...

7 Que sucede cuando los cristianos oran

by user

on
Category: Documents
0

views

Report

Comments

Transcript

7 Que sucede cuando los cristianos oran
C
R I S T I A N I S M O
V I C T O R I O S O
QUÉ
SUCEDE
CUANDO LOS
CRISTIANOS ORAN
D AVID R OPER
A
sistimos, en el capítulo 6, a la
apertura, en rápida sucesión, de los primeros seis
sellos. Después tomamos un importante desvío en
el capítulo 7, y vimos que el pueblo de Dios fue
sellado cuando estaba sobre la tierra, para después
regocijarse delante del trono, en el cielo. En el
capítulo 8, volveremos, por fin, al hilo original del
relato, y asistiremos a la apertura del sétimo sello.
Los primeros seis versículos del capítulo 8,
cumplen varios propósitos:
1. Le sirven de conclusión a la segunda sección
del libro (4.1—8.5);
2. introducen la tercera sección del libro (8.6—
11.19);
3. contienen un mensaje especial de esperanza
para cristianos atribulados.
Trataremos el primer propósito a medida que
comentamos la apertura del sétimo sello y, más
adelante en la lección, analizaremos en detalle
cómo estos versículos les proporcionaban esperanza a los cristianos perseguidos. Antes de
entrarle al corazón del estudio, sin embargo,
necesitamos centrarnos por un momento en el
segundo propósito: el de introducir la tercera
sección del libro.
EL PROPÓSITO DE LA PREPARACIÓN
(8.1–2)
Con las siguientes palabras comienza el
capítulo: «Cuando abrió el séptimo sello, se hizo
silencio en el cielo como por media hora. Y vi a los
siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les
dieron siete trompetas» (vers.os 1–2). La apertura
del sétimo sello llevó al sonido de las siete trompetas
—así como, más adelante en el libro, el sonido de la
sétima trompeta llevará al derramamiento de las
siete copas de ira (capítulos 15 y 16).
Las trompetas, no sólo siguen al sétimo sello;
también puede tomárseles como la acción primordial de ese sello.1 Frank Pack sugirió que «el grupo
entero de las siete trompetas compone el contenido
del sétimo sello».2 Jim McGuiggan insistió en que
«el sétimo sello contiene las siete trompetas, y la
sétima trompeta contiene las siete copas». Este
autor propuso el siguiente bosquejo básico:
I.
II.
III.
IV.
V.
VI.
Sello uno
Sello dos
Sello tres
Sello cuatro
Sello cinco
Sello seis
1
Algunos comentaristas insisten en que la acción del sétimo sello está completa en el versículo 1, y que cuando el sello
se abre, el silencio es todo lo que ocurre. Es posible que así sea, pero el contexto favorece la idea de que la acción del sétimo
sello continúa. En primer lugar, el versículo 2, no abre un nuevo párrafo; más bien, los versículos 1 y 2, son parte del mismo
párrafo. En segundo lugar, el tono de clímax del versículo 5, guarda paralelo con el clímax del sonido de la sétima trompeta
(11.19) y el derramamiento de la sétima copa (16.18–21). Esto es señal de que la acción del sétimo sello se extiende por lo
menos hasta el versículo 5 —acción en la que se incluye el versículo 2, en el que las siete trompetas son dadas a los ángeles.
2
Frank Pack, Revelation (Apocalipsis), Parte 1, The Living Word Series (Austin, Tex.: R.B. Sweet Co., 1965), 73.
A P O C A L I P S I S
8 . 1 – 6
1
VII. Sello siete
A. Trompeta uno
B. Trompeta dos
C. Trompeta tres
D. Trompeta cuatro
E. Trompeta cinco
F. Trompeta seis
G. Trompeta siete
1. Copa uno
2. Copa dos
3. Copa tres
4. Copa cuatro
5. Copa cinco
6. Copa seis
7. Copa siete 3
Muchos paralelos extraordinarios se dan entre
los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas:
Cada uno de los grupos de siete está formado, a su
vez, por agrupamientos de cuatro y tres (dentro de
cada serie, las primeras cuatro señales guardan
estrecha relación, y las últimas tres presentan cierta
variedad). «Los tres relatos cubren esencialmente
los mismos puntos, conteniendo información que
es por lo general muy parecida y, algunas
veces, casi idéntica».4 Además, todas terminan con
palabras parecidas que subrayan el poder de Dios
(8.5; 11.19; 16.18–21).
