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El sindicalismo, un medio de prevención Muchos creen que

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El sindicalismo, un medio de prevención Muchos creen que
El sindicalismo, un medio de prevención
Muchos creen que el movimiento sindical tiene por meta luchar por mejorar la calidad
de vida. A menudo, se ha pensado que la batalla es más importante, y que los sindicatos
luchan por sus afiliados.
Rory O’Neill
Encargado de Salud, Seguridad y Medio Ambiente
Federación Internacional de Periodistas
Hazards (Londres)
La defensa de la salud y la seguridad de los afiliados ya no es una misión natural de los
sindicatos. Existe una razón popular para afiliarse a los sindicatos y otra para permanecer en
ellos. Eso siempre ha ocurrido así.
La «Corta historia de la salud laboral» que Herbert Abrams publicó el pasado año en el
Diario de Políticas de Salud Pública, señala que: «Hay que reconocer que a través de las
frecuentes historias trágicas de salud y enfermedades de los trabajadores, estos desempeñan
un papel fundamental de piedra angular de cada importante mejora que se conquista en la
legislación.»
Abrams termina asegurando que:«Las convulsiones laborales, las protestas, las huelgas, los
conflictos y los accidentes han actuado de motor esencial para conseguir la acción.» «Desde
los tiempos de la revolución industrial hasta nuestros días, el sector laboral organizado ha
constituido el factor central para la mayoría de las mejoras obtenidas en materia de salud y
seguridad en el lugar de trabajo.»
Cuando se trata de desafiar los perjuicios que conlleva el lugar de trabajo, los expertos en
salud deben adoptar medidas y los médicos deben dar diagnósticos, pero únicamente los
trabajadores facultados con un mandato colectivo tienen más probabilidades para actuar a
este respecto. Así, no hace falta la última prueba para que ilustre este «efecto de seguridad
sindical».
El Congreso del Trabajo del Canadá (CTC) cita un estudio de 1993, encargado por los
Ministerios de Trabajo del Canadá, del que se desprende que el apoyo de los sindicatos a los
comités de salud y seguridad propicia un «importante efecto para que disminuya la tasa de
lesiones».
Los últimos estudios laborales realizados para la Agencia de Salud y Seguridad en el Lugar
de Trabajo de Ontario «revelaron que entre el 78 y el 79 por ciento de los lugares de trabajo
sindicados se desprendía un alto índice de cumplimiento de la legislación en materia de salud
y seguridad, mientras que sólo entre el 54 y el 61 por ciento de los lugares de trabajo
sindicados reflejaba tal cumplimiento».
Este fenómeno no existe sólo en el Canadá. El profesor estadounidense, Adam Seth Litwin,
actualmente miembro de la ejecutiva de la Reserva Federal de los Estados Unidos, y de la
London School of Economics (LSE), declaró el año pasado, en una entrevista acerca de la
seguridad y salud en los lugares de trabajo en el Reino Unido, que los sindicatos mejoran de
manera significativa la seguridad incluso en los lugares de trabajo más peligrosos.
Según los cálculos del profesor Litwin, es más probable que un trabajador de oficina no
sindicado sufra 13 veces más daños que un trabajador sindicado en una cadena de montaje
industrial.
Litwin consideró que «las huelgas y los paros laborales sirven como instrumentos sindicales
eficaces para disminuir los accidentes en el lugar de trabajo», junto con el modelo de
organización sindical más eficaz de la «afiliación previa».
El profesor termina manifestando que:«Se puede reducir la tasa de lesiones teniendo en
cuenta la toma de decisiones conjunta en materia de salud y seguridad, incluso en aquellas
situaciones en las que las relaciones laborales se pueden caracterizar, por otra parte, como
adversas. Aun cuando los sindicatos y la dirección se enzarcen en discusiones por otras
cuestiones, los sindicatos disponen de conocimientos necesarios de carácter laboral en
relación con la salud y la seguridad, que representa una necesidad para reducir la tasa de
accidentes laborales.»
