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gestación en la perra
GESTACIÓN EN LA PERRA
MVZ Carlos Esquivel
INTRODUCCIÓN
Por lo general se estima que la duración de la gestación en la perra es
de 63 días, sin embargo, considerando la gran variación que existe con
respecto al tiempo de ovulación, fertilización, el número de montas y
la duración del periodo fértil (estro), se puede hablar de un rango de
58 a 68 días (63 ± 5) y en algunos casos hasta de 70 a 72 días.
La manera tradicional con la que el propietario y algunos colegas
calculan el periodo gestacional, es tomando como referencia el primer
día en que la cópula sucede, lo cual, es un método que no siempre
resulta preciso ya que hay interacción de factores que mencioné
anteriormente. El conocer la duración de la gestación, permite
predecir el momento del parto sobre todo para realizar una correcta
planeación para acomodar y recibir a la nueva madre con sus
cachorros en instalaciones adecuadas además de poder calcular la
cantidad de alimento necesario para la o las perras que se tengan
gestantes. Es muy común el hecho de no llevar a la perra gestante con
el médico veterinario (al menos en la ciudad de México) ya que es
muy arraigada la creencia de que esta especie es altamente capaz de
llegar al parto sin problemas y por lo tanto es un ahorro económico
importante para el propietario el no hacer estas visitas, lo cual, es
absolutamente falso, ya que en la perra como en otras especies se
pueden presentar algunas entidades patológicas que deben ser
detectadas y atendidas a la brevedad posible para evitar involucrar la
vida tanto de la perra como de los productos.
Diagnosticar la gestación con antelación permite también el programar
en caso necesario, la realización de una cesárea o en algunas ocasiones
administrar algún tratamiento que debe ser inofensivo durante el
periodo gestacional. Algunos criadores e incluso veterinarios
recomiendan el que la perra reciba un solo servicio para facilitar el
cálculo sin embargo, esta práctica tampoco resulta confiable ya que la
fertilización no necesariamente se presenta el mismo día en el que
ocurrió el apareamiento por lo que lo más recomendable, es la
detección oportuna del periodo fértil, la programación del número
adecuado de montas o inseminaciones artificiales (IA) para cubrir esta
etapa y tomar como base la ultima cópula o IA para estimar la fecha
probable para realizar el diagnóstico de gestación y calcular el
momento para la presentación del parto.
FERTILIZACIÓN
Se lleva a cabo en el ámpula del oviducto. Para que la fertilización se
realice, es necesario que el óvulo sea maduro (ovocito secundario)
situación que en la perra no es inmediata, ya que este animal, ovula en
estadío de ovocito primario y aproximadamente 108 horas después,
alcanza su segunda división meiótica para convertirse en un ovocito
secundario. Este es otro argumento de peso, para recomendar que la
perra sea apareada más de una vez. Los embriones permanecen en el
oviducto 6 a 12 días tiempo en el que alcanzan el estadío de desarrollo
conocido como mórula tardía (32 células) o blastocito temprano (64
células) para posteriormente llegar al útero.
Una vez en el útero, los embriones permanecen flotando en el cuerno
ipsilateral al oviducto en el que ocurrió la fertilización, se alimentan
del material nutritivo contenido en el saco vitelino, de las propias
reservas del óvulo presentes antes de la fertilización y de las
secreciones uterinas conocidas como leche uterina (histotrofe). Cabe
mencionar que los embriones en este nivel de desarrollo, no utilizan a
la glucosa como nutriente sino que emplean ácido láctico y cítrico.
Este fenómeno toma aproximadamente 6 días y se ha detectado que
los blastocitos crecen en este tiempo de .3 mm hasta 2 mm para
implantarse posteriormente, lo cual, se presenta 17 a 21 días después
de la fecundación.
Estudios recientes han revelado que no se ha encontrado correlación
alguna entre el número de óvulos liberados y fertilizados en el
oviducto con la cantidad de embriones implantados en el cuerno
uterino del mismo lado, lo que comprueba el hecho de que la primera
señal que la madre recibe para que el sistema endócrino detecte la
gestación, es de tipo mecánico es decir, ese flotar por la luz uterina es
el primer mensaje de la presencia de embriones, sin embargo, con el
avance tecnológico en las investigaciones sobre la fisiología de la
fertilización, se ha descubierto que además de la señal mecánica,
existen señales químicas para que el reconocimiento de gestación se
lleve a cabo.
