de utilizar de manera combinada modelos de distintas
disciplinas -el modelo de Kleinman (antropología médica) y el modelo de
Henderson (enfermería)- pues su combinación ayudan y enriquecen a la hora de
realizar una investigación.
 Realizar una aproximación al pluralismo médico para averiguar si dentro del
campo de la psiquiatría aparecían otras formas de atención de la enfermedad,
las denominadas “tradicionales” y si éstas eran contempladas por los sujetos con
trastorno mental.
La observación se realizó en un escenario bien definido: una unidad hospitalaria de
corta estancia (ingresos de 18-25 días). El grupo de informantes estaba constituido
por 32 sujetos: 18 hombres y 14 mujeres. La edad de los sujetos está comprendida
entre los 20-80. La media de edad de los sujetos era de 38,5 años. Los intervalos
entre 20-29 años y 30-39 años son los que abarcaban más individuos; sólo entre
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estos dos intervalos tenía 20 sujetos. Los diagnósticos médicos más prevalentes
durante el trabajo de campo eran: esquizofrenia, depresión10, psicosis, trastorno
límite, trastorno obsesivo-compulsivo, y otros. El nivel de estudios era bajo/medio.
Los criterios de inclusión en este estudio fueron que el usuario estuviera en fase
activa de hospitalización en la unidad de agudos seleccionada, durante junio 2007Mayo 2008 y tener como referente de enfermería al turno de mañana.
Para la recopilación de los datos utilicé las siguientes técnicas: observación
participante en la unidad de agudos y en ocasiones en urgencias, entrevistasconversaciones informales11 y fuentes documentales. Para realizar la entrevista
utilicé primero un cuestionario basado en una Valoración de Enfermería12 y en
modelo
explicativo
de
Kleinman.
Este
cuestionario
me
sirvió
como
guía
semiestructurada para captar la lógica de los discursos de los informantes. Intenté
realizar preguntas concretas, concisas y de fácil comprensión para los sujetos. En
alguna ocasión tuve que reformular las preguntas con otros términos en base a la
información
obtenida,
para
profundizar
en
aquellas
cuestiones
que
creí
interesantes, ampliándolo con otro tipo de preguntas y añadiendo preguntas en
relación con las Medicinas Alternativas y las creencias mágico-religiosas; pues en
algunas entrevistas realizadas surgían ciertos aspectos relacionados con ellas, así
como
también
lo
he
podido
observar durante
el
período
de
observación
participante.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) existe la dificultad de encontrar
una definición que pueda abarcar todas las medicinas no convencionales. Esta
organización apoya el uso de las medicinas tradicionales y alternativas cuando
éstas han demostrado su utilidad para el paciente y representan un riesgo mínimo
10
Dentro del diagnóstico de depresión he incluido: el trastorno depresivo leve, trastorno depresivo
mayor, reacción de adaptación depresiva, los episodios maníacos y el trastorno bipolar.
11
Las entrevistas fueron realizadas desde la informalidad; por ello, no las enmarqué dentro del propio
concepto de entrevista, sino dentro de un marco de entrevistas-conversaciones informales. No utilicé
grabadora.
12
Valoración de Enfermería es un cuestionario elaborado y validado por el centro, que incluye aspectos
sociodemográficos, antecedentes médicos, alergias. Presenta una relación de las catorce necesidades
básicas con diferentes ítems para poner cruces y con apartados de observaciones. Esta valoración
comprende el modelo de las catorce Necesidades Básicas según Henderson.
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(OMS, 2004). Por ello propone hablar de Medicinas Tradicionales (MT) y Medicinas
Alternativas /Complementarias (MAC)13.
Para realizar el análisis de todas estas cuestiones, utilicé técnicas de análisis de
contenido, a través de categorías temáticas surgidas de las narrativas de los
informantes.
Resultados
De toda la información obtenida, expondré las cuestiones más relevantes.