El verdadero alcance del efecto protector de los sindicatos se valoró en un estudio de 1995,
elaborado por los Sindicatos del Reino Unido. Se demostró que en los lugares de trabajo,
donde se reconoce totalmente a los sindicatos y consta de un comité paritario de seguridad,
compuesto por representantes de la dirección de la empresa y de los sindicatos, la tasa de
accidentes graves representó menos de la mitad de los lugares de trabajo que no reconocen a
los sindicatos y no disponen de comités paritarios.
Igualmente, Owen Tudor, responsable de Salud y Seguridad en el Congreso de Sindicatos
Británicos (TUC), aseguró que:«Afíliate a un sindicato o tu empleador te romperá las
piernas.»
La historia se repite también en Australia. La encuesta sobre las Relaciones en el Lugar de
Trabajo, encargada por el Gobierno de Australia para el período 1990-1995, reveló que en los
lugares de trabajo sindicados era 3 veces más probable que se contara con un comité de salud
y de seguridad, y dos veces más probable haber padecido una inspección laboral de salud y
seguridad por la dirección en los 12 meses anteriores.
Incluso en los Estados Unidos, con un nivel relativamente bajo de sindicación del 13 por
ciento, se pueden notar las consecuencias. Un estudio de 1991, que utilizó los datos de los
Estados Unidos llegó a la conclusión de que los sindicatos exigieron rápidamente, en el sector
de la fabricación, el cumplimiento de las leyes sobre salud y seguridad laborales. Las
empresas sindicadas gozaron de una elevada probabilidad para contar con una inspección de
salud y seguridad, al tiempo que sus inspecciones tendían a ser más eficaces, dado que los
empleados ejercen sus «derechos de ida y vuelta» —el derecho a acompañar un inspector del
Gobierno durante una visita al lugar de trabajo.
En los lugares de trabajo sindicados de los Estados Unidos, donde era 5 veces más probable
que fueran inspeccionados, la inspección descubrió que la calidad de las inspecciones
mejoraban de forma drástica si el inspector era acompañado por un trabajador conocedor de
los peligros en dicho lugar de trabajo.
Un documento de 1998 facilitó más pruebas de las consecuencias que la acción sindical
conlleva en la seguridad laboral. Los investigadores que encuestaron a cerca de 400
profesionales de salud laboral e ingenieros en seguridad en Nueva Jersey concluyó que «están
surgiendo nuevas estrategias para involucrar a los trabajadores influyendo en un número de
factores, entre los que destacan las movilizaciones en acciones contundentes de los
trabajadores y el uso eficaz de las negociaciones formales.»
Los investigadores, que publican en el Diario de Políticas de Salud Pública, añadieron: «Las
conclusiones son coherentes con los estudios generales de los Estados Unidos que ponen de
relieve el papel de los sindicatos desarrollando oportunidades para la participación eficaz de
los trabajadores.»
Los autores reconocen que la educación y la formación sindical son «un factor eficaz» para
alcanzar acuerdos eficaces con vistas a la participación de los trabajadores.
«En los Estados Unidos como en otros países, los sindicatos ayudan a los trabajadores a
evaluar y comprender la información sobre salud y seguridad, mientras que los acuerdos de
negociación colectiva protegen a los trabajadores que rechazan las tareas peligrosas, o que se
enfrentan a la dirección de la empresa por cuestiones de salud y seguridad.»
Las prioridades de cada uno
Estas naciones tienen algo en común —son relativamente ricas, y sus economías
industrializadas relativamente desarrolladas.
Sin embargo, aunque dichas naciones puedan contener la mayor parte de la riqueza, no
abarcan a la mayoría de los trabajadores. Los trabajadores extranjeros de las naciones ricas
industrializadas forman parte del mismo mundo laboral, y lo que les ocurra afecta a las
condiciones de trabajo de cada trabajador, en todas partes.
El Instituto Laboral de Nueva York, señala que el aumento del estrés y una disminución de la
presión sobre cobros y condiciones de trabajo pueden copiarse de las «cuatro motores que
impulsan el lugar de trabajo»: redimensión, mundialización, automatización y aumento del
uso de trabajadores temporales.
