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cumbre mundial en favor de la infancia
CUMBRE MUNDIAL EN FAVOR DE LA INFANCIA
(Nueva York, N.Y., USA)
Del 29 al 30 de septiembre de 1990, el grupo más numeroso de dirigentes
mundiales en toda la historia se reunió en las Naciones Unidas para participar
en la Cumbre Mundial en favor de la Infancia. Encabezado por 71 jefes de
Estado y de Gobierno y 88 altos funcionarios, la mayoría ministros, la Cumbre
Mundial aprobó la Declaración sobre la Supervivencia, la Protección y el
Desarrollo del Niño, y un Plan de Acción para aplicar la Declaración en los años
noventa
DECLARACIÓN MUNDIAL SOBRE LA SUPERVIVENCIA, LA
PROTECCIÓN Y EL DESARROLLO DEL NIÑO
Aprobado el 30 de septiembre de 1990 en la Cumbre Mundial en favor de
la Infancia
El problema Las posibilidades La tarea El compromiso Las medidas
siguientes
1. Nos hemos reunido en la Cumbre Mundial en favor de la Infancia para
contraer un compromiso común y hacer un urgente llamamiento a nivel mundial
para que se dé a todos los niños un futuro mejor.
2. Los niños del mundo son inocentes, vulnerables y dependientes. También
son curiosos, activos y están llenos de esperanza. Su infancia debe ser una
época de alegría y paz, juegos, aprendizaje y crecimiento. Su futuro debería
forjarse con espíritu de armonía y cooperación. A medida que maduren
tendrían que ir ampliando sus perspectivas y adquiriendo nuevas experiencias.
3. Sin embargo, en la realidad, la infancia de muchos niños es muy diferente a
la descrita.
El problema
4. Día a día, innumerables niños de todo el mundo se ven expuestos a peligros
que dificultan su crecimiento y desarrollo. Padecen grandes sufrimientos como
consecuencia de la guerra y la violencia; como víctimas de la discriminación
racial, el apartheid, la agresión, la ocupación extranjera y la anexión; también
sufren los niños refugiados y desplazados, que se ven obligados a abandonar
sus hogares y sus raíces; algunos sufren por ser niños impedidos, o por falta
de atención o ser objeto de crueldades y explotación.
5. Día a día, millones de niños son víctimas de los flagelos de la pobreza y las
crisis económicas, el hambre y la falta de hogar, las epidemias, el
analfabetismo y el deterioro del medio ambiente. Sufren los graves efectos de
la falta de un crecimiento sostenido y sostenible en muchos países en
desarrollo, sobre todo en los menos adelantados, y de los problemas de la
deuda externa.
6. Cada día mueren 40.000 niños por la malnutrición y diversas enfermedades,
por el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), falta de agua potable y
de saneamiento adecuado y por los efectos del problema de la droga.
7. Estos son lo s problemas que, como dirigentes políticos, debemos atender.
Las posibilidades
8. En conjunto, nuestros países cuentan con medios y conocimientos para
proteger la vida y mitigar considerablemente los sufrimientos de los niños,
fomentar el pleno desarrollo de su potencial humano y hacerles tomar
conciencia de sus necesidades, sus derechos y sus oportunidades. La
Convención sobre los Derechos del Niño ofrece una nueva oportunidad para
que el respeto de los derechos y el bienestar del niño adquieran un carácter
realmente universal.
9. El clima político internacional más favorable de los últimos tiempos puede
facilitar esta tarea. Mediante la cooperación y la solidaridad internacionales
ahora debería ser posible lograr resultados concretes en muchas esferas:
revitalizar el crecimiento y el desarrollo económicos, proteger el medio
ambiente, evitar la transmisión de enfermedades mortales y destructivas y
lograr una mayor justicia social y económica. La tendencia actual al desarme
también significa que se podrían liberar cuantiosos recursos para fines no
militares. Cuando se proceda a la reasignación de esos recursos debería
otorgarse muy alta prioridad a aumentar el bienestar de los niños.
La tarea
10. La primera obligación es mejorar las condiciones de salud y nutrición de los
niños y para ello se dispone actualmente de diversas alternativas. Cada día se
puede salvar la vida a decenas de miles de niños y niñas, ya que es fácil
prevenir lo que podría llegar a causarles la muerte. La mortalidad de niños
menores de cinco años es extremadamente alta en muchas partes del mundo,
pero se puede reducir en forma drástica con los medios ya conocidos y de fácil
acceso.
11. Se debería prestar más atención, cuidado y apoyo a los niños impedidos y
otros niños en circunstancias especialmente difíciles.
12. El fortalecimiento de la función de la mujer en general y el respeto de su
igualdad de derechos favorecerán a los niños del mundo. Las niñas deberían
recibir el mismo trato y las mismas oportunidades desde su nacimiento.
13. Actualmente hay más de 100 millones de niños que no reciben instrucción
escolar básica y dos terceras partes de ellos son del sexo femenino. La
prestación de servicios de educación básica y de alfabetización a todos es una
de las contribuciones más importantes que se pueden hacer al desarrollo de los
niños del mundo.
14. Cada año mueren 500.000 madres por complicaciones relacionadas con el
parto. Hay que promover la maternidad sin riesgo por todos los medios posibles
y atribuir particular importancia a la planificación responsable del tamaño de la
familia y al espaciamiento de los nacimientos. Se debe dar toda la protección y
la asistencia necesarias a la familia, como grupo fundamental y entorno natural
del crecimiento y el bienestar de los niños.
15. Por intermedio de la familia y de otras personas que se preocupan por el
bienestar de los niños habría que ofrecerles la oportunidad de descubrir su
identidad y aprovechar su potencial. Se debería preparar a los niños para vivir
responsablemente en una sociedad libre. Desde la infancia, se les debería
estimular a participar en la vida cultural de la sociedad en que viven.
16. La situación económica seguirá ejerciendo una importante influencia en la
vida de los niños, sobre todo en las naciones en desarrollo. Teniendo presente
el futuro de los niños, hay que asegurar o reactivar urgentemente el crecimiento
y el desarrollo económicos sostenidos y sostenibles en todos los países y
seguir prestando atención urgente a una solución amplia y duradera de los
problemas de la deuda externa que afectan a los países deudores en
desarrollo.
