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La luna - Celcit

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La luna - Celcit
La luna 1 Soledad González
CELCIT. DRAMÁTICA LATINOAMERICANA 389
LA LUNA
Soledad González
La luna es un animal
tiene cara de mujer y de cerdo
nos observa
PERSONAJES: M (3) / F (2)
Ed
(Edwin Aldrin)
Nil
(Neil Armstrong)
Miki (Michael Collins)
Rosa
Luisa
En una isla del sur, año 2004
1. Los animales
En la sala de su casa, Ed., en pijamas mira la pecera. Amanece.
Ed- clos, clos, clos, biciclos
Ros… ros… ros…
Me abandonaste vagabunda. Pero vas a venir por la bicicleta.
Y ahora la tengo de rehén.
Espero verte llegar con tus herramientas. (...) Ya vas a venir.
¡Rosa!
Entra Rosa peinándose, con una taza de café en la mano.
Rosa- Sí.
Ed- ¿La bicicleta...?
Rosa- ¿Por qué no se va a cambiar ese pijama, quiere?
Entra Nil tomando su café.
Nil- El zoológico está muy cambiado Ed.
La luna 2 Soledad González
Ed- Te lo dije.
Nil- ¿Qué no me iba a gustar? Me gustó…
Ed- ¿Recién llegás?
Nil- Está todo arreglado, con palmeras en la entrada.
Ed- ¿Te gustó?
Nil- Te estoy diciendo que me gustó.
Ed- ¿Dormiste algo?
Nil- No pude pegar un ojo.
Ed- Hacer un viaje para ir al zoológico... ¿qué me dice Rosa? (...) Esta noche me
puse a pensar... no podía dormir y me puse a pensar ¿dónde habrán ido a parar
nuestras muestras del suelo, eh?
Nil- La Nasa las tiene.
Ed- Si… mm… ya lo sabía.
Nil- ¿Lo sabías?
Ed- Claro que lo sabía.
Nil- ¿No pudiste dormir?
Rosa- No durmió en toda la noche. Y ahora no se saca el pijama.
Nil- Sigue esperando... como un chico. ¿Qué te dije?
Ed- ¿De qué hablás?
Nil- Dije que no te quería. ¿O no lo dije?
Ed- Dijiste que era muy joven.
Nil- Dije que no te entusiasmes.
Ed- No me digas.
Rosa- Yo que usted alineaba esa bicicleta y la ponía a andar. Mejora la
circulación y no le repercute en la rodilla. Podría dar paseos.
Ed- Dígame Rosa ¿usted la quiere? Porque si es así, las llaves de las cadenas están
en el cajón de los diarios. En el garaje hay un inflador. ¡Llévesela! Maldita sea.
Nil- ¿Por qué no nos trae algo de tomar Rosa? Algo fuerte.
Ed- ¿Qué habrán hecho con las muestras? eh? Había una formación rocosa…
Nil- No era gran cosa.
Ed- Sí... un poco de arena y polvo. Pero me gustaría tenerla en casa.
Nil- ¿Para qué?
Ed- La pondría en la pecera.
Nil- Se te ve mal, muy mal, pésimo.
Ed- Tengo que restar todo lo que sumé hasta ahora y volver a cero. Un cero
redondo como este anillo.
Nil- Era una vagabunda. (Rosa les acerca un vaso a cada uno y se aleja) Te
aguantó más de la cuenta...
Ed- Lástima.
(…)
Nil- Rosa... ¿le pasa algo?, ¿qué tiene?
Rosa- Nada, nada.
Ed- ¿Qué dijo? ¿Se preocupa por mí?
Nil- Sírvase algo usted también Rosa (Rosa busca una botella de ron, le echa al
café y va a tomarlo junto a la pecera.)
Nil- Esos animales en el zoológico, algunos no están bien.
La luna 3 Soledad González
Rosa- ¿Qué tienen?
Nil- Había dos osos, sentados, se hurgaban las uñas. Son animales que viven en
los bosques y la nieve. ¿Qué quiere que hagan en una pileta rellena de tierra? Eso
sí que no me gustó. El pabellón de los osos.
Ed- Se preocupa por mi salud y está más achacada que yo.
Rosa- La bicicleta no me interesa. Le digo que la arregle para usted.
(a Nil) Le va a empezar a doler la rodilla o a titilar el ojo. Siempre es igual
cuando se deprime, la rodilla o el ojo lo dejan como un estorbo.
Ed- Rosa...
Rosa- ¿Qué?
Ed- ¿Por qué no se sienta más cerca quiere?
Rosa- Sí.
Rosa se acerca y le toca una rodilla. Ed y Nil, se hunden en el sillón. Así se
quedan mientras terminan sus bebidas.
Rosa- Tengo que hacer….
Nil- Yo también.
Rosa sale, tras ella Nil, que se le arrima hasta pegársele justo antes de salir.
2. Vagabunda
Luisa espera en un claro de la selva, sentada en una caja de herramientas. De
repente escucha pasos, es Miki.
Luisa- ¡Miguelito! Viniste.
Miki- Luisa.
Luisa- ¿Estás bien? Nadie sabe que viniste ¿no?
Miki- Nadie me oyó salir.
Luisa- Tuve miedo que no llegaras.
Miki- Aquí me tenés. ¿Estás bien?
Luisa- Sí.
Miki- ¿Entonces...?
Luisa- Me voy mañana.
Miki- Entonces, ya te vas.
Luisa- Me voy Miguel. (...) ¿Y él?, ¿cómo está?
Miki- No sé.