Esto no significa que las tres secciones sean
idénticas en todos los aspectos, ni que por ello
resulten redundantes. «Cada una de estas series
[…] tiene su propio tema [y énfasis] en particular». 5 Las secciones muestran una progresión
lógica,6 la cual puede expresarse como sigue:
1. Se abren sellos: revelación.
2. Se tocan trompetas: advertencia.
3. Se derraman copas de ira: castigo.
El mensaje básico de cada serie es el mismo:
Dios está al mando, ¡y Él hará que todo salga bien!
EL PODER DE LA ORACIÓN (8.1–6)
Volveremos ahora, al tema central de la lección.
Cuando comencé mi estudio de 8.1–6, anticipé que
la idea principal de este pasaje sería la importancia
de la preparación: Dios usa esta sección para
preparar nuestra mente para el sonido de las siete
trompetas, así como uno necesita prepararse para
cualquier tarea que valga la pena. Es un tema
digno; no obstante, entre más estudié los versículos,
más me impresionó la poderosa enseñanza sobre
la oración que encierra el pasaje. Permítame
expresarle mis ideas en torno a lo que sucede
«cuando los cristianos oran».
El cielo escucha (vers.o 1)
El pasaje comienza con la apertura del sétimo
sello: «Cuando abrió el séptimo sello, se hizo
silencio en el cielo como por media hora» (vers.o 1).
Como a menudo sucede en Apocalipsis, la
narración nos toma a algunos por sorpresa. Desde
el momento en que entramos con Juan en el salón
del trono que está en el cielo (4.1–2), hemos sido
bombardeado con sonidos. En los capítulos 4 y 5,
escuchamos al coro celestial. En el capítulo 6, el
estruendo de jinetes galopando, el lamento de los
mártires y el estrepitoso estallido del universo
volando en pedazos. El capítulo 7 terminó con un
hermoso himno entonado por el más grandioso
coro jamás reunido. En los anteriores capítulos,
casi todo fue dicho o cantado a «gran voz» (5.2, 12;
6.10; 7.2, 10; énfasis nuestro).
De repente, hubo un silencio —un completo
y total silencio. 7 Éste duró «como por media
hora». Media hora no es un largo período de
tiempo —a menos que uno esté a la expectativa
algo. Si uno tuviera que correr con su hijo para el
hospital, y tuviera que esperar para conocer el
diagnóstico médico, media hora podría parecerle
toda una vida. Mientras Juan esperaba para
ver qué iba a suceder después, aquellos treinta
celestiales minutos debieron de haberle parecido
una eternidad.8
A los comentaristas les ha resultado difícil dar
con el significado simbólico de la frase «como por
media hora». Se preguntan: «¿Qué significa?». Una
mejor pregunta sería «¿Qué propósito cumple en
la narración?». Las partituras musicales usan
símbolos llamados «silencios». Cuando un cantante
3
Jim McGuiggan, The Book of Revelation (El libro de Apocalipsis), Looking Into the Bible Series (Lubbock, Tex.:
International Biblical Resources, 1976), 97–98. 4 Martin Kiddle, The Revelation of St. John (El Apocalipsis de San Juan), The
Moffatt New Testament Commentary Series (New York: Harper & Brothers, Publishers, 1940), 128–29. Si usted vive en los
Estados Unidos, puede usar como ilustración las «repeticiones» de jugadas relacionadas con los eventos deportivos que se
transmiten por televisión: A menudo vemos la misma jugada varias veces; pero no desde la misma perspectiva. 5 Ibid. 6 Más
adelante se hará hincapié en el significado de esta progresión. 7 El capítulo 7, declara que la adoración de la innumerable
multitud continuó «día y noche» (vers.o 15) —en otras palabras, se dio incesantemente. Lo anterior habría hecho el repentino
silencio aún más asombroso. 8 El significado simbólico del término «hora» fue brevemente explicado en la lección «¡Aquí
hay dragones!»; sin embargo, acerca de «media hora» no se mencionó nada. Que tal expresión carece de un significado
simbólico «profundo», es algo que observa en el hecho de que Juan dijo que fue un tiempo «como demedia hora». La frase
se refiere simplemente a un corto e indefinido período de silencio para efectos dramáticos.