17. Para realizar esas tareas todas las naciones deben desplegar esfuerzos
constantes y concertados, tanto a nivel nacional como mediante la cooperación
internacional.
El compromiso
18. Para velar por el bienestar de los niños se deben adoptar medidas políticas
al más alto nivel. Estamos decididos a hacerlo.
19. Por lo tanto, nos comprometemos solemnemente a atribuir alta prioridad a
los derechos del niño, a su supervivencia, su protección y su desarrollo. De
esta manera también se contribuirá al bienestar de todas las sociedades.
20. Hemos acordado trabajar en conjunto, colaborando a nivel internacional y
en nuestros respectivos países. Nos comprometemos a aplicar el programa de
10 puntos que se presenta a continuación, con objeto de proteger los derechos
del niño y mejorar sus condiciones de vida.
1) Nos esforzaremos por promover la rápida ratificación y aplicación de la
Convención sobre los Derechos del Niño. En todo el mundo se deberían iniciar
programas en los que se fomente la difusión de información sobre los derechos
del niño, tomando en consideración los valores culturales y sociales de cada
país.
2) Nos esforzaremos por que se adopten constantes medidas a nivel nacional e
internacional para mejorar las condiciones de salud de los niños, fomentar la
atención prenatal y reducir la mortalidad de niños menores de cinco años en
todos los países y entre todos los pueblos. Fomentaremos la provisión de agua
potable para todos los niños en todas las comunidades y la creación de redes
de saneamiento en todo el mundo.
3) Nos esforzaremos por lograr un crecimiento y un desarrollo óptimos de los
niños, mediante la adopción de medidas para erradicar el hambre y la
desnutrición y, por lo tanto, evitar trágicos sufrimientos a los niños en un mundo
que dispone de los medios para alimentar a todos sus habitantes.
4) Nos esforzaremos por fortalecer la función y la condición de la mujer.
Fomentaremos la planificación responsable del tamaño de la familia, el
espaciamiento de los nacimientos, el amamantamiento y la maternidad sin
riesgo.
5) Nos esforzaremos por que se respete la contribución de la familia al cuidado
de los niños y prestaremos apoyo a los esfuerzos de los padres, las demás
personas que se ocupan del cuidado de los niños, y las comunidades, por
criarlos y atenderlos desde las primeras etapas de la infancia hasta el fin de la
adolescencia. También reconocemos las necesidades especiales de los niños
separados de su familia.
6) Nos esforzaremos por que se ejecuten programas encaminados a reducir el
analfabetismo y ofrecer oportunidades de educación a todos los niños,
independientemente de su origen y sexo; preparar a los niños para realizar
actividades productivas y para aprovechar las oportunidades de aprendizaje
permanente, por ejemplo, mediante la capacitación profesional, y permitir a los
niños llegar a la vida adulta en un medio cultural y social que les dé apoyo y
sea enriquecedor.
7) Nos esforzaremos por mejorar la dramática situación de millones de niños
que viven en circunstancias especialmente difíciles por ser víctimas del
apartheid y la ocupación extranjera, de los huérfanos y niños de la calle e hijos
de trabajadores migratorios, de los niños desplazados y víctimas de des astres
naturales y provocados por el ser humano, de los niños impedidos y víctimas
de males tratos, de los niños que se encuentran en condiciones de desventaja
desde el punto de vista social y de los niños explotados. Se debe ayudar a los
niños refugiados a echar nuevas raíces. Nos esforzaremos por lograr la
protección especial de los niños que trabajan y la abolición del trabajo ilegal de
menores. Nos esforzaremos por evitar que los niños se conviertan en víctimas
del flagelo de las drogas ilícitas.
8) Nos esforzaremos con especial dedicación por proteger a los niños contra el
flagelo de la guerra y por tomar medidas que impidan el estallido de nuevos
conflictos armados, para así dar a los niños de todo el mundo un futuro de paz
y seguridad. Fomentaremos los valores de la paz, la comprensión y el diálogo
en la educación de los niños. Incluso en épocas de guerra y en zonas asoladas
por la violencia se deben respetar las necesidades esenciales de los niños y las
familias. Solicitamos que se establezcan treguas y que se creen corredores
especiales de ayuda en pro de los niños en aquellos casos en que aún
subsistan la guerra y la violencia.
9) Nos esforzaremos por que se adopten medidas mancomunadas para la
protección del medio ambiente a todo nivel, para que los niños puedan tener un
futuro más seguro y más sano.
10) Nos esforzaremos por que se inicie una lucha a nivel mundial contra la
pobreza, lucha que se reflejaría de inmediato en un mayor bienestar para los
niños. Se debe dar prioridad a la vulnerabilidad y a las necesidades especiales
de los niños de los países en desarrollo y, en particular, de los países menos
adelantados. No obstante, en todos los países se deben promover el
crecimiento y el desarrollo mediante la adopción de medidas a nivel nacional y
mediante la cooperación internacional. Esto exige la transferencia de recursos
adicionales suficientes a los países en desarrollo, el establecimiento de
relaciones de intercambio más favorables, una mayor liberalización del
comercio internacional y la adopción de medidas que reduzcan la cargo de la
deuda. También conlleva ajustes estructurales que fomenten el crecimiento de
la economía mundial, sobre todo en los países en desarrollo, y velen por el
bienestar de los sectores más vulnerables de la población, especialmente los
niños.
Las tareas siguientes
21. La Cumbre Mundial en favor de la Infancia nos desafía a adoptar medidas.
Hemos decidido responder a ese desafío.
22. Entre otras colaboraciones, solicitamos muy en especial la de los mismos
niños. Les hacemos un llamamiento para que participen en esta tarea.
23. Asimismo, aspiramos a contar con el apoyo del sistema de las Naciones
Unidas y de otras organizaciones internacionales y regionales en este esfuerzo
mundial en favor de la infancia. Solicitamos una mayor participación de las
organizaciones no gubernamentales para complementar la adopción de
medidas nacionales y las actividades internacionales conjuntas en este campo.
24. Hemos decidido adoptar y aplicar un Plan de Acción que sirva de marco de
referencia para la realización de actividades nacionales e internacionales más
específicas. Hacemos un llamamiento a todos nuestros colegas para que
hagan suyo este plan. Estamos dispuestos a destinar los recursos que sean
necesarios para cumplir con estos compromisos, como parte de las prioridades
establecidas en nuestros planes nacionales.