Luisa- ¿Te costó llegar?
Miki- No.
Luisa- Decime cómo está.
Miki- No sé Luisa... se las arregla.
Luisa- ¿Pero cómo?
Miki- ¿Qué querés saber?
Luisa- Si está bien, si está mal, si come, si duerme...
Miki- Está triste.
La luna 4 Soledad González
Luisa- ¿Triste?
Miki- Insoportable. Desconfía de todo... a Rosa la tiene de acá para allá. Se
desquita con cualquier cosa... se pone melancólico por nada, está torpe, se lleva
las cosas por delante, casi no come...
Luisa- (...) ¿Y Rosa?
Miki- ¿Eso querías saber? Rosa está bien... ¿Y vos?
Luisa- Mañana sale el barco.
Miki- Se te ve bien.
Luisa- ¿Tus hijos están bien?
Miki- Si.
Luisa- Yo estoy bien. (...) ¿Saben que pensás volver?
Miki- Claro que lo saben. M e esperan.
Luisa- ¿Y Ed y Nil lo saben?
Miki- Todavía no.
Luisa- ¿Y cuando va a ser?
Miki- Va a ser pronto, ya tengo todo... papeles, equipaje. Está listo.
Luisa- (...) Es la mejor decisión Miguelito. Te vas a poner bien cuando vuelvas,
vas a ver que te va a ir bien.
Miki- ¿Me vas a extrañar?
Luisa- Sí.
Miki- Yo también. Te extraño. (La busca con todo el cuerpo, ella lo acaricia.)
Luisa- Miguel. Necesito pedirte algo.
Miki- ¿Qué es?
Luisa- (dándole una carta) Es para Rosa, tengo que verla hoy. Esta noche.
Miki- ¿Me vas a extrañar? ¿Cómo voy a saber que estás bien?
Luisa- Ya te dije, te voy a escribir. Te prometo, voy a escribir. En barco son dos
días hasta el continente, después casi dos días por tierra. Primero voy a buscar
al movimiento de liberación y ahí... Alguien viene. Shh...
Miki- (...) Son unos perros que me siguen.
Luisa- ¿Son tus perros?
Miki- Creo que son mis perros... aunque nunca me siguieron tan lejos.
Luisa- ¿Entendés por qué lo hago?
Miki- Parece algo noble, en medio de tanta basura...
Luisa- Es una guerra. Por la tierra. Y recién empieza. ¿Qué pasa?
Miki se dobla con las manos en el estómago.
Luisa- ¿Te duele? ¿Es un cólico?
Miki- Un poco.
Luisa se pega en un brazo, después en la cara y mira su mano.
Luisa- Uno menos. Vamos antes de que nos coman. Agarrate de mí Miguel.
¿Podés? ¿Estás seguro que son tus perros? Se están acercando... Vamos. ¿Duele
menos?
Se pierden en la espesura.
La luna 5 Soledad González
3. Un pequeño insecto
Ed- (mirando su pecera) Había un caracol desnudo
Bajó por la corteza de un paraíso
Su casa había sido destruida
Por eso el caracol sólo pensaba en morir
Una vagabunda... yo sabía que iba a perderme.
¡Rosa! Me estoy volviendo loco.
Entra Rosa
El parquet se llenó de chinches otra vez, se esconden en la madera, hablé con un
veterinario y dijo que hay que fumigar, no sirve con matarlas una por una porque
anidan en la madera. Compré un líquido, en el frasco están las instrucciones,
úselo. ¿Se acostó Nil?
Rosa- Sí
Ed- ¿Leyó el diario?
Rosa- Sí.
Ed- ¿Estados Unidos sigue en guerra?
Rosa- Sí.
Ed- ¿Desde cuándo?
Rosa- Desde 1914.
Ed- Ah
Rosa- Eso dice el diario. ¿Vamos a mover las piernas?
Ed- No.
Rosa sale.
Ed- ¡Rosa!
Rosa entra.
Ed- ¿Te acostás con Miki?
Rosa- No pienso contestarle.
Ed- Entonces nos sentemos.
Rosa- No voy a sentarme.
Ed- Será posible.
Rosa- Sin reproches.
Ed- Otras mujeres acceden.
Rosa- ¿A sus caprichos?
Ed- ¿Te hice reír? Otras mujeres no se niegan a tan poca cosa.
Rosa- No voy a sentarme a escucharlo.
Rosa sale. Ed vuelve a la pecera, se arremanga y mete los dos brazos en el agua.
Rosa vuelve a entrar, se acerca y le dice algo al oído. Comienza a salir
nuevamente pero se detiene al escucharlo justo antes de franquear la puerta.
La luna 6 Soledad González
Ed- Desde la luna la tierra se ve tan pequeña Rosa, como un juguete. No pueden
distinguirse las luces pero se adivinan, una parte del planeta está oscuro,
siempre está oscuro. Yo diría que no sentí nada.
Rosa- ¿No?
Ed- Solamente pensé voy a llevar esa formación rocosa, como una especie de
souvenir. Después, cuando llegamos de vuelta, Nil dijo esas palabras estúpidas...
¡¿cómo pudo decir algo tan estúpido?!!
Rosa- ¿Y la formación rocosa?
Ed- Me la quitaron. Los flashes de las cámaras me encandilaban, no podía ver
nada con tanta luz. ¡Eran como hormigas!
Rosa- ¿Quiere que baje las luces?
Ed- Por favor.
Rosa baja la luz y sale. Entra Miki con la carta.
Miki- ¿Y Rosa?
Ed- Está preparando veneno para unos insectos que intentan devorarnos.