En cuanto al Diagnostico Médico y Etiología
Los motivos y causas por los cuales los pacientes narran que han ingresado son
múltiples y variados. Cabe destacar que no existe un solo motivo, en la mayoría de
los casos son multicausales y en ellos juegan un papel importante los factores
socio-culturales de los sujetos
Sobre los motivos que les han llevado a ingresar en un psiquiátrico cabe resaltar
que la mayoría de los sujetos a la hora de contestar utilizan, como símbolo
dominante, terminología psiquiátrica empleada por la biomedicina, que es el
modelo de atención dominante en nuestra sociedad. Términos como esquizofrenia,
depresión, trastorno bipolar toman significado en las narrativas de padecimientos
de los sujetos, pero muchos de ellos no saben lo que realmente significa el padecer
esta enfermedad. Algunos llegan a magnificar estos términos pues son conceptos
extraños y poco conocidos:
“la esquizofrenia, bueno yo la llamo enfermedad mental”. “Me dicen que tengo
esquizofrenia paranoide”. “Ahora tengo bipolar, tristeza y alegría. Polo positivo
13
La denominación de Medicinas Alternativas y Complementarias es una de las más utilizadas
principalmente desde que fue adoptada por los Institutos de Salud de Estados Unidos para la creación
del National Center for Complementary and Alternative Medicine (NCCAM) en 1998. Este organismo
define a las MAC y MT como los sistemas, prácticas, productos médicos y de atención de la salud que no
se consideran parte de la medicina convencional. De acuerdo con la visión de la biomedicina se trata de
una distinción flexible ya que lo que entra en la categoría de “alternativo” o “complementario” cambia
continuamente debido a que, comprobada la eficacia de una terapia, ésta puede ser incorporada por los
profesionales en los tratamientos convencionales.
10
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con polo negativo combinado con
manicomio”. “Me han dicho que es un
trastorno de personalidad”.
Como motivos de ingreso y causas encontramos a los individuos que consideran
que la enfermedad se la han producido terceras personas, sobre todo dentro del
ámbito familiar: los padres, los cónyuges, los hijos… Las pésimas relaciones dentro
de la unidad doméstica, las discusiones en casa, el acoso psicológico, la manía por
parte de un progenitor, el control exhaustivo de los vecinos, alguien que le mira
mal y al cual no interesas, todos ellos son los factores de ingreso y los
desencadenantes más frecuentes de la enfermedad según el punto de vista del
enfermo:
“Me encuentro nervioso, la gente de mi barrio me controla, saben lo que pienso.
Mi madre hace cosas para provocarme y entonces me muestro más irritable con
ella. ¡La televisión me envía mensajes subliminales! y ¡tengo miedo de
convertirme en un terrorista! Hace unos días que oigo voces que me repiten mis
pensamientos”. “En mi casa me quieren envenenar, seguro que había algo en el
cola-cao. Vomité al probarlo, al olerlo, olía raro. He ingresado porque me han
encontrado esquizofrenia”.
La mayoría de sujetos que presentan problemas con los padres tienen entre 20 y
40 años, sobre todo personas menores de 30 años que todavía viven en el núcleo
familiar y no se han emancipado. También se culpabiliza a los vecinos, a los jefes, a
seres intangibles como, Dios, el demonio, espíritus y personas fallecidas. También a
jueces, Mossos d’ esquadra, enfermeras e incluso a la ambulancia.
Otro grupo de sujetos relaciona el motivo de ingreso y las causas con estados
emocionales, como tener nervios, sufrir ansiedad, alegría, tristeza, enfado,
impulsividad, arrebatos... Un 19 % expresa no tener ningún problema o
enfermedad, simplemente no están enfermos. Y otros sujetos relacionan su ingreso
y las causas con términos relacionados con el mundo sobrenatural y fantástico:
brujería, maldad, demonios, personas fallecidas, objetos como los aviones, el
ordenador… Respuestas como:
“Brujería y maldad porque hay personas malas fuera” “Por culpa de Él, ¡el
demonio!”. “Hay aviones que me persiguen. Los aviones no persiguen a la gente,
11
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pero a mí sí”.
Otras causas son el consumo de drogas:
“Estoy aquí porque esto me lo ha provocado las drogas: hachís, marihuana,
cocaína, tripis (LSD), ketamina. En mi casa ocurren cosas raras, creo que mi
hermano fallecido, tiene que ver con todos los casos raros que pasan en mi casa. Le
he visto dos veces desde que falleció.”