25. Nos comprometemos a hacerlo no sólo para la generación actual, sino
también para las generaciones venideras. No puede haber una tarea más noble
que la de dar a to dos los niños un futuro mejor.
PLAN DE ACCIÓN PARA LA APLICACIÓN DE LA DECLARACIÓN
MUNDIAL SOBRE LA SUPERVIVENCIA, LA PROTECCIÓN Y EL
DESARROLLO DEL NIÑO EN EL DECENIO DE 1990
Introducción
Medidas específicas relacionadas con la supervivencia, la protección y el
desarrollo del niño
o
o
o
o
o
o
o
o
o
o
La Convención sobre los Derechos del Niño
Salud infantil
Alimentación y nutrición
Función de la mujer, salud materna y planificación de la
familia
Función de la familia
Educación básica y alfabetización
Niños en circunstancias especialmente difíciles
Protección de los niños en situación de conflicto armado
Los niños y el medio ambiente
Mitigación de la pobreza y reactivación del crecimiento
económico
Medidas complementarias y supervisión
o
o
Acción a nivel nacional
Acción a nivel internacional
I. Introducción
1. Este Plan de Acción tiene por objeto servir de guía a los gobiernos
nacionales, las organizaciones internacionales, los organismos bilaterales de
asistencia, las organizaciones no gubernamentales y todos los demás sectores
de la sociedad para la formulación de sus propios programas de acción que
garanticen la aplicación de la Declaración de la Cumbre Mundial en favor de la
Infancia.
2. Las necesidades y los problemas de los niños varían de un país a otro e
incluso de una comunidad a otra. Los diversos países y grupos de países y las
organizaciones internacionales, regionales, nacionales y locales pueden utilizar
este Plan de Acción para formular programas propios que respondan a sus
necesidades, sus posibilidades y su mandato. No obstante, los padres, las
personas de edad y los dirigentes de todo el mundo a todos los niveles
comparten algunas aspiraciones relacionadas con el bienestar de los niños.
Este Plan de Acción se refiere a esas aspiraciones comunes y en él se propone
un conjunto de metes y objetivos para el decenio de 1990 relacionados con los
niños, estrategias para la consecución de esas metes y compromisos que se
pueden asumir para realizar actividades y adoptar medidas complementarias a
diversos niveles.
3. El adelanto de los niños debe ser una de las metes fundamentales del
desarrollo nacional general. También debe ser un elemento integrante de la
estrategia de desarrollo más amplia de carácter internacional que corresponde
al Cuarto Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Como los niños
de hoy son los ciudadanos del mundo de mañana, su supervivencia, su
protección y su desarrollo son requisitos básicos para el desarrollo futuro de la
humanidad. Una de las principales metes del desarrollo de coda país debe ser
el ofrecer a la generación más joven conocimientos y recursos que le permitan
satisfacer sus nec esidades humanas básicas y aprovechar al máximo su
potencial. Como su desarrollo individual y su contribución social determinarán
el futuro del mundo, las inversiones que fomenten la salad, la nutrición y la
educación de los niños son las bases del desarrollo nacional.
4. Las aspiraciones de la comunidad internacional relacionadas con el
bienestar de los niños encuentran su mejor expresión en la Convención sobre
los Derechos del Niño adoptada unanimidad por la Asamblea General de las
Naciones Unidas en 1989. En esta Convención se establecen normas jurídicas
universales sobre la protección del niño contra el abandono, los malos tratos y
la explotación y se consagra el respeto de sus derechos humanos básicos,
entre ellos la supervivencia, el desarrollo y la plena participación en actividades
sociales, culturales, educacionales y otras que son necesarias para su
crecimiento y su bienestar individuales. En la Declaración de la Cumbre
Mundial en favor de la Infancia se insta a todos los gobiernos a fomentar la
ratificación y aplicación de la Convención lo más pronto posible.
5. En los últimos dos años se ha formulado un conjunto de metas para el
decenio de 1990 relacionadas con los niños y el desarrollo en varios foros
internacionales en los que han participado prácticamente todos los gobiernos,
los organismos pertinentes de las Naciones Unidas e importantes
organizaciones no gubernamentales. Para contribuir a la consecución de esas
metas y en respuesta al reconocimiento internacional coda vez mayor de que
se debe otorgar mayor atención a la dimensión humana del desarrollo en el
decenio de 1990, en este Plan de Acción se hace un llamamiento a la adopción
de medidas nacionales concertadas y la cooperación internacional para tratar
de alcanzar, en todos los países, las metas más importantes relacionadas con
la supervivencia, la protección y el desarrollo del niño para el año 2000 que se
enumeran a continuación:
a) Reducir, con respecto a 1990, la tasa de mortalidad de los niños menores de
cinco años en una tercera parte o a un nivel de 70 por 1000 nacidos vivos, si
ello representa una mayor reducción;
b) Reducir la tasa de mortalidad materna en un 50 % con respecto al nivel de
1990;
c) Reducir la tasa de malnutrición grave y moderada entre los niños menores
de cinco años en un 50 % con respecto al nivel de 1990;
d) Dar acceso a todos al agua apta para el consumo y a los servicios sanitarios
de eliminación de excrementos;
e) Lograr que por lo menos el 80 % de los niños en edad de asistir a la escuela
primaria tenga acceso a la educación básica y termine la enseñanza primaria;
f) Reducir la tasa de analfabetismo de los adultos a por lo menos la mitad del
nivel registrado en 1990 (cada país determinará el grupo de edades
correspondiente), otorgando particular importancia a la alfabetización de las
mujeres;
g) Dar protección a los niños en circunstancias especialmente difíciles sobre
todo en situaciones de conflictos armadas.
6. En el apéndice de este Plan de Acción se presenta una lista de metas
sectoriales más detalladas y de medidas concretes para la consecución de las
metas más importantes enumeradas anteriormente. En primer término, habrá
que adaptar dichas metas a la situación específica de cada país, en lo que
respecta a la secuencia, las prioridades, las normas y la disponibilidad de
recursos. Las estrategias que se apliquen para el logro de las metas también
pueden variar de un país a otro. Es posible que algunos países deseen
incorporar otras metas de desarrollo que revistan una especial importancia en
el caso concreto de su país. La adaptación de las metas es de fundamental
importancia para que éstas tengan validez técnica; sean viables desde el punto
de vista logístico y razonables desde el punto de vista financiero, logren apoyo
político y de la población en general.