Miki sale en la dirección en que salió Rosa. Ed sale inmediatamente después,
habla entre dientes, dice cosas incomprensibles, camina con las manos adelante
como si lo hubieran largado en una habitación oscura y estuviera reconociendo el
terreno.
4. Rosa
Rosa entra con un balde y un escurridor, lee la carta a la luz de la pecera, luego
las instrucciones del veneno. Sube las luces, sale y vuelve con un tocadiscos.
Limpia la pecera, arroja un poco de veneno al balde y sigue limpiando los pisos.
A medida que lo hace se va quitando un poco de ropa. Termina por echarse en el
sillón. Atrae hacia si una caja y se pone a mirar tapas de discos. Nil se asoma
medio dormido y espera. Rosa da unas palmaditas en el asiento en señal de
invitación. Nil entra y se echa a su lado.
Nil- Darwin... tenía razón. Había una familia de monos. El mono mandó a jugar a
la mona con el monito para irse a dormir.
Rosa- A lo mejor la mona lo convenció de que se fuera a dormir. Para jugar con
el monito.
Nil- Puede ser.
Rosa- ¿Qué dijiste de los osos?
Nil- No me gustó... Había uno contra los barrotes sacudiéndolos, se agarraba y
sacudía los barrotes, se sentaba y volvía a hacerlo. Tienen unas uñas gigantes.
Están todos juntos como en un edificio antiguo y te miran... como para que
entiendas que sufren... No tienen espacio suficiente.
Rosa recoge sus cosas y sale. Nil, con el cuerpo todavía dormido, sale tras ella.
Rosa vuelve con un destornillador, ajusta la ficha del enchufe del tocadiscos, le
pone un alargue, lo enchufa y sale.
La luna 7 Soledad González
5. Los pies después de la siesta
Ed- (poniendo en el piso tres pares de patines de felpa) Usen los patines peludos,
no hay que apoyar los pies directamente en el piso por el veneno.
Miki- Estás apoyando los pies Nil.
Nil- Es un veneno para animales de sangre fría, a los humanos no les afecta.
Ed- ¿Quién dice?
Nil- Rosa me mostró el frasco.
Ed- Rosa no sabe nada.
Nil- Está escrito en el frasco.
Ed- Ah
Miki comienza a caminar descalzo. Enciende un ventilador y se quita la camisa.
Miki- No entiendo cómo vinimos a parar aquí.
Ed- Miki, ¿nos propusieron algún otro lugar?, ¿sí o no?
Nil- ¿Por qué te enojaste tanto el otro día Miki?
Miki- No voy a decirles por qué.
Ed- ¿Por qué?
Nil- ¿Por qué?
Ed- Que no lo hayamos hablado antes no significa que no estemos a tiempo.
Miki- No lo puedo creer Ed.
Nil- Hablá.
Miki- No tengo tanto que decir. Solamente me molestó tener que quedarme
dentro de la nave, pero parecía que entre ustedes ya estaba todo arreglado.
Nil- ¿Que lo arreglamos entre nosotros?
Ed- No puedo creer que te falle la memoria.
Nil- No me acuerdo de haber decidido nada. Yo era el comandante y a Ed se lo
comunicaron de arriba.
Ed- ¿Seguro que no lo arreglamos por teléfono? Estabas ahí, además dijiste que
preferías quedarte en la nave.
Miki- No tenía opción.
Nil- No querías exponerte.
Miki- Ustedes querían toda la exposición.
Ed se ríe, se desparrama en el sillón, se pone serio, vuelve a reírse.
Ed- Es un mundo maravilloso, ¿no es cierto?
Miki- No entiendo cómo vinimos a parar a esta república. Hace tanto calor...
Ed- ¿Nos propusieron algún otro lugar Miki? ¿sí o no?
(...)
Nil- ¿Te hablás o te escribís con tus hijos últimamente Miki?
Miki- No.
Suena el teléfono. Ed mira a los otros, atiende y espera.
La luna 8 Soledad González
Ed- ¿Luisa? (...) Contestame. (...) ¿Dónde estás Luisa? (Nil y Miki salen.)
(...) Volvé Luisa, yo te prometo que no voy a molestarte más con mis historias...
¿Dónde estás? Contestame. Te extraño. Te extraño mucho, ¿escuchás?
No sé cómo hacer, no salgo de casa... no me dejes. Luisa... me pierdo, ni
siquiera salgo a hacer las compras. No sé cómo voy a hacer si seguís fuera. Pensé
en morirme, pensé en volver a mi país, después de tantos años... no paro de
pensar Luisa. Extraño tu cara, tus manos, me vuelvo loco si no puedo tocar tu
cara. Volvé a casa. (...) No sé qué hacer sin vos... tengo miedo a los insectos y
a la oscuridad... Luisa... colgó.
Ed cuelga y llora. Se echa en el sillón. Desde una habitación contigua se
escucha que alguien prende un televisor, lo sintoniza. Llegan las voces de una
novela centroamericana, es una escena de amor, de reproches.
Ed se sienta y se calma escuchando la novela. Entra Nil, baja las luces, va a
sentarse a su lado, le da unos sacudones y se va. Entra Rosa con un frasco en la
mano, sube las luces mientras Ed refunfuña.
6. La hora del lobo o la nostalgia del vientre
Ed- ¿Sabe que decía el locutor en la televisión?, ¿se acuerda?, ¿cómo se llamaba?,
¿usted lo vio no es cierto? Era chica pero lo vio.