2
o músico llega a un silencio,9 hace una pausa por
el espacio de tiempo que éste indica; guarda
silencio por ese período de tiempo. Jamás he
escuchado a alguien preguntar: «¿Qué significa el
silencio en la obra musical?». Entendemos, más
bien, que el silencio está allí para cumplir un
propósito: contribuir al efecto conjunto de la
obra musical, hacer que el canto produzca cierta
disposición de ánimo. Del mismo modo, es probable que el propósito primordial del silencio de 8.1,
fuera intensificar el ánimo de expectación por las
revelaciones que seguirían.10
Algunos comentaristas proponen un propósito
adicional para el silencio. G.R. Beasley-Murray,
por ejemplo, hizo notar que en el contexto se
suple «una razón para el silencio que hubo en el
cielo. En el resto del párrafo, después del
versículo 2, predomina el tema de la oración […] Es
completamente plausible que el silencio se haya
producido con el propósito expreso de escuchar
solemnemente las oraciones».11 William Barclay
escribió:
Las oraciones de los santos están a punto de
subir a la presencia de Dios; y puede estar
privando la idea de que el cielo y todo lo que en
él hay, hagan una pausa para que las oraciones
de los santos puedan ser escuchadas […] Hasta
la música del cielo y los truenos de la revelación
se detienen, con el fin de que los oídos de Dios
puedan captar la oración que susurra el más
humilde ciudadano de ese pueblo Suyo que ha
depositado su Confianza en Él.12
Frank Pack coincidió con lo anterior: «Las alabanzas
de las huestes angelicales, junto con las de los
ancianos y los cuatro […] seres vivientes, son
detenidas, con el fin de que las oraciones de los
santos […] que están sobre la tierra, puedan ser
escuchadas».13
Puede que usted objete: «Pero Dios no necesita
que haya un absoluto silencio para poder escuchar
a Su pueblo». Es cierto; pero recuerde que esto es
simbólico. Cuando alguien a quien respetamos,
está hablando, hacemos todo lo posible para que
haya una atmósfera ideal para escucharla: Dejamos
de hacer lo que estamos haciendo, decimos a los
niños que guarden silencio, bajamos el volumen de
la radio o el televisor. Así también, en el acto
simbólico mediante el cual Dios manda a callar al
cielo y a la tierra, Él lo hace con el fin de poder
escuchar mejor a Sus santos.14 La anterior es una
imagen que me conmueve de corazón. Eugene
Peterson escribió:
Vivimos en un mundo lleno de ruido. Somos
objeto de gritos, promociones, llamados. Todo
mundo tiene un mensaje urgente que darnos.
Estamos rodeados de ruido: el teléfono, la radio, la televisión, el estéreo. Los mensajes son
amplificados hasta un nivel ensordecedor de
decibeles. El mundo es una multitud en la que
todos hablan a la vez, y en la que nadie está
dispuesto a escuchar. Pero Dios escucha […]
El hecho de que nos escuche es aún más
maravilloso que el de que nos hable…
Todo lo que decimos, todo gemido, todo
murmullo, todo tartamudeo cuando intentamos
orar: todo esto es escuchado. Todo el cielo
calla. La gran voz con que los ángeles hablan,
los penetrantes mensajes de las trompetas, el
estruendo de los cánticos ante el trono, todo
calla mientras Dios escucha.15
Haya sido esta o no la idea de los treinta o más
minutos de silencio; lo cierto es que el pasaje en su
totalidad proclama que Dios escucha las oraciones
de los Suyos, los que para Él son especiales. «Lo
que Juan está diciendo a los atribulados lectores,
tanto los de aquel tiempo, como los de hoy día, es
que sus oraciones son escuchadas en el cielo, y que
9
Al igual que en una obra musical se presentan diferentes clases de notas según su duración, ya sean de un tiempo,
medio tiempo, un cuarto de tiempo, un octavo de tiempo y un dieciseisavo de tiempo, también se incluyen diferentes clases
de silencios según su duración. La clase de nota determina cuánto tiempo un tono se sostiene, y la clase de silencio dice
cuánto tiempo hay que guardar silencio (es decir, cuánto tiempo se interrumpe el canto). 10 Hay otros propósitos del período
de silencio que también deben tomarse en cuenta, son los siguientes: 1) En vista de que el propósito primordial de las
trompetas, será llevar a los malos al arrepentimiento (vea los comentarios sobre 9.20–21, en la lección «La insensatez de hacer
caso omiso de las advertencias de Dios»), algunos creen que la media hora de silencio simbolizaba la paciencia de Dios para
con la humanidad, al darles a los hombres tiempo para arrepentirse. 2) Los que piensan que toda la acción del sétimo sello
se encuentra en el versículo 1, dicen que el silencio nos recuerda que hay muchas cosas acerca de la eternidad que no sabemos
ni podemos saber. 3) Algunos han visto en el silencio un período de profunda reverencia. Vea el artículo complementario
que lleva por título: «Silencio», en la página 8 de la lección «Qué sucede cuando los cristianos oran». 11 G.R. Beasley-Murray,
The Book of Revelation (El libro de Apocalipsis), The New Century Bible Commentary Series (Grand Rapids, Mich.: Wm. B.