II. Medidas específicas relacionadas con la supervivencia, la protección y
el desarrollo del niño
7. Dentro del contexto de estas metas generales, existen promisorias
posibilidades de erradicar o de prácticamente eliminar enfermedades que han
afectado a decenas de millones de niños durante siglos y de mejorar las
condiciones de vida de las nuevas generaciones. El logro de estas metas
también contribuirá a reducir el crecimiento de la población, porque cierto
tiempo después de que se comience a registrar una reducción sostenida de la
tasa de mortalidad infantil para llegar al nivel en que los padres puedan estar
seguros de que sus primeros hijos sobrevivirán, se producirá una reducción
aún mayor de los nacimientos. A fin de aprovechar estas oportunidades, en la
Declaración de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia se hace un
llamamiento para que se realicen actividades concretas en las siguientes
esferas:
La Convención sobre los Derechos del Niño
8. La Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por unanimidad por la
Asamblea General de las Naciones Unidas, contiene un amplio conjunto de
normas jurídicas internacionales sobre la protección y el bienestar de los niños.
Se insta a todos los gobiernos a que ratifiquen rápidamente la Convención en
los casos en que aún no lo hayan hecho. Se debería hacer todo lo posible en
todos los países para dar a conocer la Convención y, en aquellos países donde
ya haya sido ratificada, velar por su aplicación y supervisión.
Salud infantil
9. Las enfermedades infantiles evitables tales como el sarampión, la
poliomielitis, el tétanos, la tuberculosis, la tos ferina y la difteria, que ya se
pueden impedir mediante la vacunación, y las enfermedades diarreicas, así
como la neumonía y otras infecciones agudas de las vías respiratorias que se
pueden evitar o curar eficazmente con medicamentos de costo relativamente
bajo, son la principal cause de la muerte de 14 millones de niños menores de
cinco años en todo el mundo y cada año dejan un millón de niños impedidos.
Se pueden y se deben adoptar medidas eficaces para combatir esas
enfermedades mediante el fortalecimiento de la atención primaria de la salud y
los servicios básicos de salud en todos los países.
10. Además de esas enfermedades fácilmente evitables o curables y de
algunas otras como el paludismo, cuya erradicación ha resultado más difícil, los
niños de hoy enfrentan el nuevo espectro de la pandemia del síndrome de
inmunodeficiencia adquirida (SIDA). En los países que se han vista más
afectados, el VIH -SIDA amenaza con neutralizar los adelantos logrados en los
programas de supervivencia del niño. Además, ya absorbe una gran proporción
de los limitados recursos que se destinan a salud pública y que se necesitan
para otros servicios prioritarios de salud. Las consecuencias del VIH-SIDA no
se limitan a los sufrimientos y la muerte del niño infectado, sino que abarcan
también los riesgos que corren los padres y los hermanos y el estigma que
sufren, y la tragedia de los «huérfanos del SIDA». Es urgente que tanto en la
adopción de medidas a nivel nacional como en las actividades de cooperación
internacional se dé alto prioridad a los programas de prevención y tratamiento
del SIDA en los que se incluyan investigaciones sobre posibles vacunas y
tratamientos que puedan aplicarse en todos los países y en todas las
situaciones, y a la realización de campañas masivas de educación e
información.
11. Uno de los principales factores que influyen en la salud de los niños y de
los adultos es la disponibilidad de agua potable y saneamiento adecuado.
Estos no sólo son esenciales para la salud y el bienestar humanos, sino que
también contribuyen en gran medida a que la mujer se libere del trabajo
monótono que tiene un efecto pernicioso en los niños, especialmente en las
niñas. Es improbable que se logren adelantos en la esfera de la salud infantil si
la tercera parte de los niños de los países en desarrollo siguen sin tener acceso
al agua potable y la mitad de ellos no cuenta con servicios sanitarios
adecuados.
12. Sobre la base de la experiencia adquirida en el último decenio, incluidas las
numerosas innovaciones en el campo de las técnicas y tecnologías sencillas y
de bajo costo que permiten el suministro de agua potable y servicios sanitarios
higiénicos en zonas rurales y en barrios de viviendas precarias, actualmente es
tanto deseable como factible, mediante actividades nacionales concertadas y
cooperación internacional, tratar de dar a todos los niños del mundo acceso al
agua potable y a los servicios sanitarios para la eliminación de excrementos
para el año 2000. La disponibilidad de agua potable y servicios de
saneamiento, unida a la educación sanitaria, tendrán una importante
consecuencia positiva conexa: el control de muchas enfermedades propagadas
por el agua, entre ellas la enfermedad del gusano de Guinea (dracunculiasis),
que afecta actualmente a 10 millones de niños en diversas regiones de África y
de Asia.
Alimentación y nutrición
13. El hambre y la malnutrición en sus diversas manifestaciones son las
causantes de alrededor del 50 % de las muertes de niños de corta edad. Más
de 20 millones de niños sufren de malnutrición grave, 150 millones de niños
pesan menos de lo normal y 350 millones de mujeres sufren de anemia
nutricional. Para mejorar las condiciones de nutrición se deben cumplir las
siguientes condiciones: (a) una seguridad alimentaria adecuada en los hogares;
(b) un medio ambiente sano y el control de las infecciones y (c) una atención
maternoinfantil adecuada. Si la elección de políticas, las disposiciones
institucionales y el establecimiento de prioridades políticas son atinados, el
mundo está en condiciones de alimentar a todos los niños y superar las más
graves manifestaciones de la malnutrición, reducir drásticamente las
enfermedades que contribuyen a la malnutrición, reducir a la mitad la
malnutrición proteicocalórica, prácticamente eliminar las dolencias relacionadas
con la carencia de vitamina A y de yodo y reducir considerablemente la anemia
nutricional.