Rosa- ¿No va a quitarse ese pijama? (revisando los discos) “Es un pequeño paso
para un hombre pero un gran paso para la humanidad”
Ed- Un salto. Decía “un gran salto para la humanidad”. (Ed mira el piso y
distingue el destornillador que dejó Rosa junto al tocadiscos.) Ese
destornillador... es de Luisa ¿no?
Rosa- Me lo regaló.
Ed- Ah... ¿Se acuerda de la música?, ¿por qué no la pone?
Rosa- ¿Quiere escucharla? Yo no era tan chica cuando lo vi, no trate de
halagarme ¿quiere?.
Rosa hace sonar “Es un mundo maravilloso” de Louis Amstrong, regula el
volumen. Va a sentase con Ed, abre el frasco que trajo y comienza a frotarse
piernas y brazos.
Ed- ¿Es verdad que el veneno para insectos no le hace nada a los humanos?
Rosa- No.
Ed- ¿Por qué vino a trabajar conmigo Rosa? ¡Qué olor! (...) No se ría.
Rosa- Cuando supe quién era usted... y sus amigos... ¿Quiere un poco de vinagre?
Mejora la circulación y ahuyenta los mosquitos. Los tres navegantes del espacio
exterior. No sabía si venían a quedarse o de vacaciones pero me dio curiosidad,
un poco de pena... Me dijeron que necesitaba empleada.
Ed- ¿Pena? ¿Siente pena por mí?
Rosa- Me dio pena pensar que tuvieron que venir aquí. Cuando alguien se aleja
tanto por algo ha de ser.
Ed- ¿Tiene familia?
La luna 9 Soledad González
Rosa- Dos hermanos, trabajan en el puerto.
Ed- Mm, en el puerto... ¿Estados Unidos sigue en guerra?
Rosa- Sí.
Ed- ¿Desde cuándo me dijo?
Rosa- ¿Se acuerda de Vietnan? Después sigue Libia, Panamá, Granada, el Golfo,
Serbia y ahora Irak. Eso dice el diario.
Ed- ¿Y Rusia?
Rosa- La URSS ya no existe.
Ed- mm, cierto.
Rosa- ¿La vista no mejora ni un poco con la ensalada de hinojo y zanahoria?
Ed- No. (...) ¿Rosa?
Rosa- ¿Sí?
Ed- Saque esa música asquerosa y oscurezca un poco la pieza ¿quiere?
Rosa saca la música y oscurece la pieza, prende el ventilador y se va.
7. Dos hombres
Entran Nil Y Miki y suben las luces.
Nil- ¿Trajiste los perros adentro de la casa?
Miki- Un rato nomás, mientras miraba la novela.
Ed sale refunfuñando y apaga el ventilador al salir.
Nil- ¿Estuviste llorando?
Miki- No.
Nil- Ahora además de chinches hay pulgas. (Nil se rasca) Nomás entrás y ya te
están saltando a las piernas.
Miki se descalza y comienza a mirar una revista que trae bajo el brazo. Nil sale y
vuelve con un rociador, rocía una parte del piso, se acuesta e intenta varios
ejercicios.
Miki- Vamos a necesitar una cuarentena.
Nil mira fijo a Miki, que lee a media voz algo relacionado con la luz.
Nil- ¿Qué lees?
Miki- Nada, reviso si hay errores.
Nil- Ah.
Miki- Estuve pensando algo. Estuve pensando que la mitad de mi vida la viví aquí
y la otra mitad en mi país. Estuve pensando que en el medio hay 109 horas de
navegación en el espacio, 21 horas de espera en el Columbia, 22 kilos de arena y
rocas lunares que ustedes recolectaron, 8 días de misión y yo siempre arriba del
Columbia. Le ganamos a Rusia. Cuarenta días de aislamiento, mi estómago
La luna 10 Soledad González
destruído día a día y tus palabras estúpidas al llegar. Gracias a dios que existe el
doblaje, los dobles y las fotos trucadas.
Escuché a los que hablaban de efectos psicológicos. ¡Los doctores! Los escuché, a
vos y a Ed hablando otro idioma durante días. Un idioma extraño Nil. Recibí mi
pensión de por vida, mi pasaporte y mi tarjeta de crédito, no recuerdo haber
sentido nada, nada. Y ahora mi hijo me dice con voz amable, todos mis hijos me
hablan con voz amable, ya son hombres, mi hijo en el teléfono me dice: papá
quedate tranquilo, mamá ya empezó otra vida. Quiere decir que volvió a
enamorarse. Tengo nietos pero no los conozco. No me gusta esta república, no
me gusta el calor, no me gustan los insectos. Me siento en el Triángulo de las
Bermudas. No llegué a conocer el Mar de la Tranquilidad, como vos y Ed, no
llegué a poner un pie sobre la luna. No llegué. Estuve pensando que siempre fui
un cobarde y que ustedes ya estaban locos antes de bajar al Mar de la
Tranquilidad. Soy un hombre cobarde, creo que después de los cincuenta es
difícil cambiar, pero me siento mal, es mi estómago, pero además estoy mal...
Nil- (mientras retoma los ejercicios de fuerza de brazos) Ya va a pasar.
Miki se echa en el sofá y se tapa la cara con la revista. Se levanta y va a prender
el ventilador.
Miki- ¿Qué vas a hacer con tu vida?
Nil- No estoy seguro, pero me estoy preparando... Van a venir a buscarme Miki y
me van a llevar.
Miki- ¿Quiénes?
Nil- Los que me hablaban en el Mar de la Tranquilidad.
Miki- ¿Van a venir?
Nil- Sí. Me lo prometió.