Actualmente, la proliferación de las fusiones, las tomas de poder, las reestructuraciones
económicas, la mundialización y los escasos y malos métodos de producción del nuevo siglo
enfrentan, a pesar de la diversidad económica, a los trabajadores con los empleadores,
cambiando en las negociaciones laborales el enfoque «cogerlo o quitarlo», por «cogerlo o te
dejamos» y si no conviene, se trasladan otro de país más complaciente.
La revista Hazards señalaba en 2000 que: «Las consecuencias de la mundialización
perjudican en todas partes, a los gobiernos nacionales en materia de normas laborales y de
seguridad como a las innumerables empresas. Multinacionales como Río Tinto, Cape, Thor y
Unión Carbide generan beneficios en un país, y dejan una estela de abusos y enfermedades en
los lugares de trabajo de otros países.»
Las compañías Cape y Unión Carbide son un ejemplo. La multinacional británica, con
participación pública, Cape, continuó extrayendo amianto en la ciudad sudafricana de
Priesca, tras lo cual se decidió la unión de los sindicatos británicos dado que los costes
compensatorios por enfermedades del amianto eran demasiado caros para correr con su coste.
Una batalla legal de 5 años ha terminado este año con una declaración compensatoria de 21
millones de libras esterlinas convenidos para 7.500 enfermos, fallecidos y demandas de sus
familias. Para la multinacional Cape, el precio máximo de una vida sudafricana se estima en
5.250 libras.
A Unión Carbide la vida le sale más barata todavía. Desde su planta de pesticidas en Bhopal,
en India, en sus 18 años se han señalado solamente a 14.824 muertes, compensadas con un
precio medio por cuerpo de 900 libras, y se han rechazado cerca de 400.000 quejas.
Las consecuencias sindicales, sin embargo, son evidentes en todos los sitios donde hay que
hacer frente a lugares de trabajo peligrosos. En cuanto a Sudáfrica, el Sindicato Nacional de
Mineros (NUM) fue una fuerza motriz de la campaña de compensación de Cape.
Y, una queja formal por un comportamiento peligroso de la empresa suiza Vantech, en
Mpumalanga, también tuvo como consecuencia la organización de una campaña por el
sindicato NUM. Dicho sindicato reveló que la actividad de la empresa suiza Vantech de
intoxicó a los trabajadores con vanadium; la compañía no suministró registro medical
sindical de los trabajadores que fallecieron supuestamente por intoxicación de vanadium.
¿Buenos negocios?
Dondequiera que la gente viva y trabaje, es evidente que lo que es bueno para los negocios no
resulta necesariamente favorable para los trabajadores.
Los sindicatos han luchado y han conseguido leyes en materia de seguridad y protección del
empleo, pero las consecuencias sindicales en seguridad, evidentes a nivel mundial, muestran
que esto ocurre merced a la presencia de sindicatos informados y activos que influyen en el
espíritu de las leyes.
No existe una única vía justa para conseguirlo. Para obtener logros seguros, los sindicatos
han utilizado mecanismos desde la celebración de huelgas hasta el diálogo social y las
iniciativas comerciales éticas para alianzas con grupos de ecologistas y de derechos humanos.
Sin embargo, existen métodos de dirección actuales que conducen, sin duda alguna, a un
camino peligrosamente equivocado. «La manera de hacer Enron», las prácticas perspicaces
que permitieron al gigante de la energía estadounidense Enron abonar millones de dólares a
su directivos mientras saqueaban las pensiones de sus trabajadores y destruían la compañía,
constituye un caso extremo de una enfermedad común en el lugar de trabajo.
Enron fue asesorada por la empresa consultora Arthur Andersen, la compañía que debía haber
anunciado los millones que se perderían. Si ahora se plantean preguntas sobre la confianza
del apoyo a un contable, se debería considerar esto —a millones de trabajadores, las mismas
empresas de contables pueden estar controlando sus vidas.