14. Las necesidades esenciales de los niños de corta edad y las mujeres
embarazadas son una alimentación adecuada durante el embarazo y la
lactancia; el fomento, la protección y el respaldo del amamantamiento y de
prácticas de alimentación complementaria, incluida la alimentación a intervalos
cortos; el control del crecimiento y la adopción de medidas complementarias
adecuadas y la vigilancia de la nutrición. Cuando el niño crece, y para la
población adulta en general, un régimen alimenticio adecuado es una prioridad
humana evidente. Para satisfacer esas necesidades deben existir posibilidades
de empleo y de generación de ingresos, se deben difundir conocimientos y
debe haber servicios que incrementen la producción y la distribución de
alimentos. Esas son medidas fundamentales que se deben adoptar como parte
de las estrategias nacionales de carácter más amplio para combatir el hambre
y la malnutrición.
Función de la mujer, salud materna y planificación de la familia
15. Las mujeres, en sus diversas funciones, aportan una contribución
fundamental al bienestar de los niños. El mejoramiento de la condición de la
mujer y su igualdad de acceso a la educación, la capacitación, el crédito y otros
servicios de divulgación constituyen una valiosa contribución al desarrollo
social y económico de un país. Los esfuerzos para mejorar la condición de la
mujer e intensificar su participación en el proceso de desarrollo deben
comenzar desde su niñez. Es menester que las niñas tengan iguales
oportunidades de acceso a los servicios de salud, nutrición, educación y otros
servicios básicos para que puedan realizar todo su potencial.
16. La salud, la nutrición y la educación de la madre son importantes para la
supervivencia y el bienestar de la mujer como tal y son determinantes claves de
la salud y el bienestar del niño en su primera infancia. Las altos tasas de
mortalidad infantil, especialmente de la mortalidad neonatal, se deben a los
embarazos no deseados, el bajo peso al nacer y los alumbramientos
prematuros, los partos en condiciones que no ofrecen seguridad, el tétanos
neonatal, las altos tasas de fecundidad, etc. Estos también son importantes
factores de riesgo que inciden en la mortalidad materna y que cada año son los
causantes de la muerte de 500.000 mujeres jóvenes y de los sufrimientos y la
mala salud de muchos millones más. A fin de evitar esta tragedia, se debería
prestar particular atención a la salud, la nutrición y la educación de la mujer.
17. Todas las parejas deberían tener acceso a información sobre la importancia
de la planificación responsable del tamaño de la familia y las numerosas
ventajas del espaciamiento de los nacimientos para impedir los embarazos
demasiado tempranos, demasiado tardíos, demasiado numerosos o demasiado
frecuentes. La atención prenatal, el parto en condiciones higiénicas, el acceso
a servicios de reenvío en casos complicados, la vacuna con toxoide tetánico y
la prevención de la anemia y otras deficiencias nutricionales durante el
embarazo también son medidas importantes para velar por la maternidad sin
riesgo y el comienzo de una vida sana para el recién nacido. La promoción
conjunta de programas de salud maternoinfantil y de la planificación de la
familia ofrece un beneficio adicional ya que, al actuar sinergísticamente, esas
actividades ayudan a acelerar la reducción de las tasas de mortalidad y de
fecundidad, y contribuyen más a la reducción de las tasas de crecimiento de la
población que cada tipo de actividad por separado.
Función de la familia
18. La familia es la principal responsable del cuidado y la protección de los
niños desde la infancia a la adolescencia. La introducción de los niños a la
cultura, los valores y las normas de su sociedad se inicia en la familia. Para que
su personalidad se desarrolle plena y armónicamente, los niños deben crecer
en un ambiente familiar y en una atmósfera de alegría, amor y comprensión.
Por lo tanto, todas las instituciones de la sociedad deben respetar los esfuerzos
que hacen los padres y otras personas por atender y cuidar a los niños en un
ambiente familiar, y dar su apoyo a esos esfuerzos.
19. Habría que hacer todo lo posible por evitar que los niños se separen de su
familia. Siempre que se separe a un niño de su familia, ya sea por un motivo de
fuerza mayor o porque es lo mejor para él, habría que tomar medidas para que
reciba otro tipo de atención familiar o para que reciba atención en una
institución, y prestar la debida atención a la conveniencia de que el niño crezca
en su propio medio cultural. Se debería dar apoyo a las familias extensas, a los
parientes y a las instituciones comunitarias para que satisfagan las
necesidades especiales de los huérfanos y de los niños desplazados y
abandonados. Es menester velar por que nunca se trate a un niño como un
paria de la sociedad.
Educación básica y alfabetización
20. La comunidad internacional, incluidos prácticamente todos los gobiernos
del mundo, se comprometió durante la Conferencia Mundial sobre Educación
para Todos, celebrada en Jomtien (Tailandia), a ofrecer oportunidades mucho
más amplias de educación a más de 100 millones de niños y a cerca de 1000
millones de adultos (en sus dos terceras partes niñas y mujeres), que
actualmente no tienen acceso a la educación básica y a la alfabetización. Para
hacer efectivo ese compromiso, se deberían adoptar medidas para (a) ampliar
las actividades de desarrollo en la primera infancia, (b) ofrecer acceso a la
educación básica, es decir, a toda la educación primaria o su equivalente, por
lo menos al 80 % de los niños en edad de cursar esos estudios, prestando
particular importancia a la reducción de las diferencias que existen actualmente
entre niños y niñas, (c) reducir a la mitad el analfabetismo entre los adultos,
haciendo hincapié especialmente en la alfabetización de mujeres, (d) dar
capacitación profesional y preparación para el empleo y (e) ampliar el caudal
de conocimientos, técnicas y valores que se adquieran, por todos los medios
educativos, incluidos los métodos modernos y tradicionales de educación, con
el objeto de elevar la calidad de vida de los niños y sus familias.
21. Además de su importancia intrínseca para el desarrollo humano y el
mejoramiento de la calidad de la vida, el progreso en la educación y la
alfabetización puede contribuir en forma señalada al mejoramiento de la salud
maternoinfantil, la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible. Por
lo tanto, en las medidas a nivel nacional y en la cooperación internacional se
debe atribuir alta prioridad a las inversiones para educación básica.