Miki- ¿Y si se olvidaron? ¿Si les falla la memoria?, ¿si no tienen memoria?
Nil- (...) Imposible. Si tienen sentimientos tienen que tener memoria.
Miki- Eso sí. (Mientras baja del todo las luces.)
El lugar queda absolutamente oscuro, sólo se escucha el ruido del ventilador.
Nil- ¿Qué pasa Miki? (...) Vamos a fumigar las habitaciones.
Apagan el ventilador y salen aplicando el rociador con veneno por donde pasan.
8. Dos mujeres
Entra Rosa, sube apenas la luz, llama a alguien con la mano. Luisa la sigue.
Rosa- Pasá... es tu vida, tu decisión. (...) Él te extraña.
Luisa- Ya lo sé. ¡Rosa! Sé que me extraña, pero no puedo quedarme.
Voy como voluntaria... Voy con mis herramientas, me esperan.
Rosa- ¿Entonces?
La luna 11 Soledad González
Luisa- Salgo mañana. Ya no quiero su protección, ¿entendés? Además él ya no me
ve. Ve su nostalgia. Desde antes, antes que yo llegara, desde no sé cuándo. Yo
me hice invisible.
Rosa- No, él te busca.
Luisa- ¡Se está quedando ciego!, cada vez ve menos. Cuando salíamos yo era su
bastón. ¿No va a aparecer, no?
Rosa- No. Comieron y se acostaron los tres. (...) Él cree que vas a volver a buscar
la bicicleta, me dijo donde están las llaves de las cadenas y el inflador ¿la
querés?
Luisa- Tu hermano más chico me ayudó a conseguir un barco. ¿Tenés vinagre? ...
La bicicleta me serviría.
Rosa le pasa el vinagre, Luisa se frota. Rosa prende un cigarrillo y sirve un ron.
Comparten la bebida.
Luisa- Lo quiero, pero no puedo seguir a su lado, hasta aquí el trayecto.
Rosa- Hablá con él.
Luisa- No puedo.
Rosa- Tenés que poder estúpida, él se lo merece. Prometeme que vas a hablar.
Luisa- Él solamente habla de mi cara, ¿qué puedo decirle?
Rosa- Hablale de tu familia, decile que te necesitan, decile que vas a hacer un
viaje largo porque tu familia te necesita. Mentile Luisa, mentile hasta que
entienda que ya no vas a volver.
Luisa- No voy a volver Rosa.
Rosa busca las llaves de las cadenas de la bicicleta y se las da a Luisa.
Rosa- Llevate la bicicleta y hablá con él.
Rosa le dice algo al oído y la despide. Baja las luces, se echa en el sillón, deja
caer los zapatos al suelo y se estira. Intenta dormir pero no lo consigue.
9. Insomnio
Rosa- No puedo dormir. Maldita luna llena...
Entran los tres hombres.
Miki- No puedo dormir, pienso en mis hijos y en sus hijos y no puedo dormir.
Ed- No puedo dormir, pienso en los insectos que van a acabar con esta casa,
pienso que van a atacarme sin que pueda verlos, pienso en Luisa y en Rosa y no
puedo dormir.
Nil- No puedo dormir, pienso en la luna, en su Mar de la Tranquilidad y en la voz
que me decía: Nil estás en casa.
Ed- Había una formación rocosa...
Nil- No era gran cosa... un poco de arena y polvo...
La luna 12 Soledad González
Ed- Si... pero me gustaría tenerla en casa...
Nil- ¿Para qué?
Miki- Este calor Rosa... ¿podría prender el ventilador?
Rosa prende el ventilador y se los acerca, los tres se sacan las camisetas. Rosa
sale y trae un balde. Sube las luces.
Rosa- Hice hielo.
Ed- Convide.
Rosa les pasa el balde. En la bandeja tocadiscos pone una música de violoncelos
a bajo volumen.
Rosa- Vamos a hacer un juego, vamos a imaginar que esta es la noche más larga y
que cada uno es libre de decir y hacer lo que quiera... pero que todo lo que diga
y haga va a ser indeleble, no va a borrarse... y lo que desee se va a cumplir.
Miki- ¿No hay que desear lo que da miedo?
Rosa- No sé.
Nil- ¿No hay que decir cosas de las que uno sabe que va a arrepentirse?
Rosa- …Es lo mejor.
Ed- ¿Y qué se gana?
Rosa- Tiempo.
Ed ríe y comienza a caminar por la habitación, Miki se acerca a Rosa, casi se le
encima y le dice algo al oído, sube el volumen de la música al máximo, son
violoncelos y violines en cabalgata, Nil se echa en el sillón en posición fetal, Rosa
se pone de pie y queda estática. Aparece Luisa trayendo su bicicleta, se acerca a
Ed y le habla, le habla, le habla. Luisa llora mientras le habla, Ed escucha casi
sin mirarla, a veces apenas la mira. Luisa hace suaves movimientos con su cabeza
como si dijera no. Ed le toca intermitentemente un hombro y una mejilla, Luisa
le da un beso y comienza a salir con su bicicleta, Miki baja abruptamente el
volumen de la música.
Luisa- (saliendo con su bicicleta) Buenas noches.
Nil se incorpora de un salto del sillón, revisa en sus bolsillos, encuentra un
paquete de cigarrillos, enciende uno, le ofrece a Miki y a Ed, ninguno acepta.
Rosa toma el paquete, se pone un cigarrillo en la boca, Nil le da fuego. Nil
comienza a balbucear algo a Rosa, Miki vuelve a subir el volumen de la música.