RECONOCIMIENTO MATERNO DE LA GESTACIÓN.
Este fenómeno se presenta en la hembra después de la fertilización.
Como es sabido, las hembras clasificadas como poliéstricas continuas
presentan ciclos estrales en forma constante pero, cuando están
gestantes, aparece una serie de eventos para que el próximo ciclo no
se inicie, por lo que al conjunto de estos eventos se les conoce como
reconocimiento materno de la gestación que básicamente está
encaminado a evitar la destrucción del cuerpo lúteo (cl) es decir, la
presencia de esta estructura y la producción de progesterona (P4) es
necesaria para el mantenimiento de la gestación, si la hembra, no
quedó gestante, entonces el cuerpo lúteo se destruye, los niveles
séricos de P4 disminuyen, se produce una retroalimentación negativa
hacia el hipotálamo que lo estimula para producir hormona liberadora
de gonadotropinas (GnRH) y se presenta el arranque de un nuevo
ciclo estral.
Los mecanismos para evitar esta destrucción, son diferentes en las
diversas especies animales incluyendo al ser humano y han sido
ampliamente estudiados dando a conocer en algunos casos la totalidad
del mecanismo (mujer, rumiantes cerda y perra) y en otros parte del
mismo (yegua y gata).
En el caso particular de la perra, es necesario decir que no existe un
mecanismo de reconocimiento de la gestación con base en los
siguientes argumentos:
A) No es una especie continua ya que presenta una etapa de anestro
que puede durar de 3 a 9 meses.
B) El cuerpo lúteo permanece sin importar si existe o no la gestación,
de tal forma, que la perra estará bajo la influencia de P4 durante 63
días si quedó gestante y hasta 100 días si quedó vacía, lo que sugiere
que la perra desde el punto de vista endócrino, no presenta diferencias
entre la etapa de diestro (fase lútea) y el periodo gestacional en lo que
se refiere al nivel de síntesis de P4, lo que en conclusión significa, que
la perra no gestante pero en diestro, automáticamente se le debe
considerar pseudogestante y no en un periodo conocido como
embarazo psicológico, lo cual en mi opinión es un error ya que no es
una alteración provocada por el sistema nervioso central sino una
manifestación clara de la actividad del sistema endócrino de la perra.
En mi concepto muy particular, difiero con aquellos colegas que se
refieren a este fenómeno como una patología endocrina o como un
factor predisponente a la presentación de la hiperplasia quística
endometrial – piometra ya que hay pacientes que padecen piometra y
nunca presentaron pseudogestación y pacientes con pseudogestación
que no sufren piometra. Aquellos casos en los que ambas entidades se
presentaron, deben ser considerados como coincidencias ya que
actualmente se están realizando estudios al respecto y todavía no hay
estudios que avalen científicamente que un padecimiento favorece la
aparición del otro. Es muy importante identificar a la pseudopreñez
clínica que es en la que se presenta la secreción láctea, el desarrollo
del tejido mamario, el cambio de conducta y el crecimiento del
abdomen pero, en este caso, se debe hablar de la relación entre la
progesterona y la prolactina que debemos recordar es inversamente
proporcional, es decir, a mayor progesterona menor prolactina y
viceversa sin considerarla como patológica ya que, algunas perras
pueden presentar durante la gestación fluctuaciones en los niveles de
P4, lo que estimula la secreción de prolactina y por lo tanto, la
presentación del cuadro clínico de pseudogestación. Con base en esto,
el tratamiento que se le debe dar a este fenómeno es la administración
de substancias agonistas de la dopamina debido a que son inhibidoras
de la prolactina. En este grupo se encuentran la bromocriptina y el
hidroxigenmaleato de lisurida.
C) El embrión canino, no produce ninguna señal química que sirva
como mensaje para evitar la destrucción del cuerpo lúteo. En especie
como el rumiante, esta señal esta dada a través de la síntesis de
proteínas trofoblasticas, en la mujer el embrión produce hormona
coriónica (HCG) y en la cerda y la yegua, sus embriones producen
estrógenos. En la gata y en la yegua al parecer, hay producción de
proteínas trofoblasticas sin estar totalmente aclarado este mecanismo.