Niños en circunstancias especialmente difíciles
22. Millones de niños de todo el mundo viven en condiciones especialmente
difíciles: huérfanos y niños de la calle; refugiados o niños desplazados; víctimas
de la guerra y de los desastres naturales y provocados por el ser humano,
incluidos los peligros como la exposición a las radiaciones y a los productos
químicos peligrosos; hijos de trabajadores migratorios y otros grupos sociales
en situación desventajosa; niños trabajadores o niños sometidos al yugo de la
prostitución, el abuse sexual y otras formas de explotación; niños impedid os y
delincuentes juveniles y víctimas del apartheid y la ocupación extranjera. Esos
niños deben recibir atención, protección y asistencia especiales de sus familias
y sus comunidades, como parte de las medidas que se adopten a nivel
nacional y de la cooperación internacional.
23. Hay más de 100 millones de niños que trabajan, a menudo realizando
tareas difíciles y peligrosas y en contravención de las convenciones
internacionales en virtud de las cuales se los debería proteger de la explotación
económica y no se debería permitir que realizaran trabajos que interfirieran con
su educación y pusieran en peligro su salud e impidieran su pleno desarrollo.
Teniendo esto presente, todos los Estados deberían esforzarse por poner fin a
esas prácticas de trabajo de los niños y velar por la protección de las
condiciones y circunstancias de los niños que trabajan en forma legítima, a fin
de dar a esos niños oportunidades adecuadas para criarse y desarrollarse
sanamente.
24. El uso abusivo de drogas se ha convertido en una amenaza para un gran
número de jóvenes en todo el mundo y, cada vez más, también para los niños,
e incluso provoca daños permanentes antes del nacimiento. Para evitar esta
tragedia, los gobiernos y los organismos intergubernamentales deberían
adoptar medidas concertadas para luchar contra la producción, el suministro, la
demanda, la distribución y el tráfico ilícitos de estupefacientes y sustancias
sicotrópicas. Tan importante como lo anterior son las actividades comunitarias
y la educación, elementos esenciales para reducir tanto la oferta como la
demanda de drogas ilícitas. El uso abusivo del tabaco y del alcohol también es
un problema que requiere la adopción de medidas, sobre todo de carácter
preventivo, y la educación de los jóvenes.
Protección de los niños en situaciones de conflicto armado
25. Se debe dar especial protección a los niños en casos de conflictos
armados. En todos esos casos habría que seguir el reciente ejemplo de
facciones y países enemigos que han acordado suspender las hostilidades y
adoptar medidas especiales, como la creación de «corredores de paz», para
posibilitar la distribución de suministros de emergencia a las mujeres y los
niños y realizar«jornadas de paz» dedicadas a la vacunación y a la prestación
de otros servicios de salud a los niños y a sus familias en zonas de conflicto.
No habría que esperar a la resolución de un conflicto para adoptar medidas
concretes de protección de los niños y sus familias, para asegurar que
dispongan constantemente de alimentos, atención médica y servicios básicos;
curar los traumas producidos por la violencia y evitar que sufran otras
consecuencias directas de la violencia y las hostilidades. Para sentar las bases
de un mundo en el que reine la paz y en el que la violencia y la guerra dejen de
ser medios aceptables para la solución de disputas y conflictos, como parte de
la educación de los niños se deberían inculcar los valores de paz, tolerancia,
comprensión y diálogo.
Los niños y el medio ambiente
26. Los niños son los más interesados en la preservación del medio ambiente y
en su ordenación sensata para el desarrollo sostenible, ya que de ello depende
su supervivencia y desarrollo. Las metas de supervivencia y desarrollo del niño
propuestas para el decenio de 1990 en este Plan de Acción procuran mejorar el
medio ambiente mediante la lucha contra las enfermedades y la malnutrición, y
la promoción de la educación, y contribuyen a reducir las tasas de mortalidad y
de natalidad, mejorar los servicios sociales, aprovechar mejor los recursos
naturales y, en definitiva, romper el círculo vicioso de pobreza y degradación
ambiental.
27. Con su relativamente escaso uso de capital y alto componente de
movilización social, participación comunitaria y tecnología apropiada, los
programas destinados a alc anzar las metas relacionadas con los niños en el
decenio de 1990 son altamente compatibles con la protección ambiental y la
favorecen. Así pues, debe entenderse que las metas para la supervivencia, la
protección y el desarrollo del niño enunciadas en este Plan de Acción
contribuyen a proteger y preservar el medio ambiente. Por supuesto, aún es
necesario adoptar más medidas para prevenir la degradación del medio
ambiente tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo,
cambiando las modalidades de consumo de los ricos y ayudando a atender las
necesidades de supervivencia y desarrollo de los pobres. En el programa
ambiental del mundo deben ocupar un lugar preponderante los programas para
los niños, que no sólo ayuden a satisfacer sus necesidades básicas sino
también que les inculquen respeto por el medio ambiente natural, por los
diversos seres vivientes que lo habitan, por su belleza y sus recursos, que
enriquecen la calidad de la vida humana.
Mitigación de la pobreza y reactivación del crecimiento económico
28. El logro de las metas relacionadas con los niños en las esferas de la salud,
la nutrición, la educación, etc., contribuirá en gran medida a mitigar las peores
manifestaciones de pobreza. Sin embargo, será menester hacer aún macho
más para asegurar el establecimiento de una base económica sólida con el fin
de lograr y mantener las metas a largo plazo de supervivencia, protección y
desarrollo del niño.
29. Como afirmó la comunidad internacional en el decimoctavo período
extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas
(abril de 1990), el desafío más importante del decenio de 1990 es la necesidad
de reactivar el crecimiento económico y el desarrollo y de hacer frente en forma
conjunta a los problemas de la pobreza extrema y el hambre, que siguen
afectando a demasiados seres humanos en todo el mundo. Por ser el
segmento más vulnerable de la sociedad humana, los niños son los más
interesados en un crecimiento económico sostenido y en la mitigación de la
pobreza, sin lo cual no puede asegurarse su bienestar.
30. Para promover un ambiente económico internacional favorable es esencial
seguir prestando atención urgente a una solución pronta y duradera de los
problemas de la deuda externa que afectan a los países en desarrollo;
movilizar los recursos externos y los recursos nacionales para satisfacer las
necesidades crecientes de financiación para el desarrollo de los países en
desarrollo; adoptar medidas para asegurar que el problema de la transferencia
neta de recursos de los países en desarrollo a los países desarrollados no
continúe en el decenio de 1990 y que se aborden adecuadamente sus efectos;
crear un sistema de comercio más equitativo y abierto, para facilitar la
diversificación y modernización de las economías de los países en desarrollo,
sobre todo de los que dependen de productos básicos, y proporcionar recursos
sustanciales en condiciones favorables, en especial a los países menos
adelantados.