Como vemos, la mayoría ingresa por problemas y presiones sociales, asociando a
éstas las causas de su enfermedad. Esta presión social es ejercida en algunas
ocasiones por parte de la unidad doméstica, de la comunidad o de la propia
sociedad, la cual les lleva a reagudizar su enfermedad mental, recayendo,
reingresando e incluso realizando hospitalismo14. Pues en cierta manera se
esconden detrás de la enfermedad mental,
para poder pensar cómo combatir y
salir de esa presión que les asfixia.
En cuanto a la Sintomatología
El 87 % de los sujetos entrevistados refirieron presentar síntomas, frente a un 12%
que no presentan síntomas, o que tienen síntomas no relacionados con el
padecimiento de una enfermedad mental, como puede ser tener azúcar, dolor, no
tener casa, tener problemas económicos o tener creencias religiosas.
“Tengo las manos dormidas y tengo azúcar. No como nada de nada, pues me
han puesto a régimen. Ha estado dos años en la residencia y me han dado bien
la comida”.
Decir, que, en general, los síntomas no van solos sino que son presentados en
conjunto.
“Tengo nervios, más paranoia en la cabeza, pienso que me absorben y chupan el
cerebro. Las ideas me vienen solas, ideas malas que no quiero porque yo soy
14
A este fenómeno Morin y Seidman lo denominan el fenómeno de la puerta giratoria en el hospital
psiquiátrico: “Este fenómeno hace referencia a pacientes que demostraban un patrón de
hospitalizaciones breves, seguido de admisiones repetidas en el centro hospitalario”... (Gracia [1997],
citado en Beglinomini, Recalde, Weinbinder [1998: 4]).
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buena gente. Me he tirado un año y dos meses encerrado en una celda entre
cuatro barrotes. Madre mía soy peligroso”.
Cuando los pacientes explican su infortunio los síntomas más representativos que
encontramos son las alucinaciones y las ideas delirantes. Les siguen la depresión y
los estados emocionales como nervios, con utilización de un lenguaje biomédico
utilizado en psiquiatría, términos como trastorno bipolar, paranoia, y depresión. De
todo ello, podemos decir que algunos de los pacientes no saben realmente
distinguir entre un diagnóstico médico y un síntoma, confundiendo ambos términos.
También encontramos sujetos que niegan tener algún síntoma.
En cuanto al Tratamiento
Decir que el 87 % de los individuos entrevistados considera que debe de tomar
algún tipo de tratamiento, en su mayoría este tratamiento es el farmacológico
perteneciente
al
modelo
biomédico
imperante
en
nuestra
sociedad.
Este
tratamiento puede ser combinado con algún tratamiento terapéutico profesional,
normalmente terapia con un psicólogo, con el mismo psiquiatra o incluso con las
enfermeras, pues los sujetos narran que poder conversar les ayuda a clarificar sus
ideas y a reducir su ansiedad. Añadir que para algunos de los sujetos es importante
estar allí ingresados, pues reconocen que les hace bien y por este motivo incluyen
el ingreso en el centro psiquiátrico como un tratamiento. Otros entrevistados creen
que deben de acudir además a otro tipo de dispositivo como pueden ser el Centro
de Salud Mental, el centro Delta, o consultar con un especialista.
Muchos dicen aceptar la medicación pero en realidad cuando están en casa o se
encuentran mejor dejan de tomarla. Es uno de los mayores problemas que se
encuentra la psiquiatría, el incumplimiento del tratamiento por parte de los sujetos
diagnosticados de una enfermedad mental. Esto se debe a la escasa o nula
conciencia de enfermedad de estos individuos. Para ellos la locura no es sinónimo
de enfermedad mental. La negación puede entenderse como un intento de autolegitimación ante circunstancias en las que el actor no ve otra salida. La posición
del loco está sujeta a la circularidad interpretativa o, dicho de otra forma, a la
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profecía de autocumplimiento de la que hablaban sociólogos como (Merton15,1974).