Nil y Rosa hablan un rato y luego salen fumando. Ed es como si quisiera bailar
con la espalda y los hombros y no puede, no puede arrancar. Miki lo mira, con la
mano en el botón del volumen. Vuelve a bajar a un nivel casi inaudible.
Ed- ¿Qué música es?
Miki- No sé... Voy a buscar a Rosa. No te muevas.
Ed- Bajá las luces. (...) ¡Miki!
La luna 13 Soledad González
Miki- (volviéndose) ¿Qué?
Ed- ¿Te acostás con Rosa?
Miki- ¿Estás ciego? ¿No ves que sale con Nil?
Ed- Ah.
Miki deja la habitación en oscuridad, apenas un leve resplandor, una penumbra,
como si el resplandor de la luna, como si el cielo entrara, como si se colara por
la pared de atrás y por la espalda de Ed.
Ed se sienta y se calma mientras escucha ese concierto.
10. Frenesí de Luisa bajo la luna
Luisa avanza con su bicicleta. Se detiene a contemplar el universo y a tomar
agua de una botella que lleva en su morral.
Luisa- Voy a llegar. Hay una yegua que va a llevarme.
Espero alimentarla y ser buena con ella. Ya no puedo parar. El camino está
abierto. Tengo que llegar.
A kilómetros de ahí, en la sala de su casa, Ed sube el volumen de ese concierto
que está escuchando. La música llega traída por el viento a los oídos de Luisa y la
llena de fuerzas.
Luisa- ¿Cómo pudimos? En el maldito norte de la isla el cemento creció en todas
partes. Y adentro es miseria y miseria. Todo perdido.
Mi corazón está a la deriva.
Navega en un zoológico lleno de animales enjaulados y con miradas tristes.
Vengan cachorros de la calle, perdidos y vagabundos.
Vengan conmigo. (se quiebra y llora)
En este largo paseo he perdido mi casa.
Yo también soy una vagabunda.
No encuentro ningún espejo y las lágrimas me nublan la vista.
Tampoco puedo dejar de caminar.
Guíen cada paso que doy y no dejen que me detenga porque no estoy lista para
cuidar de mí.
Préstenme sus ojos y su olfato.
Y no dejen que alguien más llore por mí.
Sigamos un sendero... al puerto.
Luisa sube a su bicicleta y se pierde.
A kilómetros de ahí, Rosa entra en la habitación donde está Ed. Él apaga el
tocadiscos. En esa penumbra en que quedó la sala, Rosa va sentarse a su lado. Él
hace un movimiento y luego otro hasta quedar completamente pegado a ella.
Ed- Rosa... ¿está llorando? (...) ¿Está llorando? (...) ¿Es por Nil?
La luna 14 Soledad González
11. Entre Nil, Miki y la noche, un deseo
Nil y Miki en la arboleda que rodea la casa, observan esa naturaleza como si los
senderos se abrieran y se abrieran ante sus ojos.
Nil- Estoy listo.
Miki- ¿Para qué?
Nil- Para que vengan a buscarme. Tengo que encontrar el lugar donde puedan
aterrizar.
Miki- ¿Tenés que buscar qué?
Nil- Cuando estuvimos en el Mar de la Tranquilidad, uno de los seres con los que
nos comunicamos... Nos estaba esperando; era el más amoroso, era afable, era
femenino, delicado... era ¡hermoso! No se puede explicar. Una voz... parecía
que cantaba. Y antes que volviéramos al Columbia, nos llamó y preguntó: ¿vamos
a volver a vernos? Entonces Ed dijo no. Ed dijo no y yo dije sí. Yo dije: tengo que
volver a la tierra, no puedo abandonar a mis amigos. Vinimos juntos y yo soy el
comandante. Entonces me dijo: cuando me llames, voy a ir a buscarte. Y yo dije
sí. ¿Te lo había contado?
Miki- No (...) ¿Vas a pedirle que venga a buscarte?
Nil- Sí.
Miki- ¿Y cuándo va a ser?
Nil- Esta noche.
Miki- ¿Y Rosa?
Nil- No me necesita. Un poco nada más. Y ella fue la que propuso el juego.
Miki- Te vas.
Nil- Sí.
Miki- ¿Sabías que Ed se está quedando ciego?
Nil- Sí. Rosa me lo hizo notar.
Miki- Todos esos dolores, las ñañas, la rodilla... son mentiras, lo hace para
moverse menos.
Nil- Ya lo sé. ¿Y vos MIki?
Miki- ¿Qué?
Nil- ¿Qué vas a hacer? ¿Te vas a quedar?
Miki- ¿Qué?
Nil- El juego no va a terminar hasta que cada uno decida qué va a hacer.
Entramos en la cuenta regresiva.
Miki- Pero yo ya decidí. Luisa me ayudó
Nil- ¿Si? ¿Y qué decidiste?.
Miki- Voy a volver a casa. Voy a entrar como turista. ¿Alguien se acuerda de mi
cara? Nadie la vio nunca... ¿Mi nombre? Nadie se acuerda de mi nombre. Pasaron
más de treinta años.
Nil- ¿Van a recibirte?
Miki- Mis hijos van a recibirme.
Nil- (...) Notaste que no hace calor. A esta hora aquí fuera se está bien.
Miki- Sí, aquí afuera se está bien...
La luna 15 Soledad González
Nil- Voy a caminar Miki. Tengo que encontrar el lugar donde puedan aterrizar.
(...) Le pedí a Rosa que se lo diga a Ed. ¿Está bien? Me alegro por vos.