31. En todos esos esfuerzos la satisfacción de las necesidades básicas de los
niños debe recibir alta prioridad. Es menester explorar todas las oportunidades
posibles de velar porque en épocas de ajustes estructurales y de otro tipo de
reestructuraciones económicas se protejan los programas que benefician a los
niños, las mujeres y demás grupos vulnerables. Por ejemplo, a medida que los
países reducen sus gastos militares, parte de los recursos liberados debe
destinarse a programas de desarrollo social y económico, incluidos los
programas en favor de los niños. Los planes de alivio de la deuda podrían
formularse de manera que las reasignaciones presupuestarias y el renovado
crecimiento económico posibilitado por esos planes apoyaran a esos
programas. El alivio de la deuda en favor de los niños, incluida la conversión de
la deuda en capital para inversiones en programas de desarrollo social, es una
opción que deben considerar tanto los deudores como los acreedores. Se insta
a la comunidad internacional, incluidos los acreedores del sector privado, a que
trabaje con los países en desarrollo y los organismos pertinentes para apoyar
el alivio de la deuda en favor de los niños. Para estar a la par de los crecientes
esfuerzos desplegados por los propios países en desarrollo, los países
donantes y las instituciones internacionales deberían considerar la posibilidad
de destinar más asistencia para el desarrollo a la atención primaria de la salud,
la educación básica, los programas de agua y saneamiento de bajo costo y
demás intervenciones apoyadas concretamente en la Declaración de la
Cumbre y Plan de Acción.
32. La comunidad internacional ha reconocido la necesidad de detener e
invertir la creciente marginación de los países menos adelantados, incluidos la
mayoría de los países del África subsahariana y muchos países sin litoral e
insulares, que tropiezan con problemas especiales de desarrollo. Dichos países
requerirán ayuda internacional adicional a largo plazo para complementar sus
propios esfuerzos nacionales a fin de atender las urgentes necesidades de los
niños en el decenio de 1990.
III. Medidas complementarias y supervisión
33. La aplicación eficaz de este Plan de Acción requerirá un esfuerzo nacional
concertado y la cooperación internacional. Como se afirma en la Declaración,
dicho esfuerzo y cooperación deben estar orientados por el principio de «Los
niños ante todo», es decir, que las necesidades esenciales de los niños deben
tener alta prioridad en la asignación de los recursos, tanto en épocas buenas
como en épocas males, a nivel nacional e internacional y a nivel de la familia.
34. Es especialmente importante que las actividades propuestas, destinadas
concretamente a los niños, se realicen como parte del fortalecimiento de
programas nacionales de desarrollo más amplios en que se combinen la
reactivación del crecimiento económico, la reducción de la pobreza, el
desarrollo de los recursos humanos y la protección del medio ambiente. Dichos
programas también deben fortalecer las organizaciones comunitarias, inculcar
responsabilidad cívica y respetar el acervo cultural y los valores sociales que
apoyan el progreso sin alienar a la generación más joven. Teniendo presentes
estos objetivos amplios, nosotros y nuestros gobiernos nos comprometemos a
realizar lo siguiente:
Acción a nivel nacional
I) Se insta a todos los gobiernos a preparar, antes de finales de 1991,
programas nacionales de acción para cumplir con los compromisos asumidos
en la Declaración de la Cumbre Mundial y en este Plan de Acción. Los
gobiernos nacionales deben alentar y ayudar a los gobiernos provinciales y
locales y a las organizaciones no gubernamentales, el sector privado y grupos
cívicos a preparar sus propios programas de acción para contribuir a lograr las
metas y objetivos incluidos en la Declaración y en este Plan de Acción;
II) Se alienta a cada país a que reexamine, en el contexto de sus planes,
programas y políticas nacionales, cómo puede asignar mayor prioridad a los
programas para el bienestar de los niños en general y para atender en el
decenio de 1990 las principales metas de supervivencia, desarrollo y protección
del niño, que se enumeran en la Declaración de la Cumbre Mundial y en este
Plan de Acción;
III) Se insta a cada país a que reexamine, en el contexto de su situación
nacional particular, su actual presupuesto nacional y, en el caso de los países
donantes, sus presupuestos de asistencia para el desarrollo, para asegurarse
de que los programas destinados a lograr las metas de supervivencia,
protección y desarrollo del niño tengan prioridad a la hora de asignar recursos.