Es la idea del loco ubicuo o total que dificulta la aceptación por parte de los
afectados de su condición de enfermo. Su comportamiento está determinado en
parte por su percepción y el significado que atribuyen a las situaciones en las que
se encuentran, más que a las situaciones en sí mismas. Una vez que una persona
se convence a sí misma de que una situación tiene un cierto significado, y al
margen de que realmente lo tenga o no, adecuará su conducta a esa percepción,
con consecuencias en el mundo real.
Hasta este punto podríamos decir que este tratamiento correspondería a la
medicina, cuidado y tratamiento profesional. Sin embargo, se contemplan otros
tipos de medicinas y tratamientos, que corresponderían al área profana, popular o
folk, incluyendo las medicinas naturalista, popular y la mágico-religiosa. Pero en
psiquiatría y más concretamente con este grupo de sujetos, estas terapias son
prácticamente desconocidas: no saben lo que son, ni los tipos que existen; es más,
existe cierta reticencia a hablar de ellas pues, cuando les hacía preguntas sobre
estas cuestiones, pensaban que yo lo que pretendía era saber si tomaban drogas.
También encontramos imbricadas en las narrativas de enfermedad la medicina
mágico-religiosa, frases como:
“He ido a curanderos pero son falsos igual que el tarot”, “Las curas y todo lo
relacionado con la virgen, siempre me ha ayudado a curarme y a curar a otros”,
“A veces rezo, pero no me tomo nada, alguna vez he tomado una valeriana”,
“Creo en la brujería, en el mal de ojo, soy creyente. Me vestía de negro. Fui a
una curandera o brujita, yo prefiero llamarla así, y me hizo una limpieza con
ruda”.
Estas narrativas muestran que dentro del proceso de enfermedad también se
recurre al mundo sobrenatural o sagrado, a la religión, a la brujería, al tarot, al
rezo, todo ello con el fin de buscar una solución y salida a su problema o
15
Señala Robert K. Merton que la profecía que se cumple a sí misma es, en el origen, una definición falsa
de la situación, que suscita una conducta nueva, lo cual convierte en verdadero el concepto
originariamente falso. En esas circunstancias, todos los actores adoptan medidas para precaverse de un
peligro que en realidad no existe; pero al proceder en cantidad y calidad como si existiera... al final
sucede.
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enfermedad. Cuando recurren a los espíritus, personas fallecidas, dioses, demonios
les están dotando de capacidades para ver sus acciones y de esta manera poder
protegerlos o castigarlos. Son imaginarios que anidan y viven en su mente, a los
cuales recurren cuando necesitan ayuda o se sienten culpables de algún
acontecimiento realizado.
Por este motivo muchos de los sujetos utilizan símbolos y objetos puedan traer
suerte o proteger de aquellas “presencias, energías o fuerzas invisibles”.
Dentro de los objetos mágico-religiosos los más numerosos son los relacionados
con el cristianismo: sobre todo la representación de la Virgen, bien sea en una
estampita o en una medalla. Todo ello va acorde a la religión católica mayoritaria
en nuestra sociedad. También se encuentran cruces -bien de oro o de maderapulsera de los santos y otros objetos relacionados con otras religiones o creencias:
brujitas de la suerte, objetos con minerales con propiedades beneficiosas y de
prevención. Aunque se aprecia que estas creencias van disminuyendo entre los
individuos más jóvenes, que utilizan objetos o símbolos por estética o por gusto
como tatuajes y anillos.
La utilización de otras medicinas, fuentes de conocimiento popular o amuletos, son
indicadores de que la posible salida o solución a su problemática, no está solamente
en “manos del psiquiatra o terapeuta”, sino que también recurren a otros tipos de
profesionales como pueden ser: curanderos, homeópatas, sacerdotes, con el fin de
encontrar protección y ayuda.
En cuanto al Curso y Evolución
El 18 % de los sujetos entrevistados considera que deberá de tomar la medicación
para estar bien, pues la medicación ayuda a estabilizar la enfermedad. Un 12 %
consideran que están mejor cuando se encuentran ingresados en el hospital y
sujetos que consideran necesario acudir a otro tipo de dispositivo asistencial como
puede ser el Centro de Salud Mental. Otro 18 % narra que la enfermedad es
incurable.