Eerdmans Publishing Co., 1974), 150. (Énfasis nuestro.) 12 William Barclay, The Revelation of John (El Apocalipsis de Juan), vol.
2, rev. ed., The Daily Study Bible Series (Philadelphia: Westminster Press, 1976), 40. 13 Pack, 73. Vea también Eugene H.
Peterson, Reversed Thunder (Trueno en reversa) (San Francisco: HarperCollins Publishers, 1988), 87. 14 «En el Talmud se hace
referencia a ángeles que se abstienen de cantar […] con el fin de que las alabanzas de Israel se puedan escuchar en el cielo»
(Robert Mounce, The Book of Revelation [El libro de Apocalipsis], The New International Commentary on the New Testament
Series [Grand Rapids, Mich.: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1977], 179). 15 Peterson, 93.
3
serán respondidas. El Dios de misericordia y de
juicio, no está muerto ni sordo, ni es indiferente».16
La idea de que Dios escucha a Su pueblo, es una
verdad que se enseña por toda la Biblia. En
Proverbios dice sencillamente: «Jehová […] oye la
oración de los justos» (15.29). Dios le dijo a Salomón:
«Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en
mi presencia» (1o Reyes 9.3a). Envió palabra a
Ezequías diciendo: «Yo he oído tu oración, y he
visto tus lágrimas» (2o Reyes 20.5b). Dios todavía
escucha las oraciones y súplicas de los fieles. Pedro
escribió: «Porque los ojos del Señor están sobre
los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones»
(1 era Pedro 3.12a). Juan convino: «Y esta es la
confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna
cosa conforme a su voluntad, él nos oye» (1era Juan
5.14). «Una característica que distinguía la oración
de los primeros cristianos [era] la certeza de que
sería escuchada».17
¿No es maravilloso saber que cuando oramos,
el cielo escucha?
El cielo se complace (vers.os 3–4)
El pasaje también declara que cuando los
cristianos oran, el cielo se complace.
Dice en el versículo 2, que se les dieron siete
trompetas a siete ángeles18; pero antes de que éstos
las tocaran, otro ángel entró en escena:19
Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar,
con un incensario de oro; y se le dio20 mucho
incienso21 para añadirlo a las oraciones de todos
los santos,22 sobre el altar de oro23 que estaba
delante del trono. Y de la mano del ángel subió
a la presencia de Dios el humo del incienso con
las oraciones de los santos24 (vers.os 3–4).
Este simbolismo proviene del Antiguo Testamento: El altar de oro recuerda
el altar del incienso que estaba
dentro del Lugar Santo en el
tabernáculo (Éxodo 30.1–8).
Era éste un altar pequeño, su
altura era de unos noventa
centímetros y su anchura era
igual a su longitud, de cuarenta
y cinco centímetros, y estaba
hecho de madera y cubierto de
oro. Había sobre el altar una
El angel que se
cazuela (llamada incensario),
paró ante el altar
en la cual se quemaba el
del incienso (8.4)
incienso.
Este altar estaba directamente en frente del
velo que dividía el Lugar Santo del Lugar
Santísimo.
Cada cierto tiempo, un sacerdote llevaba
un incensario al altar de bronce (el altar del
holocausto), el cual estaba fuera del tabernáculo y
El Lugar
Santísimo
N
La mesa de los panes
de la proposición
O
La fuente
El
Lugar
Santo
El velo
El arca del Los candeleros
pacto
de oro
+
E
S
El altar del
holocausto
El tabernáculo
llenaba la cazuela con carbones (vea Levítico 16.12;
vea también Números 16.4625). Después llevaba el
incensario con el incienso dentro del Lugar Santo,
16
Albert H. Baldinger, Preaching From Revelation: Timely Messages for Troubled Hearts (Prédicas tomadas del Apocalipsis:
Mensajes oportunos para corazones atribulados) (Grand Rapids, Mich.: Zondervan Publishing House, 1960), 40. 17 Peterson, 94.