Deben hacerse todos los esfuerzos posibles por velar porque dichos programas
estén protegidos en épocas de austeridad económica y ajustes estructurales;
IV) Se alienta a las familias, las comunidades, los gobiernos locales, las
organizaciones no gubernamentales, las instituciones sociales, culturales,
religiosas, comerciales y de otra índole, incluidos los medios de difusión, a que
desempeñen un papel activo en apoyo de las metas enunciadas en este Plan
de Acción. La experiencia del decenio de 1980 indica que sólo mediante la
movilización de todos los sectores de la sociedad, incluidos los que
tradicionalmente no consideraban como objetivo principal la supervivencia, la
protección y el desarrollo del niño es posible lograr progresos significativos en
esas esferas. Deben utilizarse todas las formas de movilización social, incluido
el uso eficaz de las enormes posibilidades de los nuevos medios de
información y comunicación mundiales, para transmitir a todas las familias los
conocimientos y técnicas necesarios para mejorar drásticamente la situación de
los niños;
V) Cada país debe establecer los mecanismos apropiados para reunir, analizar
y publicar regular y oportunamente los datos necesarios para vigilar los
indicadores sociales pertinentes al bienestar de los niños, tales como las tasas
de mortalidad de recién nacidos, de niños menores de un año y de niños
menores de cinco años, las tasas de mortalidad y fecundidad maternas, los
niveles nutricionales, la cobertura de inmunización, las tasas de morbilidad en
relación con enfermedades de importancia para la salud pública, la matrícula
escolar, y las tasas de logro académico y de alfabetización, que registran los
progresos alcanzados en pro de las metas establecidas en este Plan de Acción
y los correspondientes planes de acción nacionales. Las estadísticas deben
desglosarse por sexo para asegurarse de que se advierta y corrija cualquier
desequilibrio en los programas que perjudique a las niñas y las mujeres. Es
especialmente importante que se establezcan mecanismos para alertar
rápidamente a los encargados de formular políticas sobre cualquier tendencia
adversa a fin de poder adoptar medidas correctivas oportunas. Los dirigentes
nacionales y los encargados de tomar decisiones deben examinar
periódicamente los indicadores de desarrollo humano, tal como se hace con los
indicadores de desarrollo económico;
VI) Se insta a cada país a que reexamine sus actuales mecanismos para casos
de catástrofes naturales y producidas por el ser humano que a menudo afligen
en mayor medida a las mujeres y los niños. Se insta a los países que no tienen
planes de emergencia adecuados para casos de catástrofe a que formulen
dichos planes y busquen apoyo de las instituciones internacionales apropiadas
en caso necesario;
VII) Se podrían acelerar más los progresos en lograr las metas aprobadas en la
Declaración de la Cumbre y en este Plan de Acción y se facilitarían
enormemente las soluciones a muchos otros problemas importantes con los
que tropiezan los niños y las familias si se aumentaran las actividades de
investigación y desarrollo. Se pide a los gobiernos, la industria y las
instituciones académicas que aumenten sus actividades de investigación
básica y operacional, con miras a lograr nuevos éxitos técnicos y tecnológicos,
una movilización social más eficaz y una mejor prestación de los servicios
sociales existentes. Entre los principales ejemplos de esferas en que la
investigación es urgentemente necesaria cabe citar, en materia de salud,
mejores técnicas de vacunación, el paludismo, el SIDA, las infecciones
respiratorias, las enfermedades diarreicas, las deficiencias nutricionales, la
tuberculosis, la planificación de la familia y la atención del recién nacido.
Asimismo, existen importantes necesidades de investigación en materia de
desarrollo del niño en la primera infancia, educación, higiene y saneamiento
básicos, y para hacer frente al trauma que tienen los niños que han sido
separados de sus familias y los que se encuentran en otras circunstancias
especialmente difíciles. Dichas investigaciones deben incluir la colaboración
entre instituciones de los países en desarrollo e instituciones de los países
industrializados.
Acción a nivel internacional
35. Huelga decir que la acción a los niveles comunitario y nacional es de
importancia crucial para lograr las metas y aspiraciones para los niños y el
desarrollo. Sin embargo, muchos países en desarrollo, sobre todo los menos
adelantados y los más endeudados, necesitarán una cooperación internacional
sustancial para poder participar eficazmente en el esfuerzo mundial de
supervivencia, protección y desarrollo del niño. En consecuencia, se proponen
las siguientes actividades concretes para crear un ambiente internacional que
permita la aplicación de este Plan de Acción.
I) Se insta a todos los organismos de desarrollo internacionales, multilaterales,
bilaterales y no gubernamentales a que examinen cómo pueden contribuir al
logro de las metas y estrategias enunciadas en la Declaración y en este Plan
de Acción como parte de una atención más general al desarrollo humano en el
decenio de 1990. Se les pide que informen de sus planes y programas a sus
respectivos órganos rectores antes del fin de 1991 y periódicamente de allí en
adelante;
II) Se pide a todas las instituciones regionales, entre ellas las organizaciones
políticas y económicas regionales, que incluyan el examen de la Declaración y
de este Plan de Acción en el programa de sus reuniones, aun al más alto nivel
político, con miras a concertar acuerdos para colaborar en su aplicación y
continua supervisión;
III) Se solicita la plena cooperación y colaboración de todos los organismos y
órganos de las Naciones Unidas y demás instituciones internacionales
pertinentes para velar por el logro de las metas y objetivos de los planes
nacionales contemplados en la Declaración de la Cumbre Mundial y el Plan de
Acción. Se pide a los órganos rectores de todos los organismos interesados
que se aseguren de que, dentro de sus esferas de competencia, dichos
organismos presten todo el apoyo posible al logro de esos objetivos;
IV) Se solicita la asistencia de las Naciones Unidas a fin de establecer
mecanismos apropiados para vigilar la aplicación de este Plan de Acción,
utilizando expertos de las oficinas de estadística pertinentes de las Naciones
Unidas, los organismos especializados, el UNICEF y demás órganos de las
Naciones Unidas. Además, se pide al Secretario General de las Naciones
Unidas que haga arreglos en todos los niveles apropiados para realizar un
examen a mitad de decenio de los progresos realizados en el cumplimiento de
los compromisos que figuran en la Declaración y el Plan de Acción;
V) En su carácter de principal organismo mundial en esta materia, se pide al
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia que prepare, en estrecha
colaboración con los organismos especializados y demás organismos de las
Naciones Unidas competentes, un análisis consolidado de los planes y
actividades realizados por cada país y la comunidad internacional en apoyo de
las metas de desarrollo relacionadas con el niño para el decenio de 1990. Se
pide a los órganos rectores de los organismos especializados y órganos de las
Naciones Unidas pertinentes que incluyan un examen periódico de la aplicación
de la Declaración y de este Plan de Acción en sus períodos ordinarios de
sesiones y que mantengan plenamente informada a la Asamblea General de
las Naciones Unidas, por conducto del Consejo Económico y Social, de los
progresos alcanzados y de las medidas adicionales necesarias en el correr de
este decenio.
36. Las metas enunciadas en la Declaración y en este Plan de Acción son
ambiciosas y la determinación necesaria para lograrlas exigirá esfuerzos
continuos y formidables por parte de todos los interesados. Por fortuna, ya
existen los conocimientos y las técnicas necesarios para alcanzar la mayoría
de las metas. Los recursos financieros que harán falta son modestos en
relación con los grandes logros que se podrían obtener. El factor más esencial,
el suministro a las familias de la información y los servicios necesarios para
proteger a los niños, actualmente está al alcance de todos los países y
virtualmente de todas las comunidades. No hay causa que merezca más alta
prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien depende la
supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho,
de la civilización humana. Así pues, la plena aplicación de la Declaración y de
este Plan de Acción debe recibir alta prioridad en la acción nacional y la
cooperación internacional.
Nueva York, 30 de septiembre de 1990
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