En realidad, los 5 grandes consultores contables —Arthur Andersen, KPMG,
Pricewaterhouse, Coopers, Ernst &Young y Deloitte & Touche— tienen una influencia
creciente sobre las condiciones de trabajo lo mismo que los auditores «independientes» del
«comercio justo» corporativo.
Un informe publicado este año en la revista Ethical Consumer demuestra que la seguridad,
los abusos de los derechos medioambientales y laborales pueden ser ignorados fácilmente
como delitos financieros.
Pero, esta vía no es necesaria. El artículo de la edición Focus on the Corporation, del 26 de
enero de 2002, expone el caso del fin de la «contabilidad incontable». Esto permite
argumentar que se cree una nueva Comisión Corporativa Contable que respetaría el lema de
los contables «si no lo cuentas, no cuenta» y serían considerados «intangibles y externos»
como costes reales de los accidentes laborales.
Se dice que «por ejemplo, cuando los trabajadores se lesionan, no se les suele informar
mínimamente del coste del personal de enfermería y seguros, pero se les informa del coste
por la pérdida de las piernas, compensado por algunas prestaciones que se debería suministrar
a los trabajadores».
En el mundo moderno y globalizado de las empresas internacionales como Enron, con
amigos bien pagados en altos puestos, se pueden formular sus propias leyes.
La mundialización y los cambios en el poder desde el trabajo hasta el capital que lo
acompaña, podrían socavar las normas, la legislación y las protecciones del empleo que los
sindicatos han conquistado. Pero se debería poner atención en los lemas laborales como «un
daño para uno, es un daño para todos».
Ahora más que nunca, la lucha por las mejores condiciones de trabajo traspasa las fronteras y
ello puede perderse si se está condicionado por la mentalidad cerrada y por los egoísmos de
miras cortas. Con más de la mitad de las económicas mundiales, y no países, en manos de las
empresas, la solidaridad internacional se convierte, en cada sentido, un asunto de
supervivencia para los sindicatos.
Nuevos enfoques
Los sindicatos están adaptándose a las nuevas realidades mundiales, encontrando nuevas
maneras de organización que traspasan las fronteras nacionales. Actualmente, están vigentes
abundantes acuerdos internacionales en el ámbito de la empresa que defienden los derechos
sindicales, incluida la seguridad, y que cubren a millones de trabajadores de todo el planeta.
En 1999, los sindicatos de neumáticos y ruedas de las plantas de Goodyear, en 16 países de
los cinco continentes y todos los afiliados de la Federación Internacional de Sindicatos de
Trabajadores de la Química, Energía, Minas e Industrias Diversas (ICEM), crearon una red
sindical mundial entre los lugares de trabajo en materia de salud y seguridad como máxima
prioridad de los grupos. Los sindicatos convinieron en crear una base de datos internacional
sobre las actividades de Goodyear y las condiciones de trabajo.
Un «acuerdo mundial» de la ICEM, alcanzado con la multinacional noruega Staoil, incluye:
«un compromiso para fomentar un entorno de trabajo de salud y seguridad, formulando
normas comunes de ‘buenas prácticas’.»
Otro acuerdo similar de la ICEM, concluido con la multinacional alemana Frendenberg, exige
que la empresa «se adhiera y continúe desarrollando normas exigentes y necesarias relativas a
la protección en materia de seguridad, salud y medio ambiente» dondequiera que opere. En
enero de 2002 de nuevo, un acuerdo con la poderosa multinacional española Endesa incluye
un compromiso para respetar los derechos sindicales y normas estrictas sobre salud y
seguridad.
La Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Construcción, ha establecido acuerdos
similares con el gigante sueco del mueble IKEA, el fabricante de lapiceros Faber-Castell y la
constructora Hochtief; y el sindicato que cubre los trabajadores de la alimentación, la Unión
Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y
Afines (UITA) ha obtenido un acuerdo con la multinacional francesa Danone.