“No se cura nunca, se estabiliza con los medicamentos y las curas”. “Sin
problema, esquizofrenia paranoide. Si se estancara descansaría un poco. Dicen
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que no se cura. No sé, pues no soy médico, eso se estudia”.
También
tenemos
enfermedad.
los
sujetos
que
dicen
no
saber
cómo
evolucionará
su
El 16 % de los informantes creen que el curso y evolución de la
enfermedad “irá a mejor” y el 3 % refiere no estar enfermo.
En cuanto a las Creencias
El 44 % define salud y/o enfermedad con términos que surgen de su propia
experiencia y vivencia de la enfermedad o de la salud. En el 34% encontramos los
sujetos que definen estos conceptos con términos biomédicos o síntomas; éstos
perciben la enfermedad como un mal funcionamiento del cuerpo,
o la salud es
definida como no tener enfermedad. El 31 % describe la salud y la enfermedad
como algo más que un conjunto de síntomas. Para ellos no es solamente el
encontrarse enfermo o tener una enfermedad, sino son conceptos donde engloban
necesidades, actividades de la vida diaria, factores psicológicos y sociales…
Definición de salud:
“estar bien, encontrarte bien, estar en casa haciendo tus cosas y poder hacerlas,
no estar cansada”
“Respirar bien, encontrarte contigo mismo bien, hacer cosas bien. No tomar
ningún tipo de droga”
“estar bien en todos los aspectos”
“Estar sano, no fumar, hacer deporte, comida adecuada, ¡eso es estar sano!
Definición de Enfermedad:
“Significa el no ser capaz de seguir con tu vida”.
Un sólo caso relaciona estos conceptos con el mundo sobrenatural: los
demonios:
“Enfermedad son los demonios. No he visto ningún demonio, ¡pero están!, la
película de Ghost es un hecho real”
El 6 % no define estos términos y responden que no saben lo que es y otro 3 %
niega estar enfermo.
La salud es percibida como “don o riqueza” muy apreciada por los sujetos, pues, es
considerada como: “Lo máximo que se puede tener, teniendo salud puedes tener
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amor y dinero, sino tienes salud no tienes ni amor ni dinero”. Y la enfermedad es
considerada como: “sufrimiento”, “que no tienes fuerzas, te sientes débil, que no
tienes de nada”.
Mis informantes no conciben la enfermedad solamente como una patología o
disease, sino que para ellos también existe un padecimiento, sufrimiento o
malestar, o sea una illnes. Ambas son construidas a través de lo que Good (2003)
propone como Semantic illness network o redes semánticas de enfermedad,
entendidas como que la enfermedad no es sólo un conjunto de signos, síntomas y
disfunciones biológicas, sino más bien como un conjunto de experiencias, palabras,
sentimientos asociados entre sí, a partir de una red de significación y de interacción
social y que son entendidas por los miembros de una misma sociedad (Martínez A.,
2008).
Los sujetos perciben la salud y la enfermedad con combinaciones de diferentes
conceptos.
“La salud: estar bien físicamente de mente, cuerpo y alma; es igual a tener
vida”. “Enfermedad: como te diría yo, es el no vivir. No te deja seguir, avanzar,
continuar. Enfermedad son los demonios”.
El término “loco” es un estereotipo que conlleva un fuerte estigma social y así es
percibido por mis informantes. Con un 6 % encontramos los sujetos que perciben al
loco/locura relacionados con la enfermedad mental. Con el 28 % encontramos a los
sujetos que perciben al loco y locura como conceptos surgidos de experiencias
vividas y loco entendido también como individuo que incumple las normas de la
sociedad y que presenta un comportamiento extraño, peligroso.
Loco: “Persona que sufre locura. Hay muchos tipos de trastornos, pero yo sólo
tengo depresión. Tengo un vecino que sí tiene un trastorno de personalidad y
pega a sus padres. Y lo van haciendo como pueden. Pero lo ves y es un chico
normal, no te imaginas luego lo que hace”.
Locura: “No creo que haya personas que están locas. Los enfermos, la gente de
aquí te comparas con ellos y alguno tiene un tipo de enfermedad mental. Se
emparanoia con los demás”.