D) La instrucción para la formación de la placenta esta dada por
intervención del código genético del embrión y no, por instrucción del
útero como sucede en otras especies.
E) El mecanismo de luteólisis por medio de prostaglandina f2a en la
perra, al parecer solo se presenta en el momento del parto pero todavía
hay dudas entre la comunidad internacional.
IMPLANTACIÓN
Como ya se mencionó anteriormente, los embriones se implantan 17 a
21 días después de la fecundación y ocupan ambos cuernos uterinos
sin importar el ovario del que proceden. El útero presenta sitios de
implantación aproximadamente de 1 cm de diámetro caracterizados
por ser zonas de inflamación que presentan edema (decidua). Los
blastocitos se elongan debido a una hiperplasia del trofoblasto con el
propósito de ser inmovilizados dentro del útero para después
establecer la conexión con la madre a través de la placenta.
La placenta de la perra desde el punto de vista histológico, se clasifica
como endoteliocorial, por su morfología en zonal y con base en la
localización del embrión es central, lo que significa que entre la
sangre materna y fetal, hay 4 capas celulares. Es también considerada
dentro del grupo de las placentas de tipo invasivo ya que el trofoblasto
de los embriones, contienen cierta cantidad de sincitiotrofoblasto, el
cual, se define como la fusión de células dando origen a una célula
multinucleada que tiene una acción enzimática importante, misma,
que es utilizada para destruir las capas de células que interfieren para
establecer la conexión con la sangre materna.
Otra característica de esta placenta, es que el sincitiotrofoblasto,
estimula en el endometrio, el desarrollo de hematomas que contienen
sangre materna de la cual, substancias nutritivas y algunos minerales
como el hierro, pasarán al embrión a través del cordón umbilical.
Con base en la clasificación de la placenta, es importante decir que
durante el parto, el cachorro puede ser expulsado simultáneamente con
sus respectivas membranas o en ocasiones separado de ellas y solo
unido a estas por medio del cordón umbilical, lo que significa, que la
retención placentaria en los cánidos es poco frecuente e incluso en el
parto solo se habla de dos etapas y no de tres como sucede en otras
especies.
Existe la duda de que la placenta de la perra produzca P4 como en el
caso de la vaca y la oveja de tal forma que se considera que el aporte
progestacional es principalmente de origen ovárico.
ENDOCRINOLOGÍA DE LA GESTACIÓN.
La reproducción es controlada por la acción del eje hipotálamo –
hipófisis – ovario, relación conocida como componente del control
general de la reproducción. De estos órganos, el papel que juega la
hipófisis en el mantenimiento del cuerpo lúteo y de la gestación de la
perra, no está muy claro, ya que se ha detectado, que la cantidad de
hormona luteinizante (LH) durante la parte final del estro, la primera
mitad de la gestación y los 30 primeros días de la etapa de diestro, esta
glicoproteína permanece baja y es hasta después del día 30 del diestro
o en la primera mitad de la gestación cuando se puede detectar un
incremento en su nivel sérico, sin embargo, existe evidencia para decir
que tanto la LH y la prolactina (ambas de origen hipofisiario) son
necesarias tanto para mantener el cuerpo lúteo del diestro como el de
gestación, ya que, si la hipófisis es retirada en cualquier momento del
diestro o de la gestación, el cuerpo lúteo se destruye y por lo tanto la
gestación se pierde.
Por otro lado, se ha encontrado que la hormona folículo estimulante,
se incrementa en la parte final de la segunda mitad de la gestación,
evento que ha sido fuertemente relacionado con el incremento en el
nivel de estrógenos que aparece ligeramente incrementado (20 pg/ml)
con respecto a su nivel basal de 5 a 15 pg/ml en este tiempo. Al
parecer esta secreción de estrógenos sirve para promover el desarrollo
mamario y quizás ayudar a la relajación del cervix durante el parto.
Se ha encontrado evidencia en algunos estudios, sobre variaciones en
los niveles de hormonas tiroideas y cortisol, los cuales al parecer
dependen del estado en el que esté la perra, por ejemplo, la
estimulación con hormona adrenocorticotrópica (ACTH) produce
variaciones en el nivel de cortisol dependiendo de la etapa
reproductiva como son: el proestro, anestro, diestro y la gestación sin
llegar a una explicación completa del porque de estos fenómenos.