18
Se comentará sobre los siete ángeles en la lección «La llamada de Dios para levantar a los hombres». 19 Algunos piensan
que todo lo que ocurrió entre la apertura del sétimo sello (8.1) y el estruendo de los truenos (8.5), tuvo lugar en un silencio
total. Si así fue, ello habría contribuido al impacto de la acción. 20 Algunos han tratado de usar este pasaje para enseñar que
los ángeles interceden por los cristianos. No obstante, el ángel no dio origen al incienso; sino que se le dio. El ángel es
simplemente un siervo que cumple las instrucciones emanadas del Trono, tal como sucede en todo Apocalipsis. 21 El hecho
de que al ángel se le dio «mucho incienso», ha convencido a algunos comentaristas de que el simbolismo proviene del día
judío de la Expiación, pues en este día, se llevaba más incienso que en otros días al Lugar Santo. 22 Esta escena se relaciona
con la escena del capítulo 6, en la cual los mártires clamaron: «¿Hasta cuándo?» (vers.os 9–10). Observe, sin embargo, que las
oraciones de la escena del capítulo 8, son de «todos los santos», no solamente de los mártires. 23 Esta escena se relaciona con
la escena del capítulo 6, en la cual las almas de los mártires estaban «bajo el altar» (vers.o 9). Cuando comentamos 6.9–11,
dijimos que el altar de esta escena se relacionaba con el altar de bronce del Antiguo Testamento en el que se ofrecían los
sacrificios. Al mismo tiempo, hicimos notar que, aparentemente, sólo un altar se menciona en Apocalipsis, el cual se presenta
algunas veces como el altar de oro del incienso, y otras veces como el altar de bronce. Mounce dijo: «No hay razón por la
que en la visión de Juan no puedan considerarse los dos [altares] como uno sólo» (157). En cuanto al altar de 8.1–5, Pack
escribió: «Es dudoso que dos altares distintos aparezcan en este pasaje; pero es probable que se combinen características,
tanto del altar de oro, como del altar del holocausto, en este altar» (74). En contraste con el altar del capítulo 6, el del capítulo
8, tiene más de las características del altar del incienso. 24 Un comentario sobre la frase «las oraciones de los santos», aparece
en las notas sobre 5.8, en la página 5, de la lección «Digno es el Cordero». 25 El altar del sacrificio siempre tenía carbones
encendidos, mientras que el altar del incienso no; así, el altar al que se refieren estos pasajes, era probablemente el altar del
sacrificio.
4
ponía la cazuela sobre el altar de oro, y rociaba
incienso molido sobre los carbones (vea Levítico
10.1). Pronto, el dulce perfume llenaba el Lugar
Santo e incluso penetraba hasta el Lugar Santísimo.
Dentro de éste estaba el arca del pacto,26 encima de
la cual estaba el propiciatorio: el lugar donde Dios
prometía encontrarse con Su pueblo (vea Éxodo
25.17–22; 26.34). Según la manera de pensar de los
judíos, la fragancia aromática subía hasta la
presencia de Dios.27
Casi desde un principio, el hecho de quemar
incienso sobre el altar de oro estaba relacionado
con el concepto de oraciones que ascienden a Dios.
David escribió: «Suba mi oración delante de ti
como el incienso» (Salmos 141.2a). Después de que
el templo fue construido, durante el ritual de la
quema del incienso, el cual se hacía dos veces al día
(Éxodo 30.7–8), los judíos se reunían en el patio de
las mujeres para orar. En Lucas 1, en el momento
que Zacarías entraba en el templo para ofrecer el
incienso (vers.os 5, 8–9, 11), «toda la multitud del
pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso»
(vers.o 10). La figura de la mezcla del incienso con
las oraciones, era una con la que los cristianos
primitivos estaban familiarizados, especialmente
los que habían sido judíos.28
En Apocalipsis 5, se presenta el cuadro de los
veinticuatro ancianos que tenían «copas de oro
llenas de incienso», a las cuales se les identifica
como «las oraciones de los santos» (vers.o 8). En el
capítulo 8, el cuadro ha variado un poco: Aquí
leemos que el incienso fue añadido a las oraciones
de los santos, y que después, «de la mano del ángel
subió a la presencia de Dios el humo del incienso
con las oraciones de los santos» (vers.os 3–4; énfasis
nuestro). Si alguna diferencia ha de señalarse entre
las oraciones y el incienso, ésta es que el incienso
puede ser un símbolo de la intercesión de Cristo y
el Espíritu Santo (Romanos 8.26, 34; vea también
Hebreos 7.25; 1era Juan 2.1). Leon Morris observó:
«La oración no es la aventura tan solitaria que
a menudo experimentamos; a ella se añade la
asistencia del cielo, la cual hace que nuestras
oraciones lleguen a Dios».29
No debemos permitir que el debate sobre el
altar y el incienso nos alejen de la verdad que se
está enseñando: Cuando los cristianos oran, ¡el
cielo se complace! En el lenguaje del Antiguo Testamento, el incienso era olor grato para Dios;30 así
también lo son sus oraciones. «Mas la oración de
los rectos es su gozo» (Proverbios 15.8b). El cielo se
alegra cuando usted ora.