Miki- Si.
Nil- It’s all rigth
Miki- Yes.
Nil- No llores Miki.
Miki- No.
Nil se aleja. Miki se queda un rato al borde del llanto y arranca en la dirección en
la que salió Nil.
12. Miki, Rosa y Ed
Miki entra agitado. Se escuchan ladridos como de una jauría. Sube las luces.
Miki- ¿Siguen jugando?
Rosa- Sí
Ed que se había recostado en Rosa, comienza a reincorporarse.
Ed- ¿Y Nil?
Miki- Se fue.
Ed- ¿Se fue, se fue?
Miki- Se fue.
Rosa- Nil se fue.
Ed termina de levantarse y va a la pecera.
Ed- ¿Se fue sin nada?
Miki- Se fue con lo puesto.
Ed sale, Rosa y Miki quedan mirándose.
Miki- (que no sabe si reír o llorar) Ese líquido... ¿sirvió para algo?, ¿realmente
mató las pulgas?
Rosa- (al borde de quebrarse) Sí.
Miki- ¿Y es verdad que a los animales de sangre caliente no les hace nada?
Rosa- No.
Miki- ¿Podría prestarme un poco? ...para esos perros... están llenos de pulgas...
Rosa- Sí.
Miki- Voy a bañarlos y despulgarlos.
Rosa sale y vuelve con el veneno. Detrás de ella Ed furioso le arranca el frasco.
Ed- ¿Y vos Miki que vas a hacer?
Miki- ¿Ahora?
La luna 16 Soledad González
Ed- Sí.
Miki- Yo también me voy. Voy a volver a Estados Unidos. Quiero conocer a mis
nietos.
Ed- Pero Estados Unidos está en guerra.
Miki- ¿Quién lo dice?
Ed- Rosa.
Rosa- Está en los diarios.
Ed- Nos dijeron que no volviéramos.
Miki- Eso fue por las palabras estúpidas de Nil. Pero nadie las escuchó y el que
las escuchó no las recuerda. Y de mí, ¿alguien va a acordarse alguna vez? El
tercer astronauta que llegó a la luna con Neil Y Edwin ¿cómo se llamaba? Ya
nadie se acuerda ni siquiera que estuvimos en la luna... Fue el siglo pasado.
Ahora todo huele mal Ed... Nos estamos descomponiendo, como mi estómago,
nos quemamos de adentro hacia afuera.
Ed- ¿Por qué tiene que hablar así? ¿Rosa? ¿Qué salió mal?
Rosa- Está bien Miki.
Ed- Esta mañana, trataba de no pensar... y se me aparecieron las palabras de
Nil. ¿Qué era lo que dijo, Rosa?, ¿usted se acuerda? Él las repetía...
Rosa- “Existe otra belleza, otra inteligencia por encima de nosotros. Nos miran y
creen que somos animales. Exactamente como nosotros podemos observar a las
hormigas, nos observan. Exactamente como nosotros podríamos mirar a nuestro
perro, nos miran. Creen que somos animales y su mirada está llena de intentos
por comprendernos. Me gustaría mucho que me adopte el ser más femenino, el
más hermoso, con el que hablé en el Mar de la Tranquilidad.”
Ed- Sí... qué infeliz. Recuperó el habla para decir algo tan fuera de lugar. ¿Qué
se le habrá pasado por la cabeza?
Rosa- Eso dijo Nil. Nil...
Miki- Esta noche voy a hacer mis valijas.
Ed- ¡¿Qué?!
Miki- Voy a escribirles y mandarles fotos de mis nietos... deberían tratar de
instalar una computadora con modem y con internet... Es un adelanto increíble.
Nosotros salimos ahí Ed, con todas esas fotos trucadas... Bueno... si me presta
ese líquido Rosa, voy a bañar a los perros.
Ed le da el veneno a Rosa y ella a Miki que sale y otra vez la jauría aúlla.
Ed- Ponga música Rosa, y no diga nada.
Rosa- No iba a decir nada.
Ed- ¡Miki!
Miki- (asomándose) No digas nada Ed.
Ed - No iba a decir nada.
Miki- Tengo que bañar a esos perros. Los tengo que bañar.
Ed- Pero no los traigas adentro. ¡No los hagas pasar!
Miki sale mientras Rosa vuelve a bajar las luces, no pone ningún disco.
La luna 17 Soledad González
13. Luisa y Nil
Nil y Luisa atraviesan los matorrales, derivan en senderos circulares, cada cual
sigue su camino hasta que en un cruce llegan a encontrarse.
Nil- Luisa.
Luisa- ¡Nil! Hola.
Nil- Se va. Lo abandonó. Pensé que iba a abandonarlo antes.
Luisa- Lo dejé porque me voy de la isla.
Nil- ¿Y a dónde va?
Luisa- Con mi familia.
Nil- No mienta. Rosa me dijo que usted no tiene familia. Diga que no lo quería y
que es un viejo cabrón de mierda.
Luisa- Yo sí lo quería. Usted no me quería... Hablemos de una vez Nil. ¿Cree que
soy una ladrona?, ¿que pasé todo este tiempo con Ed esperando sacar ventaja de
algo? Yo sé todo lo que le di y también sé lo que él me dio. Y ahora usted que se
aparece para acusarme en medio de la nada, va a decirme por qué hice lo que
hice. Piense un poco Nil. Muchos años solamente pensé en él. Y ahora no quiero
pensar más. (...) ¿Usted a dónde va? Está lejos de la casa, es fácil perderse por
aquí.
Nil- Voy a juntarme con alguien... ¿Usted va al puerto?