DIAGNÓSTICO DE GESTACIÓN.
El diagnóstico de gestación en las especies domésticas, tiene como
objetivo principal determinar a la mayor brevedad posible si la hembra
quedó o no gestante en su último servicio, ya que al saber si está vacía
esta hembra, se podrán tomar las medidas necesarias a fin de que el
siguiente ciclo reciba un servicio efectivo, de esta manera se evita el
alargar el periódo de días abiertos que redunda en una pérdida
económica para el productor por tener animales improductivos en su
explotación. En la perra sin embargo, la situación difiere en cuanto a
que el determinar la no gestación de la hembra, no permitirá
proporcionar un servicio inmediato, puesto que en esta especie pueden
transcurrir desde 5 hasta 9 meses para que ocurra el siguiente ciclo. La
razón de hacer el diagnóstico de gestación en esta especie en
particular, obedece a razones de manejo como son el evitar el gasto
extra que significa proporcionar alimentación especial a hembras
supuestamente gestantes, asimismo permitirá la optimización en el uso
del área de parideros.
Otras ventajas son que en el supuesto caso de un brote infeccioso se
podrán aplicar los tratamientos pertinentes, lo que no puede hacerse
cuando una perra está gestante ya que la mayoría de los fármacos
producen alteraciones teratológicas. Por otro lado el ultrasonido es de
gran ayuda para conocer la existencia de problemas prostáticos,
detectar muerte embrionaria temprana o para establecer el diagnóstico
diferencial entre gestación, piometra, mucometra o hidrometra.
También es posible acortar el tiempo que se necesita para conocer la
posible fertilidad o infertilidad de los machos para decidir si un macho
se sigue utilizando o evitar utilizarlo.
Los métodos utilizados para diagnosticar gestación en la perra son:
a) PALPACION ABDOMINAL: Se puede realizar a partir de los 25
días de gestación pero su principal desventaja es que el operador,
requiere de cierta pericia además de que la rigidez del abdomen de
algunas perras obesas no permite detectar al o los productos con
facilidad y por lo tanto, el palpador puede confundir estructuras fetales
con excremento y es difícil identificar el número de cachorros.
b) RADIOGRAFIA: Se puede realizar a partir de los 40 días de
gestación que es cuando ocurre la mineralización de las estructuras
fetales, aunque se sugiere realizar este estudio en el día 50 para evitar
errores de interpretación, esta técnica, tiene la desventaja que el
diagnóstico se debe hacer en el último tercio de la gestación ya que de
no ser así, puede suceder que los productos no se aprecien en la placa
y el propietario desea conocer lo más pronto posible el estado de su
animal.
c) ULTRASONIDO: Se puede realizar a partir de los 18 días de
gestación teniendo más precisión si se realiza a los 30 días después de
la última monta, es una técnica totalmente inofensiva para la perra y
para los productos, permite observar la viabilidad fetal e incluso
calcular la edad gestacional y detectar aspectos clínicos importantes
como lo es el conocer si hubo muerte embrionaria temprana y
establecer un diagnóstico diferencial entre gestación, piometra,
mucometra e hidrometra.
Esta técnica se basa en detectar 3 signos positivos de gestación:
a) Presencia de vesícula amniótica
b) Presencia de latido cardiaco
c) Presencia de masa embrionaria.
La presencia de la vesícula amniótica, la masa embrionaria y el latido
cardiaco se pueden determinar desde el día 18 y 25 respectivamente
usando un aparato de 3.5, 5.0 y 7.5 mhz. En el día 25 el diámetro del
saco gestacional mide entre 8.2 ± 0.3 mm (7 a 9 mm) y puede alcanzar
una longitud de 20.3 ± 1.1 mm.
El tamaño y el rango de crecimiento del saco gestacional no está muy
bien definido en la perra a diferencia del humano donde se conoce que
el saco crece en un rango de 1 a 1.5 mm por día a partir de los 50 a 60
días de gestación. Con el uso de la ultrasonografía del útero se puede
determinar la etapa del ciclo estral en la que se encuentra la perra por
ejemplo, la perra en anestro, presenta un útero que aparece
homogéneamente ecogénico a diferencia del proestro, diestro, y
posparto, donde aparece con capas muy definidas de acomodo central
y son altamente ecogénicas.