El cielo responde (vers.os 5–6)
Dios desea que oremos por todas las cosas:
«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas
vuestras peticiones delante de Dios en toda oración
y ruego, con acción de gracias» (Filipenses 4.6). Si
algo merece ser pensado, merece ser puesto en
oración.
En la primera parte de Apocalipsis 8, sin embargo, era una clase especial de oración la que
evidentemente estaban elevando los santos —una
petición parecida a la que expresaron los que
estaban «bajo el altar [los cuales] habían sido
muertos […] y clamaban […] diciendo: ¿Hasta
cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y
vengas nuestra sangre en los que moran en la
tierra?» (6.9–10). Fue por lo que sucedió después
de que las oraciones subieron que llegamos a la
anterior conclusión:
Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del
fuego del altar, y lo31 arrojó a la tierra; y hubo
truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.
Y los siete ángeles que tenían las siete
trompetas se dispusieron a tocarlas (ver.os 5–6).
La frase «la tierra» se refiere al reino de los
desobedientes.32 Los mártires habían preguntado:
«¿Hasta cuándo, […] no juzgas y vengas nuestra
sangre de los que moran en la tierra?» (énfasis
nuestro). El acto de arrojar fuego del altar a «la
26
La NASB le llama «el arca del testimonio». 27 El altar del incienso estaba tan estrechamente relacionado con el Lugar
Santísimo, que el escritor de Hebreos presenta el altar de oro propiamente dentro del Lugar Santísimo (vea Hebreos 9.3–4).
28
Recuerde que esto es simbolismo. El uso simbólico del incienso en este texto, no justifica el uso del incienso en los cultos
de hoy día. Vea las notas sobre 5.8, en la página 5, de la lección «Digno es el Cordero». 29 Leon Morris, Revelation (Apocalipsis);
rev. ed., The Tyndale New Testament Commentaries (Grand Rapids, Mich.: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1987), 118.
30
Una frase relacionada con los sacrificios que se repite en el Antiguo Testamento, es «olor grato» (KJV), «aroma dulce»
(NASB), o «aroma agradable» (NIV). (Vea, por ejemplo, Génesis 8.21; Éxodo 29.18; Levítico 1.9; Números 15.7; Ezequiel
20.41.) La AB amplía la frase hablando de «un olor satisfactorio a Su corazón». En las clases que enseño en Judsonia, cuando
llegué a esta parte de la lección, les pregunté a mis estudiantes qué era, para ellos, un «olor grato». Las respuestas incluyeron:
la hierba recién cortada, el olor de una naranja abierta, café recién preparado, el olor del pan casero, un bebé limpio, la flor
de madreselva, un pastel recién horneado, y el olor de la canela. Les hice ver que nuestras oraciones son tan placenteras para
Dios como esos olores lo son a nuestro olfato. 31 La palabra «lo» no se encuentra en el texto original. ¿Arrojó el ángel el
incensario lleno de fuego o solamente el fuego? El texto no es claro en ese punto, y no tiene importancia. 32 Vea las notas sobre
la frase «los que moran en la tierra», en la página 4, de la lección «La iglesia que hacía lo que podía».
5
tierra» significaba la venganza sobre los que se
oponían a los cristianos.33
Cuando aquel fuego hizo impacto en la tierra,
«hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto».
En el capítulo 4, observamos «relámpagos y truenos
y voces», los cuales salían del trono de Dios (vers.o
5a). En el capítulo 6, hicimos notar que un terremoto
es símbolo de la conmoción de lo que la gente
considera incomovible.34 La combinación de estos
términos refuerza la idea de juicio divino.
Todo lo anterior condujo al sonido de las
dramáticas advertencias que dieron las siete
trompetas.35 El mensaje de Dios para los incrédulos
era claro: Si lastiman a Mi pueblo, ¡se las verán
Conmigo!