Loco: “Desordenado mental que dice cosas que no son”, “¡Una persona que
fuma, hace cosas malas, no se congrega en la iglesia, pues allí se alaba a Dios y
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a cantar!”
En un 9 % aparecen estos términos relacionados con creencias mágico-religiosas.
Locura: “estado de perturbación provocado por la maldad del mundo y por la
magia negra”. “Que tiene locura, que habla con el infinito, habla con el más allá,
con los planetas lejanos. Vive en un mundo que no existe”
El 19 % no lo sabe y el 11% niega estar loco. Ellos no se consideran enfermos y
por ello mi reflexión es: ¿Cómo reconocerse “loco” sí se trata de un concepto que
ya estigmatiza?
Presentan
temores
enfermedad,
a
relacionados
con
factores
emocionales,
con
la
propia
que la enfermedad no se cure, a que les repita otro episodio o
“brote”; miedo a no poderse controlar, a no morirse en los casos de intentos
autolíticos y miedo a la muerte en el caso de las personas mayores que perciben
que se les acerca el momento de abandonar este mundo. Presentan temor a
sentirse inferiores al resto de las personas, a que la sociedad, la familia, los amigos
los rechace y margine quedándose solos; miedo a la reinserción en la sociedad,
pues si este hecho no ocurre y vuelven a reingresar deberán de reconocer que
tienen un “problema”.
Expresan verdadero pavor a la locura y a los locos:
“Tengo miedo a la locura y por mi parte a uno que esté loco. A esto sí que le
tengo miedo”, “A las personas locas, porque por si se levantan por la noche y le
da por comerme viva; la loca que me han puesto en mi habitación”, “¡No lo sé!,
porque me parece que todos los que están aquí, son muy majos ¡y vosotros
también!”
Otro temor importante es regresar a la sociedad, regresar a casa, a su mundo a su
rutina, a las personas, dioses, que en cierta manera, según ellos, han provocado su
problema, o al hecho traumático por el cual consideran que han ingresado. Esto les
provoca miedo, pues temen no saber afrontarlo y recaer:
“Sigo teniendo miedo a que vuelva a suceder lo que me ha ocurrido. También
temo regresar a mi entorno familiar”. “Tengo miedo a los marroquíes”, “A que
me secuestren”.
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Por ello, sus principales deseos son: curarse, ser una persona normal, poder
afrontar su vida fuera, su mundo, su familia, sus amigos, e incluso sus
“imaginarios”- los que viven en su cabeza -, como cualquier persona sana.
Y para todo ello, el tipo de ayuda de los profesionales que requieren es: para
estabilizar y aceptar su enfermedad mediante el tratamiento farmacológico, y
también la terapia, para controlar sus impulsos, silenciar sus voces interiores, con
una buena comida, dejándolos fumar e incluso solicitando una unidad de larga
estancia psiquiátrica:
“Una firma y un pabellón nuevo para mí. Que nos manden a cada uno a los
pabellones donde pertenecemos. Esto es un código de central para nosotros que
levantamos el psiquiátrico, no lo dejemos caer. Pues hay muchas personas locas
por ahí”.
También expresan su necesidad de cariño, ternura, respeto, escucha activa,
necesidad de educación y de comunicación.
Conclusiones
Destacar que con la realización de este trabajo he podido cumplir sobre todo un
objetivo personal: el poder dar voz a los sujetos afectos de una enfermedad
mental, mediante una aproximación y estudio de su narrativa de enfermedad,
profundizando y conociendo su mundo.
Quiero destacar que la utilización combinada de modelos de diferentes disciplinas
ayuda a la hora de realizar un estudio de investigación, pues la combinación
conjunta de ambos modelos enriquece los resultados obtenidos. Pero me he dado
cuenta que la utilización de modelos, al igual que puede ser ventajosa también
presenta inconvenientes: toda aquella información que se obtiene pero que “no
encaja” -en ningunos de los apartados del modelo- corre el riesgo de quedar en un
segundo plano o simplemente “quedar sin analizar”.