Luisa- Sí.
Nil- Yo voy al otro lado, al centro de la isla.
Luisa- Usted cree que soy una vagabunda.
Nil- No.
Luisa- Sí.
Nil- Solamente pensé que era joven... que era ridículo que se fijara en Ed...
Luisa- Lo escuché diciendo: Ahí llega tu vagabunda. Y tiene razón.
Nil- No.
Luisa- Sí, no lo niegue.
Nil- No quería que él se ilusionara y después usted lo dejara.
Luisa- Porque usted pensaba hacer lo mismo, ¿a dónde va ahora?, ¿qué está
haciendo? Usted espera que alguien venga a buscarlo desde el espacio.
Nil- No.
Luisa- No lo niegue. Es una locura Nil, y lo viene preparando desde hace tiempo.
Nil- ¿Por qué?
Luisa- ¿Por qué qué?
Nil- ¿Por qué nunca me dijo nada?
Luisa- Porque es su amigo y porque Ed está mal.
Nil- Ed no está mal.
Luisa- Sí. ¿Nunca lo escuchó hablando con la pecera?
Nil- No.
Luisa- Le habla a la pecera.
Nil- Si... el siempre habló solo... ¿Va a ver a su familia?
Luisa- No, no tengo familia. Voy al continente a unirme al movimiento libertario.
Nil- El último movimiento libertario
La luna 18 Soledad González
Luisa- ¿Por qué el último?, ¿quién lo dice?. Mientras nos quiten la tierra va a
haber lucha.
Nil- Supongo que sí. ¿Usted sabe qué es el Mar de la Tranquilidad?
Luisa- Es el lugar a donde llegaron con Ed.
Nil- ¿Sabía que nos estaban esperando? Apenas empezamos a caminar, empecé a
escuchar. Y ¿sabe una cosa?, yo no quería volver. Ed me trajo. Él hablaba solo
para no escuchar. El no quería escuchar. Entonces nos preguntaron si queríamos
quedarnos ahí con ellos para siempre, y Ed dijo no. ¿Cree que se lo agradezco? No
se lo agradezco. Yo hubiera querido quedarme. Ahora no puedo, la única
posibilidad en un millón es que vengan a buscarme.
Luisa- Ed siempre dice que no. Si es una en un millón va a necesitar suerte.
¿Quiere mi agua?
Nil- Sí. Gracias.
Luisa le da el agua, sube a su bicicleta y se pone en marcha.
Luisa- ¡Suerte Nil!
Nil- A usted también. Es difícil cambiar algo Luisa, mejor es encontrar la
protección de alguien.
Luisa- No quiero estar protegida Nil.
Luisa desaparece en una dirección y Nil hace lo mismo en la dirección opuesta.
14. Rosa y Ed
Ed (en la penumbra)- ¿No quiere escuchar música? (...) ¿Qué vamos a hacer Rosa?
Se están yendo todos. (...) ¿Usted no va a abandonarme? (Rosa se levanta, sube
las luces, va a la pecera, sumerge los brazos y hace olas.) ¿Va a abandonarme?
(...) ¿Qué dice? Todavía no dijo nada. (Rosa se da vuelta como si fuera a
abofetearlo.) ¿Todavía le doy pena? (...) ¿Ya pensó qué le gustaría hacer de ahora
en adelante? ¿Va a decírmelo? (...) Usted siempre hace que hablen los otros y se
queda callada... ¿eso no es trampa? (...) Usted es tramposa.
Rosa- No.
Ed- Entonces diga algo.
Rosa- ¿Por qué no prende el ventilador?
Ed prende el ventilador. Rosa busca el vinagre y se frota sin quitarle los ojos de
encima.
Rosa- ¿Quiere?
Ed- No. (Yendo hacia Rosa) Bueno, sí.
Rosa- ¿Por qué no pone música, quiere?
Ed- ¿Ahora? (yendo al tocadiscos) ¿Qué quiere escuchar?
Rosa- Ese disco que está puesto.
La luna 19 Soledad González
Ed enciende el tocadiscos, regula el volumen. Rosa va al sillón y da unas
palmaditas invitándolo a venir a su lado. Ed se sienta, encuentra el frasco de
vinagre, lo huele y se frota los brazos.
Ed- ¿Qué va a hacer?
Rosa- Voy a quedarme con usted. No se quitó el pijama en todo el día.
Ed- ¿Va a quedarse?
Rosa- Sí. Hasta ahora no cambié de decisión.
Ed- Ah.
Rosa- ¿Está mal?
Ed- No.
(...)
Rosa- Pero tiene que dejar de andar en pijama. ¿Sabe qué vamos a hacer
mañana?
Ed- ¿Qué? (Ed se levanta refunfuñando.)
Rosa- Vamos a ir a la ciudad y podemos ver al oculista.
Ed asiente con la cabeza mientras baja las luces hasta la penumbra.
Ed- ¿Así está bien Rosa?
Rosa- Sí.
Ed- ¿Está bien?
Rosa- Sí.
Ed- Yo también. (Sentándose otra vez) En la oscuridad también se está bien...
¿Qué dice?
Rosa- Sí.
El lugar queda a oscuras, los cuerpos en el sillón y el disco que da vueltas a un
volumen muy bajo. De pronto un resplandor los ilumina, un sonido los atraviesa.
Están quietos, relajados, Rosa tocando la rodilla de Ed, él hundido con los ojos
casi blancos.
Fin.
Soledad González. Correo electrónico: [email protected]
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Buenos Aires. 2012
CELCIT. Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral
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