En los versículos 5 y 6, se transmite un mensaje
del cual tenían apremiante necesidad los cristianos
primitivos que lo leerían. No era para menos,
pues «una enorme maquinaria de persecución y
desprecio se había montado en contra de ellos. No
tenían armas ni poder político. No tenían dinero ni
prestigio».36 El asedio debió de haber motivado
que por lo menos algunos de ellos se preguntaran:
«¿Cómo podremos hacerle frente al poder de
Roma?». Apocalipsis 8, responde: «¡Orando!». Thomas Torrance escribió las siguientes palabras que
nos hacen reflexionar:
¿Cuáles son los verdaderos poderes que dominan
el mundo, y cuáles los secretos más ocultos
de nuestro destino? He aquí la asombrosa
respuesta: la oración de los santos y el fuego de
Dios […] [Más] potente y más grande que los
oscuros y gigantescos poderes que actúan
desenfrenadamente en el mundo, más poderoso
que todo lo demás, es el poder de la oración que
arde por el fuego de Dios, y es arrojado a la
tierra […]
[…] Las oraciones de los santos y el fuego de
Dios le trazan el curso a la totalidad del mundo.
Son el más potente, perturbador, revolucionario y aterrorizante poder que el mundo
conoce. ¡Quisiera Dios que nosotros, los de la
Iglesia de Cristo, realmente entendiéramos de
esa manera el poder de la oración! […]37
La Biblia enseña que cuando los cristianos
oran, el cielo escucha, y se alegra; y no sólo esto;
sino que también responde. ¡Dios responde nuestras
oraciones! Jesús dijo: «Pedid, y se os dará; buscad,
y hallaréis; llamad, y se os abrirá» (Mateo 7.7).
Santiago escribió: «La oración eficaz del justo puede
mucho» (Santiago 5.16b). Juan dijo llanamente que
«cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de
él» (1era Juan 3.22a). También dijo:
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si
pedimos alguna cosa conforme a su voluntad,
él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en
cualquier cosa que pidamos, sabemos que
tenemos las peticiones que le hayamos hecho
(1era Juan 5.14–15).
¿Creemos en los anteriores pasajes? ¿Creemos en
el poder de la oración?
Apocalipsis 8.1–6, motivó que los siguientes
comentarios acerca de la oración fueran hechos
por una variedad de autores:
[La oración de los cristianos es] una
forma como se tiene participación directa en el
gobierno de Dios.38
La más poderosa influencia que hay sobre la
tierra, es la de la oración; y no hay evento
significativo sobre la tierra que no guarde
relación con las oraciones de los cristianos, sea
o no observable por los hombres.39
[En la batalla contra el mal,] el arma secreta de
los cristianos [es] la respuesta divina a la oración
de fe.40
[Cuando los problemas surgen,] la oración […]
es la acción más práctica que uno puede
emprender.41
Una vez competían dos niños para ver cuál de
los dos podía saltar más lejos. Más tarde, el niño
que ganó, trató de devolver el premio que había
recibido por obtener el primer lugar. «Hice
trampa», explicó, «oré antes de saltar». En realidad
no hizo trampa; sino que entendió que con la
ayuda de Dios, podía hacer cosas que de otro modo
no hubiera podido —es una lección que todos
necesitamos aprender. Gracias a Dios que cuando
los cristianos oran, ¡el cielo responde!
CONCLUSIÓN
En Salmos 55, David derramó su corazón
33
La escena es parecida a una que se encuentra en Ezequiel, en la cual a un hombre vestido de lino se le ordenó tomar
carbones de entre los querubines y esparcirlos sobre la ciudad (Ezequiel 10.2). Es lenguaje de juicio. 34 Vea los comentarios
sobre 6.12, en la página 5 de la lección «El gran dia viene». 35 Estudiaremos acerca de las siete trompetas y sus propósitos
en la edición «Apocalipsis, núm. 5», a publicarse, de La Verdad para Hoy. 36 Peterson, 87. 37 Thomas F. Torrance, The Apocalypse
Today (El Apocalipsis hoy) (Grand Rapids, Mich.: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1959), 60–61. 38 D.T. Niles, As Seeing the
Invisible: A Study of the Book of Revelation (Como viendo al Invisible: Un estudio del libro de Apocalipsis) (New York: Harper &
Brothers, Publishers, 1961), 64. 39 Burton Coffman, Commentary on Revelation (Comentario de Apocalipsis) (Austin, Tex.: Firm
Foundation Publishing House, 1979), 182. 40 Homer Hailey, Revelation: An Introduction and Commentary (Apocalipsis:
Introducción y comentario) (Grand Rapids, Mich.: Baker Book House, 1979), 214. 41 Peterson, 95.
6
delante de Dios, con las siguientes palabras:
en agua para el perdón de sus pecados (Hechos
2.38).
Si usted necesita convertirse en un hijo de Dios,
o necesita volverse al Señor como hijo extraviado
que se arrepiente, ¡es mi oración que lo hará hoy
mismo!