Decir que después de analizar los resultados de la información obtenida, dicha
información no resulta tan rica como cabria esperar, pero soy consciente de que las
personas afectas de un trastorno mental presentan problemas en la comunicación
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verbal. Estos problemas son: distorsiones en el lenguaje con pobreza del discurso,
habla apresurada, logorrea16, descarrilamiento, pérdida del objetivo, olvido del
tema, ecolalia17, bloqueo... Todos ellos se pueden apreciar en las respuestas
obtenidas de estos sujetos. Por ello, la información obtenida según mi punto de
vista, se encuentra mermada en cuanto a riqueza de discurso y contenido.
El estudio de la locura o enfermedad mental a través de las narrativas de
enfermedad y de las representaciones sociales de los propios afectados, constituye
una opción importante dentro del campo de las ciencias sociales y más
concretamente en el campo de la Antropología. Este conocimiento nos permite
acceder a otros mundos de interpretación y significación diferentes. Pues las
narrativas de enfermedad vislumbran el carácter construido y social de las
representaciones simbólicas de la salud y de la enfermedad, su heterogeneidad y su
complejidad. Nos advierten a través de la permeabilidad de las mismas, de la
constitución
de
una
historia
personal
basada
en
experiencias,
vivencias,
percepciones y creencias, las cuales condicionan la historia personal de cada
individuo, así como las relaciones con los demás individuos y con los profesionales
de la salud.
Actualmente, y según la opinión de los informantes, la psiquiatría continúa siendo
“una ciencia adivinatoria” pues, primero: cada profesional - en este caso el
psiquiatra - tiene su propia opinión, lo que puede conllevar que a un mismo sujeto
pueda ser diagnosticado con diferentes diagnósticos psiquiátricos, dependiendo del
facultativo que lo atienda. Este hecho es lo que varios de mis informantes han
expuesto en su narrativa de enfermedad. Segundo, aunque hayamos sufrido una
fuerte biologización y tecnificación dentro del campo de la biomedicina y de la
psiquiatría, a día de hoy, es difícil encontrar una técnica o prueba objetiva que
pueda diagnosticar que una persona sufre una enfermedad mental.
16
Locuacidad excesiva.
17
Repetición patológica, propia de un loro y aparentemente sin sentido de una palabra o frase acabada
de emitir por otra.
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Las vivencias y experiencias sobre la enfermedad, la percepción de sus propios
síntomas -considerados como algo no patológico, sino más bien, como actos
normales de su vida cotidiana- la descripción de los pensamientos extraños o
intrusos, las voces que les hablan y les dan órdenes dirigiendo sus actos, el propio
miedo a la enfermedad, los sentimientos de culpa, la agresividad, el refugio en un
mundo sagrado, sobrenatural o fantástico, todos ellos conforman su cosmovisión de
la enfermedad mental o “locura”.
La enfermedad mental no se encuentra vinculada ni a la edad, ni al sexo, ni a las
creencias o religión de las personas, pero sí que son factores determinantes
durante el curso, desarrollo y evolución de la enfermedad. Pues de estos factores
dependerá la percepción y vivencia del sujeto para seleccionar el modelo de
atención, el tratamiento y la manera de abordar la situación.
La locura es algo que se crea, no se nace con ella. Es una construcción social
sacada de los imaginarios de nuestra sociedad, pues ella es la que siempre ha
marcado la frontera entre la normalidad y la anormalidad (Devereux; 1956)
Para finalizar decir que, uno de los problemas que tenemos los seres humanos, es
la desconfianza hacia quien es diferente, como no le entendemos nos sentimos
incómodos y nos da miedo. Para muchos, el loco es un enfermo mental que hay
que reinsertar en la sociedad, pero a la hora de la verdad, la mayoría queremos al
loco recluido, en un lugar del que no pueda salir, fuera de nuestro alcance, pues en
el fondo nos da miedo. Por ello, desde una aproximación cualitativa es
indispensable reconocer la otredad; es decir, los otros, aquellos que se muestran
diferentes pero que se encuentran cerca. Aunque algunos, como puede ser la figura
del loco, se encuentre todavía bajo el “yugo de los extramuros de la sociedad”.
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