El año pasado, la UITA, la Coordinadora Latinoamericana de Sindicatos Bananeros
(COLSIBA) y la multinacional Chiquita —durante mucho tiempo adversaria de los sindicatos
independientes, y conocida por sus escasas normas de seguridad— alcanzaron un acuerdo por
el que se garantiza los derechos fundamentales de los sindicatos y del trabajo para los
trabajadores bananeros.
La seguridad y la salud se protegen también cuando el acuerdo establece que: «Chiquita
reconoce su responsabilidad para facilitar condiciones de salud y seguridad en el lugar de
trabajo, y Chiquita y UITA/COLSIBA convienen en aunar sus esfuerzos para mejorar más la
salud y la seguridad de las actividades de la empresa relacionadas con la banana.»
Cada vez más, los sindicatos también hacen causa común con las organizaciones vinculadas
al medio ambiente y derechos humanos.
La Campaña Internacional para Conocer los Derechos de los Estados Unidos, lanzada por una
coalición medioambiental, laboral y de derechos humanos,
Elizabeth Drake, de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones
Industriales (AFL-CIO), declaró que la Campaña Internacional de los Estados Unidos basada
en Conocer los Derechos, que lanzó el año pasado una coalición medioambiental, laboral y de
derechos humanos, se dirigía «no tanto a que los Estados Unidos estuvieran informados,
cuanto a asegurarse que a los trabajadores en los países extranjeros les llegase información
básica sobre sus condiciones de trabajo y sus derechos».
Igualmente, líderes sindicales internacionales, religiosos y de derechos civiles han constituido
la coalición Behindthelabel.org anti-fábrica.
Los sindicatos deben ser más creativos e incidir en sus métodos de organización, sondeando
los mejores cauces para desempeñar sus misiones tradicionales de organización, completados
por cursos impartidos por los movimientos medioambientales, antimundialización y otros que
puedan surgir.
En un mundo sindical moderno, los egoísmos de miras estrechas equivalen a un lento suicidio
laboral. La acción llevada a cabo en el lugar de trabajo, sea a nivel nacional o internacional
constituye el único factor que beneficia a los trabajadores.
Existe un nuevo plan sindical de subsistencia. Olvidarse de pensar a nivel mundial. ¡Actuar
ahora, actuar en todas partes!
Bibliografía
Herbert K. Abrams, 2001. «A short history of occupational health». Diario de Políticas de
Salud Pública, vol. 22, núm. 1.
Congreso del Trabajo del Canadá (CLC) salud y seguridad. Los sindicatos permiten el lugar
de trabajo más seguro. Para más información puede consultarse el sitio Internet del CLC.
http://www.clc-ctc.ca/health-safety/unions.htlm
Adam Seth Litwin, 2000. «Sindicatos y conflictos laborales en el Reino Unido». Documento
de discusión del London School of Economics DP0468, LSE Centre for Economic
Performance, agosto. http://cep.lse.ac.uk
Barry Reilly, Peirella Paci y Peter Hall, 1995. «Sindicatos, comités de seguridad y conflictos
laborales». Diario Británico de Relaciones Laborales, núm. 33.2, junio.
Michelle Ochsner y Michael Greenberg, 1998. «Factores que han fomentado la participación
eficaz de los trabajadores en materia de salud y seguridad: Una encuesta de los expertos en
salud laboral y de los ingenieros de seguridad de Nueva Jersey». Diario de Políticas de Salud
Pública, vol. 19, núm. 3.
Los acuerdos internacionales del ICEM, FITBB, y UITA pueden consultarse en los sitios
Internet: www.icem.org, www.ifbww.org y www.iuf.org respectivamente.
Sindicatos de Asia actualizados, especial seguridad laboral 2001, puede consultarse en el sitio
Internet: www.amrc.org.htk/alu.htm
Los poderes de las empresas y el sueño americano: Hacia una agenda económica para los
trabajadores. Instituto Laboral, 853 Broadway, Sala 2014, Nueva York 10003.