Está atento, y respóndeme; clamo en mi oración,
y me conmuevo, a causa de la voz del enemigo,
por la opresión del impío; porque sobre mí
echaron iniquidad, y con furor me persiguen.
Mi corazón está dolorido dentro de mí, y
terrores de muerte sobre mí han caído. Temor
y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha
cubierto. Y dije: ¡Quién me diese alas como de
paloma! Volaría yo, y descansaría (vers.os 2–6).
Preguntas para repaso y análisis
¿Se ha sentido usted alguna vez como David,
completamente abrumado por la vida? Preste
atención a la manera como el salmista expresó su fe
con las palabra que dijo después: «[…] a Dios
clamaré, y Jehová me salvará. […] él oirá mi voz»
(vers.os 16–17). ¿A qué conclusión llegó? En las
siguientes palabras lo sabremos: «Echa sobre Jehová
tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre
caído al justo» (vers.o 22). David entendió las
verdades fundamentales del texto que estamos
estudiando: Cuando el pueblo de Dios ora, el cielo
escucha, se complace, y responde.
La aceptación de estas grandes verdades
afectará nuestra vida. Un resultado será que
oraremos más. Otro debería ser que que
examinemos nuestra vida para cerciorarnos de
que nuestra relación con Dios esté bien. «Jehová
está lejos de los impíos; pero él oye la oración de los
justos» (Proverbios 15.29). Antes de poder llamarle
«Padre» a Dios, debe usted nacer de nuevo del
agua y del Espíritu (Juan 3.3, 5); debe ser sumergido
1. ¿Cuáles tres propósitos logra Apocalipsis 8.1–6?
2. Según la lección, las siete trompetas, no sólo siguen a
los siete sellos; sino que también «puede tomárseles
como la acción primordial [del sétimo] sello». ¿Qué
significa lo anterior?
3. Según la lección, ¿cuál es la progresión de los sellos,
las trompetas y las copas? (No se preocupe todavía
por lo que esto significa. Por el momento, sólo tenga
presente la idea.)
4. ¿Qué piensa usted que es el significado del «silencio»
de Apocalipsis 8.1?
5. ¿Enseña la Biblia que Dios escucha las oraciones del
cristiano?
6. En los cultos del tabernáculo y el templo, ¿qué era el
altar de oro? Prepárese para referirse a la manera
como el incienso era ofrecido en el altar de oro durante
el culto del tabernáculo y el templo.
7. Según la lección, ¿cuál era el significado de la mezcla
del incienso con las oraciones de los santos?
8. ¿Significa el hecho de que Apocalipsis 8, se refiere al
incienso, que debemos quemar incienso como parte de
nuestros cultos hoy día?
9. ¿Cuál fue la respuesta del cielo a las oraciones que
subieron a Dios?
10. ¿Responde todavía el cielo las oraciones de los
cristianos? ¿Ha respondido Dios alguna vez sus
oraciones?
Silencio
«Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora» (Apocalipsis 8.1);
«Más Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra» (Habacuc 2.20).
«Si aun en el cielo debe algunas veces haber silencio, ¡con mucha más razón en la tierra! En estos
días de prisas y tumultos, en los que la gente se desplaza a toda velocidad por la vida, es difícil
guardar el silencio suficiente para oír el pensamiento de uno mismo […]
«Se cuenta la historia de un docto profesor y un devoto cuáquero. El profesor consideraba necesario
hacer alguna cosa a toda hora del día, de tal modo que ni un minuto de su tiempo se desperdiciara. Con
orgullo, le describió detalladamente su método a su amigo. Le dijo: “Desayuno —¡de ocho a nueve!
Correspondencia —¡de nueve a diez! Psicología —de diez a once”, y así el resto del día. El cuáquero
escuchó atentamente […] luego se volvió y dijo: “Y la oración, amigo, ¿cuándo la piensas?” […]
«El Dr. Edward A. Strecker, siquiatra de la Universidad de Pennsylvania, dijo a la Academia de
Medicina: […] En las márgenes superiores del río Amazonas, […] vive una tribu de nativos, los
cuales, de vez en cuando, interrumpen sus actividades acostumbradas, y se sientan en tierra por
variados períodos de tiempo. Nada puede moverlos, ni persuasión ni amenaza, hasta que el tiempo
presupuestado haya transcurrido. Esperan que el “alma vuelva a estar en armonía con el cuerpo”.
Para provecho de sí mismo, el hombre moderno podría hacer lo mismo».
Myer Pearlman,
Windows Into the Future
(Ventanas al futuro)
© Copyright 2001, 2006 por La Verdad para Hoy
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
7
Fly UP