Para el cálculo preciso del tiempo de gestación en la perra, algunos
autores recomiendan tomar como base el día en el que se presenta el
pico LH, lo que en general no es muy posible para el dueño o para el
médico veterinario en México, por lo que puede contarse a partir de la
última monta.
Existen informes sobre las medidas fetales en perros y gatos. El
diámetro del cráneo fetal (DCF) y el diámetro corporal (DC) en fetos
felinos también han sido publicados. La morfología fetal se reconoce
alrededor del día 23 - 28 postmonta.
Se desarrolló una fórmula fácil de usar para la predicción de la edad
gestacional (EG) y los días antes del parto (DAP) en el perro y gato,
basado en el trabajo de England, Yeager y Beck.
Para el cálculo de edad gestacional en el perro antes de los 40 días, la
fórmula se usa como sigue :
EG=DSG x6 +20 EG= LCC x 3 + 27
Donde : lcc: longitud del feto craneo cauda
DSG :Diámetro del saco gestacional
Después de los 40 días:
EG = (15 x DCF) + 20
EG = (7 x DC) + 29
EG = (6 x DCF) + (3 x DC) + 30
DAP = 65 - EG
La edad gestacional y los días antes del parto se establecen con una
variación de ± 3 días.
En el gato solo se cálcula la edad gestacional mayor a 40 días:
EG= DCF x 25 + 3 EG= DC x 11 + 21
DAP= 61 - EG
La edad gestacional y los días antes del parto se establecen con una
variación de ± 2 días.
ALTERACIONES DURANTE LA GESTACIÓN
· Hipoluteoidismo: El mantenimiento de la gestación en la perra
depende en el 100 % de la P4 liberada por el cuerpo lúteo y solo
necesita al menos niveles de 2 ng/ml, por lo que el aborto por
insuficiencia de P4 es poco probable que ocurra en la perra. Es
complicado y hasta la fecha no ha sido totalmente explicado el porqué
de la destrucción prematura del cuerpo lúteo sin embargo, cuando un
aborto se presenta y no ha sido identificada alguna otra causa, se debe
pensar en hipoluteoidismo. Obviamente la medición de los niveles de
P4 tiene que llevarse a cabo para comprobar el diagnóstico. Algunas
causas que se han encontrato como responsables del hipoluteoidismo
son: Infecciones fetales, placentitis y administración exógena de
glucocorticoides así como el hipotiroidismo.
· Brucelosis: Generalmente el signo clínico asociado a este problema
es el aborto el cual, ocurre en el último tercio de la gestación. En
ocasiones puede haber pérdida embrionaria si la muerte del producto
ocurre antes de los 30 días de gestación y una tercera opción es el
nacimiento de cachorros infectados que mueren al poco tiempo
después del nacimiento. La presencia de una secreción vulvar de color
verdoso obliga al médico a enfocar su diagnóstico hacia Brucella. El
diagnóstico puede hacerse a través del cultivo de esta secreción, de
placentas o de sangre, así mismo, pruebas de aglutinación pueden ser
utilizadas (2 – mercapto –etano) sin embargo, la cantidad de falsos
positivos en esta prueba es muy grande por lo tanto, si el resultado es
positivo, se recomienda repetir el estudio 20 días después del estudio
para confirmarlo. El riesgo de zoonosis debe tenerse en cuenta y la
perra debe ser aislada del resto de los animales con quienes conviva.
Esta entidad no pone en riesgo la vida de la perra al menos que haya
una momificación fetal que no pudo ser expulsada, por lo tanto, existe
el riesgo de ruptura o torsión uterina.
· Herpes: Este problema comúnmente se presenta en criaderos. La
muerte espontánea de neonatos sugiere la aparición de este virus. En
la perra esta infección por lo general es de tipo subclínico aunque
puede producir descargas mucopurulentas por ojos o nariz y lesiones
vesiculares en vagina, en cachorros, produce la muerte porque
provoca hemorragias y necrosis generalizadas. Se adquiere de forma
venérea, trasplacentaria, por contacto del cachorro durante su paso por
el canal del parto y por vías respiratorias. El diagnóstico se realiza ya
sea por el aislamiento del virus lo cual en ocasiones no está disponible
en los laboratorios por lo que otra opción es la realización de pruebas
de suero – neutralización. No se ha informado del uso de fármacos
para controlarlo por lo que solo se recomienda tener cuidado en el
manejo sobre todo cuando se tienen varios perros, de tal forma que
solo se puede prevenir (hacer pruebas periódicas). Se puede intentar el
uso de antiherpéticos aplicados en el humano sin embargo, no hay
información disponible al respecto.