Behind the Label: www.behindthelabel.org
Solicitando contables para rendir cuentas. Ethical Consumer, núm. 74, diciembre 2001/Enero
2002.
Para más información sobre la propuesta de creación de la Comisión de Contabilidad de
Empresas, se puede consultar el sitio Internet: www.stakeholderalliance.org
El Banco Mundial asegura que los sindicatos protegen las vidas
Incluso el Banco Mundial está de acuerdo en que los sindicatos desempañan una misión de
prevención en el trabajo. Un informe de 1995 del Banco Mundial señalaba que:
«Los sindicatos pueden jugar un papel importante para fortalecer las normas en materia de
salud y seguridad. Resulta más caro que los trabajadores actúen de forma individualizada
para conseguir información sobre los riesgos que afectan a la salud y la seguridad, antes que
lógicamente, verse enfrentados a sus empleadores, de forma insistente, para que las normas
sean respetadas.»
«Un sindicato puede correr con el coste que exige la obtención de información en cuestiones
de salud y seguridad entre todos los trabajadores. Pueden negociar con los empleadores sobre
el nivel de las normas que se deben cumplir, y controlar sus aplicación sin exponer a ningún
trabajador, de forma individual, al riesgo de perder su puesto de trabajo.»
«En los países industrializados, los estudios realizados indican que el papel de los sindicatos
para asegurar el cumplimiento de las normas sobre salud y seguridad es muy importante.»
Africa: Los sindicatos y la Gestión Integrada de Plagas
Los trabajadores del sector agrícola saben muy bien que los pesticidas químicos son
perjudiciales para la salud y seguridad, y para sus familias y comunidad. «¿Qué alternativas
existen?» y «¿cómo se puede frenar el empleo de estos productos nocivos?», son
interrogantes que con frecuencia se abordan en las reuniones de trabajo sobre salud y
seguridad del sector.
Una respuesta se destina a motivar a los trabajadores, a través de sus sindicatos, a conocer
esta cuestión y a fomentar el uso de las técnicas y programas para la Gestión Integrada de
Plagas (GIP) no químicos para hierbas, insectos nocivos y el control de enfermedades en las
granjas y plantaciones donde desarrollan su trabajo.
La UITA está trabajando con la principal agencia internacional para promover la GIP, en el
programa las Facilidades de la GIP Mundial (un programa conjunto del Banco Mundial, la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), para garantizar que los trabajadores agrícolas y
sus sindicatos reciban formación en GIP.
A finales de mayo de 2001, se celebraron dos amplios cursos pilotos semanales sobre la GIP
—el primero dirigido a los sindicatos— para los afiliados a la UITA en Tanzania, el
Sindicato de Trabajadores de Plantaciones y de Agricultura (TPAWU) y en Uganda, el
Sindicato Nacional del Movimiento de Cooperativas y de Trabajadores Afines (NUCMAW)
y el Sindicato Nacional de Trabajadores de Plantaciones y de la Agricultura (NUCMAW). En
resumen, se formaron a cerca de 40 trabajadores que ahora están aplicando sus nuevos
conocimientos y competencias en los lugares de trabajo con el fin de reducir el uso de los
pesticidas y mejorar las normas en materia de salud y seguridad.
India: Los trabajadores de los astilleros combaten las importaciones ilegales de
substancias peligrosas
La formación y la organización de los trabajadores operadores de buques mercantes supone
un primer frente de protección contra los productos peligrosos que penetran en el país.
Cuando un informe de Greenpeace señaló que India se había convertido en un «enclave
neurálgico» para los residuos peligrosos ilegales importados con el pretexto de ser
«reciclados», un sindicato de los trabajadores del puerto y de los astilleros (afiliado a la
Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF)) decidió ocuparse de este
asunto elaborando, con el apoyo de la Oficina de Actividades para los Trabajadores
(ACTRAV) de la OIT, el proyecto Educación y Medio Ambiente para los Trabajadores.