· Toxoplasmosis: Esta es una causa poco común de aborto en la perra,
solamente que la infección se adquiera por la ingestión de materia
fecal de gato contaminada con oocistos de Toxoplasma gondii o por el
consumo de carne contaminada. El diagnóstico se basa a través de la
identificación de anticuerpos en el suero de la perra sospechosa (IgG y
IgM).
· Neosporosis: Este problema es causado por un protozoario llamado
Neosporum caninum que es parecido al anterior. Produce aborto en el
ganado bovino por lo que su papel para producir aborto en el perro es
desconocido pero se piensa que se puede adquirir cuando la perra vive
en un rancho y consume fetos o placentas abortadas.
· Micoplasmosis y ureaplasmosis: Estos microorganismos han sido
considerados como habitantes normales en la vagina de la perra sin
embargo, se les ha relacionado con problemas de vaginitis,
infertilidad, muerte embrionaria temprana, aborto y mortalidad
neonatal. Generalmente en los criaderos aumenta la concentración de
estos organismos lo que facilita la contaminación. Su diagnóstico es
relativamente sencillo ya que se puede hacer a través del cultivo
vaginal, sin embargo, es necesario avisar al laboratorio que se está
buscando a estos agentes ya que la técnica para su cultivo es diferente
a la utilizada para un cultivo rutinario de vagina. El tratamiento
indicado es con cloranfenicol o tetraciclinas por 10 a 15 días. Estos
antibióticos no deben darse en neonatos ni en perras lactantes y para el
tratamiento de la perra gestante, se puede administrar eritromicina
pero puede producir problemas gastrointestinales. Se recomienda
pedir antibiograma además del cultivo para determinar que otras
opciones pueden administrarse.
· Diabetes de la gestación: Es un problema común en la perra gestante
o en la perra vacía durante la etapa del diestro que como se sabe, no
hay diferencia significativa en las concentraciones de P4 de ambas. Se
debe a elevaciones en los niveles de P4 la cual, es un potente
antagonista de la insulina, lo que provoca que la perra aumente su
resistencia a dicha hormona y no pueda utilizar a la glucosa. Es muy
importante el seguimiento de la gestación, lo que implica que el
propietario lleve a la perra en varias ocasiones con el médico
veterinario para la revisión tanto de los productos como de la madre
sin embargo, esta cultura no es común en países como México por lo
que es necesario educar al cliente. La hiperglicemia puede producir
aborto y produce un ambiente (excedido en glucosa) en el que el feto
tiende a crecer más que lo normal siendo un riesgo al momento del
parto (distocia), así mismo, el páncreas del producto, trabaja
constantemente (produciendo insulina) debido a la estimulación de la
glucosa presente en la madre. Cuando el cachorro nace, este
mecanismo se mantiene y puede producirle la muerte por
hipoglicemia. Tratamientos con dosis de insulina deberán ser
considerados cuando la perra presente este problema.
· Acromegalia del diestro: Al igual que la diabetes, este problema
también es provocada por la P4, la cual estimula la producción de
somatotropina (hormona del crecimiento) ocasionando un crecimiento
del tejido de la región orolingual, orofaríngea y oronasal dando como
resultado la aparición de problemas respiratorios. Por otro lado, las
perras afectadas presentan crecimiento del abdomen, polidipsia,
poliuria (ambos procesos están asociados con diabetes), incrementos
en los espacios interdentales y excesivos pliegues de la piel en la cara
y cuello. Para su tratamiento se recomienda la aplicación de fármacos
que reduzcan los niveles de P4 por ejemplo, bromocriptina, 0.1
mg/kg/24 hrs/8 días/vía oral o PGF2a, 0.50 mg/kg/24 a 48 hrs/SC/5 a
7 días. Si este protocolo no da resultado, la ovariohisterctomía está
indicada. Hallazgos de laboratorio, pueden incluir, incrementos en los
niveles de fosfatasa alcalina e hiperglicemia.
LITERATURA RECOMENDADA
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