Los comités sindicales de seguridad se unieron a los grupos indios, Toxic Links India, Shristi
y Greenpeace para contactar a los organismos responsables por la disminución de la
seguridad en dicho lugar de trabajo. La intensa investigación se centró en las importaciones,
en particular en los puertos más pequeños en los que no se aplica la protección legislativa, y
se preparó material para los comités de seguridad y miembros sindicales. Se preparó material
de formación y, en 1999, se celebró una reunión de trabajo para crear una red de instructores
sindicales sobre cuestiones de residuos tóxicos y su manipulación.
La central sindical nacional, Hind Mazur Sabha (HMS), elaboró un breve documento cuya
amplia publicidad y extenso respaldo ya han tenido consecuencias en el fortalecimiento muy
estricto de las normas vigentes sobre los buques peligrosos.
Fuente: Documento de información de la CIOSL para la Comisión de las Naciones Unidas
sobre el Desarrollo Durable, abril, 2001.
Brasil: Los sindicatos luchan contra el cáncer de benceno
Las negociaciones entre las industrias químicas de los países y los sindicatos han conseguido
un acuerdo sin precedentes que aporta guías y procedimientos detallados para el control
medioambiental del benceno, involucrando en todas las participaciones a los trabajadores y
sindicatos.
El «Acuerdo sobre el Benceno», alcanzado en 1995, define el benceno como una substancia
cancerígena, y establece normas severas para su aplicación en el lugar de trabajo. Los
trabajadores disponen de una representación de igualdad en la Comisión Nacional
Permanente sobre el Benceno para hacer el seguimiento de los progresos, controlar su
cumplimiento, fomentar estudios, adoptar leyes y reglamentos, suministrar medidas de
control alternativas, y expedir certificados para el uso controlado del benceno.
El Acuerdo se aplica en el ámbito de la factoría por un Grupo de Representantes de
Trabajadores que trabajan con el Benceno (GTP) que posee todas la facultades para formular
programas, incluida la formación de los trabajadores. Se requiere la colaboración de todos los
empleadores en el GTP, incluido el acceso a información, registros y a disposiciones de
oficina y equipo, y a imponer fuertes sanciones por la comisión de violaciones.
Fuente: Nilton Freitas, oficial encargado de las cuestiones de salud, seguridad y medio
ambiente, de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de Brasil.
Mundial: Acuerdo global sobre granjas
Los sindicatos internacionales se alegran por las nuevas reglas mundiales sobre seguridad en
la agricultura. Dichas reglas se han convenido tras una larga y difícil campaña sindical
internacional.
Tras los debates del nuevo convenio de la OIT sobre salud y seguridad en el sector, adoptado
en la reunión anual [la Conferencia Internacional del Trabajo] de la OIT de junio de 2001,
Ron Oswall, Secretario General de la Unión Internacional de Trabajadores de la
Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (UITA), declaró en su
intervención que «el Convenio establece por vez primera un instrumento jurídico
internacional para los trabajadores del sector agrícola otorgándoles formalmente ciertos
derechos y garantías, que otros trabajadores de otras industrias ya los tenían reconocidos.»
Además, añadió:«Esto reviste una importancia especial debido a que este nuevo instrumento
expresa en un lenguaje claro los requisitos concretos para la utilización segura de las
máquinas, el empleo de productos químicos y animales y los riesgos procedentes de agentes
biológicos.»
En la escena mundial: Los sindicatos defienden normas decentes
A instancias de la Organización Internacional de Normalización (ISO) para establecer un
sistema de gestión de salud y seguridad sin la participación de los sindicatos, se reprimió en
2000 la primera Campaña de Salud y Seguridad difundida a través por Internet, promovida
por el movimiento sindical internacional.
Los sindicatos sintieron que la influencia sindical en salud y seguridad se perdería. Estimaron
que la OIT era el organismo adecuado para introducir una norma, porque a diferencia de la
ISO, la OIT permite expresarse tanto a trabajadores como a empleadores.
Tras la presión llevada a cabo en 80 países, a través de la red sindical internacional de la
Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), se logró por
amplia mayoría bloquear la propuesta de la ISO.
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